EXPERIENCIAS Y MITOS EN NUESTRA LACTANCIA – 6 COSAS QUE HE APRENDIDO

¡Volvemos con el tema de la lactancia!

Esta semana os traigo un post sobre lactancia de esos que a mi me costaron encontrar y que creo que podría llegar a ayudar a algunas mamis.

A mí al menos hay cosas que me habría venido bien saber de antemano. Por eso os voy a compartir algunas conclusiones propias basadas en nuestra experiencia.

Una lista de mitos que tenía sobre la lactancia y que ahora veo diferente, y de consejos que me gustaría haber recibido antes de la gran cita.

La lactancia no siempre es rosa.

Esto, que parece una obviedad, y que podría aplicarse a casi todo en la vida, empezando por el embarazo, el puerperio o la crianza, es algo que a la mayoría se nos olvida, por muy realistas que digamos ser.

Y es que yo soy una persona bastante realista, incluso pesimista, pero no sé muy bien porque, esperaba que la lactancia fuera algo bonito. Siempre.  Ves todas esas imágenes en Instagram, Pinterest y el resto de redes, y todo se ve precioso. Todo parece fluir sin más. Son momentos mágicos.

Lo son, y existen. Hay momentos preciosos en la lactancia. Pero también los hay muy duros y no solo son las situaciones en las que aparecen problemas, y si no lo sabes, si no lo has vivido a tu alrededor, si no has visto a mamis dando el pecho y te han contado todo, te puede pillar de sorpresa.

Y todo esto viene por otro punto, el siguiente, que consideramos verdad absoluta y resulta ser más bien todo lo contrario…

La lactancia no es algo innato.

Si el ser humano ha lactado (y gracias a ellos sobrevivido) tantos millones de años, será que es algo que tenemos innato. Debe de ser porque nacemos sabiendo.

Craso error. Como dijo Carlos Gonzalez, creo que fue, en uno de sus libros de lactancia, la lactancia para una madre es como montar en bicicleta. Has de aprender primero.

Y entonces, os preguntaréis, ¿cómo es que el ser humano ha sobrevivido tantos años? Por la tribu.

Los seres humanos, al igual que muchas otras especies de mamíferos, en especial lo podemos ver en los primates, somos seres gregarios. Somos seres sociales. Vivimos en “tribus” y gracias a ello sobrevivimos. Nuestros antepasados no se convertían en madres y automáticamente sabían cómo dar el pecho. Lo habían aprendido, lo habían visto. Había otras madres lactantes que lo habían logrado antes que ellas, y se lo enseñaban a la siguiente generación. Por desgracia, en la sociedad de hoy en día, es algo que se ha perdido. Muy poca gente tiene a una madre o a una abuela que hayan conseguido tener una lactancia prolongada y exitosa. Yo al menos no las tengo. Y conozco a muchísima gente que tampoco.

Hoy en día no tenemos esos ejemplos tan a la “mano”.

Por eso, la siguiente cosa que aprendí con nuestra lactancia es el siguiente punto:

La importancia de la tribu

Como os he comentado antes, las personas somos seres gregarios. Vivimos en sociedad. Pero hoy en día esa organización se divide en pequeños núcleos familiares que suelen estar compuestos únicamente por el padre, la madre (o los padres o las madres o monoparentales) y los posibles hijos.

Aparte de eso, muchas veces, por el cambio generacional, por el avance de los conocimientos o simplemente por hacer las cosas a nuestra manera, el núcleo más cercano a nosotros no nos puede ayudar en algunos temas como es la lactancia.

En mi caso, mi madre dio el pecho, pero poco. Por lo que hoy en día sé, con las mismas ideas erróneas que han llevado a tantas lactancias al fracaso. Mi suegra no pudo dar el pecho.

La hermana de SantoPadre, mi cuñada, es el máximo exponente de como la falta de apoyo y conocimientos tanto desde el ámbito sanitario como del familiar pueden llevar una lactancia al fracaso inmediato.

Mi abuela directamente tenía órdenes del pediatra de darles a sus hijas leche condesada rebajada (que tiemble Basulto).

