De ayuda no solicitada y favores impuestos

Hoy os vengo a hablar de ofrecer ayuda, de hacer favores a los demás, de solucionarles los problemas… cuando éstos no lo han pedido.

¿Que consecuencias trae ayudar a alguien cuando no te lo han pedido?

 

El tema que os traigo hoy es una pequeña reflexión sobre un tema que me lleva rondando casi toda la vida la cabeza.

Este tema me vino a la mente, después de haber leído estos días unos cuantos posts, como este post de Vanesa, en el que habla de cosas que si puedes decir/hacer por una madre/padre de un niño autista: preguntando cómo podemos ayudar. Recalco lo de preguntar, porque quizas, intentando ayudar, si no preguntamos antes cómo o en que ayudar, podemos estar haciendolé flaco favor a ese niño/a y a ese progenitor.

Este y otros posts y otras situaciones que no vienen al cuento, me llevaron a este pensamiento que no me podía quitar de la cabeza.

La ayuda no solicitada.

Este hecho, el de recibir ayuda que no hemos pedido, es un tema que siempre me ha molestado, pero que nunca me había planteado confrontar. Hasta ahora, que estoy viendo como esto puede afectar al desarrollo de una persona.

Es ahora, que tengo la responsabilidad de educar a una pequeña humana, que me está rondando cada vez más por otros motivos, más relacionados con el evolución personal y la crianza.

 

Antes que nada, vamos a hablar de ayudas o favores.

¿Que se entiende por ayuda?

Entiendo por ayuda, que quieres o necesitas hacer algo, pero no eres capaz de acometerlo tu solo y necesitas de una asistencia externa. Es entonces, cuando has probado a realizar la tarea tu mismo y has comprobado que no eres capaz, que acudes a otra persona para que te ofrezca un soporte y te ayude a completar dicha tarea.

Una ayuda no solicitada, es cuando alguien, sin preguntarte, se adelanta a tus necesidades y decide hacer algo por ti que tu no has pedido.

Como la madre que le compra al hijo calzoncillos… cuando este tiene 35 años, vive fuera de casa, tiene sueldo propio y un cajón lleno de ropa interior. Que ha escogido él.
O la tía que decide que tu dieta no es la más correcta y te compra un kilo de pollo de corral ecológico… y resulta que tu te has hecho vegana.
O como el padre que en vez de dejar que su hijo monte el juguete él solo, aprendiendo (de los errores si es necesario) lo monta él mismo.

Todo esto, son ejemplos exagerados o no tanto, pero creo que se entiende por donde voy.

Estos sucesos, antes me daban mucha rabia, y me dejaban con una sensación agridulce, pero no dejaba de ser una “chorrada”.

Eran simplemente una diferencia de opiniones.

Pero ahora, con una hija que aún no se ha desarrollado como persona, que tiene tanto que aprender y necesita evolucionar, es un tema que me llega a preocupar .
Es de agradecer que la gente quiera ayudarte, pero que alguien se anteponga y se imponga a tus necesidades, sin haberte consultado es algo que no considero correcto.

Si tu eres de los que ayuda sin preguntar antes si es necesario o deseable, te explico porque no deberías hacerlo:

Es posible que no me estés ayudando o que incluso me entorpezcas.

Puede que queriendo ayudarme, en realidad no me estés solucionando ningún problema, o peor aún, me estés causando otros diferentes. Puede que con la mejor de las voluntades, en vez de hacerme un favor, me estés perjudicando.

Me estás imponiendo una deuda.

Yo soy de las personas que piensan que los favores se devuelven. No importa la forma o el modo, pero la ayuda se ha de recompensar.
Si me impones una ayuda que a lo mejor ni necesito, ello conlleva que te debo un favor a cambio del que he recibido, el cual no había pedido.

Me pones en una situación complicada.

