Mujer haciendo yoga, autocuiddado en la maternidad
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Autocuidado ¿Lo has practicado?

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Retomo por fin algo de actividad en el blog, sin promesas ningunas precisamente por que si algo he aprendido en este 2020 es que el autocuidado es vital y va más allá de lo que somos capaces de ver en la superficie.

Fotografía de Avrielle Suleiman en Unsplash , muy representativa. Yoga del revés, Pilates invertido, o de volverse loca para rascar un poco de autocuidado.

Autocuidado, el gran olvidado de la maternidad.

Das a luz, te dan a tu bebé y parece que de repente el autocuidado deja de ser una realidad. En el embarazo hacíamos mucho por el bien de tu bebé, pero al fin y al cabo eras tu la que te tenías que cuidar.

¿Pero qué pasa cuando tenemos que cuidar a un pequeño ser que depende para todos de nosotros? Pues que el autocuidado brilla por su ausencia, y seguirá brillando muchos años más.

¿Porqué es tan importante el autocuidado?

Creo que nadie es verdaderamente consciente de la importancia del autocuidado hasta que ve las consecuencias negativas de no atender a nuestra salud física y mental. Por mucho que nos adviertan, que nos digan que una mamá feliz es un bebé feliz, que cuando duerma el bebé debemos descansar, que no podemos olvidarnos de nosotras mismas…

Cuando estás metida en faena, te olvidas de priorizarte hasta el punto de que tienes que echar cuentas para saber cuando fue la última vez que, durante 90 segundo, te pudiste duchar.

Mal. Fatal. Yo la primera culpable.

Y no era consciente del daño que estaba haciendo, no ya a mí, si no precisamente a la cuidaba desatendiéndome a mi misma, por no cuidarme más.

Photo by Marco Albuquerque on Unsplash

Por no dedicarme un respiro y por no recargar las pilas, al final la jarra de frustraciones estaba siempre tan llena, y la paciencia estaba tan desaparecida, que eran guerras un día y otro día y otro día más.

Las consecuencias de ignorar el autocuidado.

Cuando no nos cuidamos, cuando no dedicamos, aunque sea un tiempo mínimo, a resetear y hacer algo que nos haga felices y nos relaje, no podemos mantener el buen humor y las buenas maneras.

Se va la crianza respetuosa y la disciplina positiva por el desagüe, y te encuentras otra vez sobrepasada, como si te hubiesen dado de nuevo el alta del parto, tuvieras 12 puntos y no hubieses dormido más de 8 horas en 4 días en total con un bebé que no sabes manejar. Pero ahora resulta que además grita, tiene rabietas, ya no es un bebé y pesa 12 kilos más.

Cuando todo se tuerce, la pregunta clave es esta:

¿Te estás cuidando? ¿Te estás teniendo en cuenta y dedicas algo de tiempo a desconectar?

No hace falta que respondas, no falla jamás. Por eso es la lámina que ocupa el centro de mi panel inspiracional de la cocina.

Cuando no nos cuidamos, cuando el autocuidado no entra en los planes, todo va a funcionar peor y va a ser muy complicado maternar y educar desde el respeto y con tranquilidad.

Las neuronas espejo: somos ejemplo. Cuidarse para cuidar.

Más allá de que necesitemos estar equilibrados y sostenidos para poder ser los padres que nuestros hijos necesitan, es importante que nos cuidemos y que ese cuidado forme parte de la rutina familiar, para dar ejemplo a nuestros hijos.

De hecho, si a mí tanto me cuesta es por falta de integración y referentes, aprendí que había que tirar para adelante como fuera y de cualquier manera, y romper el ciclo de la falta de autocuidado, y priorizarme, es un acto que requiere de un esfuerzo enorme por mi parte.

Un café y un libro, maravillosa manera de practicar autocuidado.
Photo by Anthony Tran on Unsplash

Por ello, en la medida de lo posible y lo mejor que podemos, en casa intentamos darle importancia al autocuidado, en la medida en que no es perjudicial para todos los demás, y le enseñamos a nuestra hija que todos necesitamos un tiempo personal para hacer nuestras cosas y relajarnos.

Recuperar el equilibrio en tiempos de confinamiento.

¿Y ahora como lo hacemos? ¿Cómo recuperamos el tiempo de autocuidado?
Pues recordando que es una prioridad, que importa y que es vital.

No va a ser una tarea sencilla, la mayoría hemos perdido el sistema de apoyo y ayuda que hacía posible precisamente el tiempo de autocuidado. Por ello, tenemos que ser más creativos que nunca, más flexibles y hacer equipo como nunca.

En mi caso, pilates sigue siendo sagrado, y lo puedo hacer en solitario a cambio de ser más ingeniosos para rascar tiempo en pareja y tirar de un poco de pantallas en picos de trabajo, para poder sacar una hora de trabajo fuera del horario personal (vamos, cuando debería estar maternando).

Mujeres practicando pilates, cuidarse para cuidar.
Photo by Kaylee Garrett on Unsplash

Revisar nuestra organización familiar.

Es el momento de ser más ingeniosos, de optimizar las tareas del hogar, de hacernos la vida fácil (adios plancha, hola preparar la comida para toda la semana el domingo), para poder rascar minutos aquí y allá.

Quizás este es el momento de plantearnos si nuestros hijos colaboran en casa lo suficiente (en la medida de sus posibilidades), si hacemos un buen equipo en pareja, o si nos hemos complicado la existencia con algunas elecciones.

Las rutinas, que tanto cuesta mantener en estas circunstancias, son claves, para poder tener un poquito más de paz mental. Intenta buscar la manera de tener una lista pequeña pero clara de indicaciones para el día.

Todo va a ser un poco más caótico, complicado y desestructurado que de costumbre, pero si nos paramos a aceptar la situación y buscar la manera de que todo encaje, poco a poco lo conseguiremos.

¡O eso quiero creer!

Abrazar el caos.

Finalmente, mientras sepamos que el autocuidado es importante y prioritario, no está de más que en estos tiempos aprendamos a abrazar el caos, a ser Elastigirl y a poner nuestro músculo creativo al servicio de la organización familiar y personal.

Que aunque pinta que esto va para largo, no será para siempre, pero mientras tanto tenemos que buscar la manera de no olvidarnos del todo de nosotras mismas, porque si nosotras no estamos bien, no vamos a poder educar ni maternar bien.


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