Podría seguir así durante horas. Tantas lactancias rotas…

Para mí, todo cambió el día que acudí al grupo de lactancia. Allí, no solo hay gente que sabe de lactancia, que sabe detectar problemas de los que tu ni habías oído hablar, incluso habiéndote informado un poco. También es un lugar en el que encontrar apoyo y respaldo. Porque aún con estilos de crianza diferentes, son personas que han acudido allí buscando lo mismo que tú. Han vivido una situación parecida y por ello saben lo que necesitas. Son mamas y a veces papas que han pasado por momentos similares a los tuyos. Que han vivido circunstancias análogas.

Y creedme, el poder sanador que surge del hecho de compartir tus problemas, escuchar los de los demás y no sentirte solo, es insuperable.

Por eso, os recomiendo que, con problemas o no, si sentís que necesitáis ese abrazo cómplice en forma de apoyo, acudáis a un grupo de lactancia, grupos de crianza, que leáis mucho…

Informarse es clave

Yo soy de la opinión de que hay que leer lo justo. Ni mucho ni poco. Especialmente en el tema del embarazo y la crianza.

Sobreinformarse puede ser letal. Te puedes agobiar, puedes asustarte sin motivo y puedes saturarte de tanta información que no sabes ya que pensar. Y todos sabemos que el embarazo es una época ya de por si trepidante, como para cargarnos con mucho más.

Pero es importante tener unas nociones básicas. Y para eso, hay que informarse antes.

Si eres una madre que quiere dar el pecho, en el futuro, o ahora mismo os recomiendo leer al menos lo mínimo sobre ello. Yo personalmente recomiendo el libro de Carlos Gonzalez, Un regalo para toda la vida.

Ahora que llevamos más de 8 meses de lactancia, estoy descubriendo gracias a Madresfera una sección de blogs sobre lactancia que desconocía por completo y que son súper útiles para conocer otras perspectivas, conocer otras experiencias y estar en preaviso sobre posibles problemas.

Pero que al menos, conozcas las claves mínimas para una lactancia exitosa, que sepas donde acudir para pedir ayuda y que sepas cuales son las señales de alerta que te avisan de que hay un problema.

No todos los problemas son de manual

Como ya os he contado en otros posts, Intensita y yo tuvimos una lactancia de duros comienzos, debido a un frenillo. Un frenillo que yo no detecté, que nadie en sistema sanitario detectó.

En el sistema sanitario no me atrevo a decir muy bien porque nadie se paró a hacer una comprobación, que para alguien que sepa, es algo hiperrápido de hacer y que se ve sin problemas.

En mi caso, yo no sabía cómo se miraba eso, suelo tender a pensar que soy más hipocondriaca de lo que luego soy. Y en la mayor parte, porque nuestro problema de frenillo no es “de manual”.

Si leéis un poco sobre los frenillos, suele haber un par de pautas comunes que dan la señal de alerta de que podría haber un problema así.


Brevemente os diré que un frenillo demasiado corto dificulta, en diferente medida  según el tipo, la correcta succión por parte del bebé. En un futuro post os hablaré más de la anquiloglosia. Por ahora os voy a hablar de las cosas que nos hicieron dudar de nuestro problema.


Nosotros teníamos un frenillo y no lo sabíamos, porque no era de manual.

Tener un frenillo sublingual suele conllevar una serie de problemas. Os voy a enumerar los más graves, que suelen dar la señal de alarma, pero a nosotros no:

  • Los bebes suelen perder peso o no ganarlo. A nosotros no nos pasaba.
  • Se produce hipogalactia (falta de producción). A nosotros nos pasó lo contrario, la hipergalactia (sobreproducción). Estoy descubriendo que es algo también bastante común, pero en mi grupo de lactancia era algo inusual.
  • Suelen aparecer grietas con gran facilidad. En nuestro caso, como tenía muy interiorizado el mantra de que no tiene que doler, corregía constantemente el agarre y esto no nos ocurrió.

 

El resto de síntomas, si los teníamos. Pero podían igualmente deberse a un mal agarre, y eso fue lo que yo pensaba que era. Esto es algo que ya os contaré en detalle para que tengáis un ejemplo más de una lactancia diferente.

Es por tanto que si el pecho te duele pero no tienes grietas, pide ayuda. Si tú bebe parece que gana peso pero notas que hay problemas, pide ayuda. Si notas que tu lactancia no acaba de ir como debería, pide ayuda. No todos los problemas son iguales y no todos se manifiestan de igual manera.