Cuando me haces un favor que no te he pedido, me pones en una coyuntura que no tiene una solución agradable en la mayoría de los casos.
Por un lado puedo aceptar esa ayuda, en muchas ocasiones, sintiendo que me consideras no apto y con la sensación de que has invadido mi privacidad. No te diré nada, te agradeceré el gesto, pero procuraré no mostrar nunca jamás mis debilidades o necesidades delante de tí. No volveré a actuar libremente delante de tí.
Por otro lado, puedo sentirme ofendida, confrontarte por ello. Si hago esto es muy probable que se me tache de desagradecida por no aceptar y despreciar un favor que yo no había pedido.

Por tanto, queriendo ayudarme, lo que has conseguido es ponerme en una situación en la que siempre pierdo, haga lo que haga.

No me dejas aprender.

Y aquí ya entro de lleno en considerar este tema parte de la crianza. Si te adelantas a mis necesidades, en vez de esperar a que yo necesite y reclame tu ayuda, no me estás permitiendo aprender.
Cohartas mi evolución y me enseñas que no soy válido. Hay que permitir que la persona de enfrente se equivoque o no. Que aprenda de sus errores o nos enseñe una lección. Si en vez de esperar a que alguien explore todas sus posibilidades y habilidades, le hacemos el trabajo sin que ni siquiera nos hayan pedido esa ayuda, estamos entorpeciendo y minando su aprendizaje.

Me estás menospreciando.

Según el caso, si me impones un favor que yo no he pedido, lo que me estás diciendo con tus actos es que me consideras incapaz, inútil y no apto para acometer tal tarea por mi mismo. Me estás diciendo que no sirvo.
Yo me he sentido, no en pocas ocasiones, insultada, porque la otra persona básicamente me decía sin palabras “Quita tonta, que tu no sabes/puedes”.
Me estas diciendo que eres superior a mi, vales más que yo y que sabes mejor que yo misma lo que necesito.

Estas socavando mi autoestima y estas zancallideando mi progreso.

Como decia en los puntos anteriores, al hacer una tarea por otra persona antes de que siquiera esa persona la haya podido hacer por si misma, no sólo le estás enseñando que no es válida, sino que impides que aprenda de los errores y mejore con la práctica. La estas privando de ese aprendizaje, y la estás etiquetando como no válida para una tarea, para la cuál nisiquiera ha tenido la oportunidad de realizar.

Es de mala educación.

Personalmente, creo que de puertas para afuera y a veces ni dentro de casa, nadie sabe como es tu vida. Por tanto, que alguien decida por ti que es mejor para ti y para tu vida, cuando tu ni siquiera has pedido ayuda o consejo, me parece una intromisión grave en mi intimidad.

 

Entonces, si ves que alguien necesita ayuda, ¿que haces?

Por todo esto, si crees que alguien necesita de tu ayuda, pregúntale como puedes ayudarle o comentale que estás ahí para lo que necesite.

Interésate por lo que está haciendo, preguntale si ha barajado enfocar el problema desde otro punto de vista, o explicale como solucionas tu el mismo problema. Ofrecele a esa persona una solución que le permita solucionar su problema de manera autónoma.

Y sobretodo, ofrece tu apoyo. Muchas veces, toda la ayuda que necesitamos es una palmadita en la espalda o un punto de vista diferente.

Así que ayuda, ayuda mucho. Yo soy de las personas que piensa que el mundo se mueve gracias a un entorno que nos apoya y nos complementa. Y considero que ayudar a los demás es parte de nuestra responsabilidad como sociedad.

Pero hazlo de manera adecuada, sin pisar a los demás.

Todos agradecemos un poco de ayuda… cuando la hemos pedido.

4 comentarios

  1. Me encanta tu reflexión. Ayudar es importante pero siempre desde el respeto y lo digo por mi esperiencia. Un besazo me ha encantado!!

  2. Me ha encantado tu reflexión. Como hermana mayor de tres que ha hecho medio de madre me cuesta mucho no ayudar. Cuando veo alguien que sufre, que necesita ayuda, no puedo evitar salir al rescate. Y a veces no me lo han pedido, a veces me meto donde no me llaman. Me has hecho pensar en ello.
    Un abrazo!

    • Gracias por tu comentario Neuras de Madre. La gran mayoría de veces, esa ayuda no solicitada viene desde la mejor de las intenciones, pero no se tiene en cuenta como llega esa ayuda.
      Un abrazo!!

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