LA IMPORTANCIA DE LAVAR LA FRUTA

Hoy os traigo un post un poco diferente, con el que estreno sección en el blog.

El de hoy va a ser un post escrito por otro bloguero/a (en este caso ella), a la que cedo mi espacio.

Un post invitado. Un post confluencer.

Como os conté en este post, tenía muchas razones para hacer de este blog, un blog sin nombre. Entre ellas, también está la de ofrecer una plataforma a aquellos blogueros que no quieran vincular su nombre a una reflexión que hagan en un momento dado, que no quieran personificar su mensaje o que simplemente piensen que su post no encaja en la temática de su  blog.  Como es este caso.

Y para ello les cedo mi blog.

Hoy os dejo con una invitada de la cual no os contaré mucho, más allá de que me encanta leer lo que tiene que contar al mundo y la cuál me hace reflexionar mucho.


¿Por qué lavo la fruta antes de comer, incluso cuando voy a pelar la cáscara?

Muchas veces he vivido la situación de decir “bah, la cojo tal cual y no la lavo, porque voy a pelarla igualmente”. Otras veces, bajo la inconsciencia, he dicho “bueno, no voy a lavar esta manzana y la voy a comer con cáscara. Seguramente la hayan lavado ellos, porque fijo que Sanidad así lo exige”. Y acto seguido comprender por qué los bichos mueren con los pesticidas de campo.

¿Somos conscientes de la cantidad de cosas que pasan durante el trayecto desde el árbol hasta nuestro frutero?

No pretendo crear paranoias ni obsesiones, sólo concienciarnos sobre ciertos hábitos que nunca deberíamos perder.

Ya en el árbol, una manzana es constantemente rociada con pesticidas y otros productos para mantener su “desarrollo óptimo”. En esta fase, si compramos fruta ecológica, nos ahorramos los pesticidas. Pero a partir de la siguiente fase es donde comienzo a preocuparme: la manipulación con las manos.

Una manzana es recogida del árbol por una persona, supuestamente bien equipada para su recogida (o bueno, quizá se recoja con una máquina y también nos saltemos este paso). Se distribuye en cajas, pasa no se qué controles, y se envía a puntos de venta (primero al por mayor y después a la tienda de barrio/supermercado/otra modalidad) donde nosotros acudimos a comprarla. Para llegar hasta ahí esa manzana ha podido: caerse de la caja varias veces, ser comprobada manualmente por el que luego nos la va a vender, sido golpeada por otras manzanas, cajas, frutas. Una vez llega a la tienda, comienza lo que a mí me ha hecho ser consciente de la necesidad de lavarla, dado que es la parte del proceso que puedo ver en primera persona.

Todos sabemos que en las tiendas hay bolsas de plástico y GUANTES para seleccionar y coger la fruta. Todos sabemos que en las tiendas hay señoras y señores que tienen alergia psicológica a esos guantes, alegando que no pueden cogerlos con una variedad creativa de excusas. Todos sabemos que, el frutero, por ser él, tiene un derecho legítimo de tocar la fruta como le de la gana (con o sin guantes), que por eso es su negocio. Todos sabemos que todos comemos. Todos sabemos que todos tenemos que expulsar los restos no aprovechados por nuestro cuerpo de aquello que comemos. Todos sabemos que vamos al baño. Pero parece ser que NO todos sabemos lavarnos las manos. Educación básica, que está evitando infinidad de muertes en África, y aquí no la tenemos.

¿Has observado alguna vez, cuando vas a un baño público, qué porcentaje de gente que ves salir del baño se lava las manos?

Yo sí.

 

Soy “señora”, y en el baño de señoras calculo una media del 30% de señoras (pulcras y educadas todas ellas) que, al salir del WC, hacen como que los lavabos no han sido instalados en ese baño, porque ni los ven. Si hay algún señor en la sala, que empiece a calcular ese porcentaje en sus baños, porque tengo una intuición de que va a ser “ligeramente” superior.

El otro día pasé con mi marido delante de una churrería y me dijo: “nunca voy a comprar churros aquí”. Y yo pensé que quizá compró algún día y no le gustaron, pero continuó: “he ido antes al baño, y el churrero salía del WC sin lavarse las manos. Al menos podía haber tenido el detalle de quitarse la chaqueta del negocio, pero qué va”. Me dio bastante asquete cuando lo dijo, pero luego recordé una cosa (que olvidé preguntarle), y es que los hombres tienen meaderos en los baños, y normalmente cuando se meten en el WC no es para hacer pis. Entonces tomé la decisión de que no compraríamos churros ahí, y estuve a punto de llamar a sanidad. Con este párrafo lanzo una recomendación: comprad comida elaborada donde veáis que usan guantes, al menos sabes que no van al baño con ellos.

Sigamos con la manzana: Ha pasado por las manos de quien la recoge, de quien lleva las cajas, de quien las distribuye en “la lonja” (o donde sea que se venda al por mayor), del frutero, de señoras y señores que la tocan para ver si está madura (este tema da para otro post), y por las tuyas. Digamos que un mínimo de 7 personas. Si más o menos, en un baño público de señoras, el 30% no se lavan las manos… Tirando por lo bajo, de 7 personas un mínimo de 2 personas que han tocado la manzana, no se han lavado las manos antes de tocarla(y seguramente hayan hecho sus necesidades en lo que lleve de día). Sé que es un estudio muy poco riguroso y todo basado en estimaciones, pero tengo la intuición de que me estoy quedando corta.

La cuestión es: ¿vamos a arriesgar a comernos una fruta con su piel, pudiendo contagiarnos de cualquier gastroenteritis por posibles trazas de “lo que sea”? ¿Vamos a poner en ese riesgo a nuestros hijos? No digo que no comamos la piel, porque es fuente de fibra imprescindible, pero LAVADLA ANTES.

Supongo que el lector estará pensando: “ya, pero si la pelo ya no como ‘las trazas'”, a lo que respondo: “¿y qué han tocado tus manos antes de pelarla?”

LAS TRAZAS.

En este mundo de globalización, tanto para lo bueno como para lo malo estamos globalizados, y está en nuestras manos (nunca mejor dicho) que evitemos detalles como estos.

Y está en nuestras manos el lavárnoslas y el enseñar a nuestros hijos la importancia de lavárselas. Hay viejas costumbres que no deben perderse, ya que salvan vidas. Esta, aunque parezca mentira, es una de ellas.

 

Como conclusión, pido dos cosas: Por favor, usad guantes cuando toquéis algo que no se vaya a consumir en vuestros hogares, y lavaos las manos, por vuestra salud y la de vuestros hijos.

 

Nota importante: Las manos no son sólo las palmas, también lo es “la parte de arriba” y sobre todo, los huecos entre dedos. Ahí, entre los dedos, es donde más bacterias y gérmenes acumulamos.

Lo mejor que te puede pasar por comerte una fruta no lavada, es que te comas el pesticida.


Con esta reflexión que nos ha propuesto nuestra invitada os dejo hoy y os lanzo una pregunta.

Y vosotros ¿Os lavais siempre las manos?

 

Imagen : Freepik

2 comentarios

  1. Ay…. Me dan ganas de cultivar mi propio huerto y sólo comer fuera cuando la que cocina es mi madre. Hace un tiempo que practico lo de lavar la fruta incluso cuando es para pelar aunque reconozco que pensaba más en tema pesticidas, la parte escatológica no la había asimilado.

  2. Vale, no lo hacía. Me acaba de dar TOC frutero.

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