De aquella época, que por suerte a los 3  meses se resolvió en gran parte, el problema menos grave pero casi de los más molestos era la sobreproducción de leche. Yo usaba discos de lactancia como el que usa tissues viendo una película romántica tras una ruptura. Me chorreaba la leche noche y día… Y hoy, que tanto me cuesta sacarme leche, otra cosa que he aprendido de mi lactancia es lo siguiente:

Nunca es pronto para empezar un banco de leche

Lo que me arrepiento hoy de no haber aprovechado toda esa leche que tiré, solo lo sabemos yo y mi sacaleches cada vez que tengo que pasar una hora sentada para sacarme nada y menos.

Hoy recuerdo como antes se me salía la leche sola y no hago más que pensar que hoy en día podría tener una buena reserva y hacer uso de ella. Recuerdo todos esos discos de lactancia que tiraba a la basura con medio litro de leche en cada uno (¡exagerada!). Cuando la leche salía sola y no tenías que rogarle al aparatito del diablo cortesía de Medela (o cualquier otra marca de las que nos facilitan la vida a las madres).

La maternidad es esa maravillosa situación vital que nos tumba todos nuestros esquemas.

Porque en su momento pensaba que como iba a trabajar en casa, no me haría falta. Pero la realidad es que para poder trabajar necesito mi espacio y mi tiempo, y para eso es necesario que SantoPadre pueda encargarse de la alimentación de Intensita.

Y sacarse leche, cuando ya no tienes tiempo de nada, en esos instantes que el bebé está dormido (dormido dice, que graciosa) porque si no te arranca el sacaleches, con el agobio de que te tienes que sacar leche si o si… Pues muy fácil no es.

Así que mi último consejo o apreciación en este primer post sobre nuestras experiencias y reflexiones sobre la lactancia, es que aprovechéis esa sobreproducción inicial (¡Sin volverse locas, que a ver si vais a provocaros una sobreproducción de leche más grande aún!) y aprovechéis ese pequeño exceso de leche. Que es mejor tener que tirar la leche dentro de 3 meses, porque te sobra, que no llorar frente a tu ordenador con el sacaleches en la mano, porque no sale nada.


Espero que todos estos consejos o reflexiones os ayuden un poquito, o al menos os aporten un poco de luz en este tema de la lactancia.

Porque a veces nos parece que al ser algo natural debería ser pan comido, y luego en ocasiones no lo es tanto.

Si queréis más información detallada sobre la lactancia, os recomiendo como siempre acudir a plataformas verificadas para ello, como son Alba Lactancia o Lactapp, donde encontraréis mucha más información veraz y contrastada al respecto.

Imagen : <a href=”http://www.freepik.com/free-photos-vectors/food”>Food image created by Yanalya – Freepik.com</a>

4 comentarios

  1. Gran post! Nosotros sufrimos mucho en los inicios por esa falta de conocimiento directo. Había recopilado mucha teoría y creía que lo sabía todo. Como en casi todo desde que soy madre la información “de libro” sirve como orientación pero no da siempre respuestas prácticas.

    • Conciliando por la vida

      9 octubre, 2017 a las 06:57

      Yo creo que la lactancia, como todo en la vida, es único para cada uno, incluso dentro de una familia, para cada bebé. Pero es muy importante contar con ese “conocimiento vital”, con esa red de apoyo que te puede guiar en la dirección correcta. O al menos te puede animar!

  2. Cuántas cosas nos dicen y qué pocas se cumplen, verdad? Yo he tenido mucha suerte, pero mucha mucha. Y eso que tuve un comienzo complicado por el tema grietas pero seguí, con dolor, mucho dolor. Quien dice que es fácil es que no lo ha vivido!

  3. La verdad es que sí! Lo primordial en el ámbito sanitario postnatal debería ser el aprender a derivar correctamente a cualquier madre con el más mínimo problema de lactancia a un grupo de apoyo, mejor si cuenta con asesoras expertas en lactancia. Hay tantas cosas que no sabemos, y que es muy difícil que conozcamos por mucho que investiguemos por cuenta propia…

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