BLW: alimentación complementaria sin papillas

Hoy, después de más de un año de haber introducido nuestro primer alimento os vengo a hablar de como hemos introducido nosotros la alimentación complementaria: mediante el BLW o la alimentación complementaria guiada por el bebé.

BLW. ¿Eso es una marca de coches?

Antes de pasaros a contar más en profundidad sobre como se practica el BLW, como lo conocimos nosotros, cuales son los imprescindibles o que tal nos ha ido, os voy a dar una breve pincelada sobre el método.

Y es que tu ves las siglas BLW, y suena a chino mandarín. Para las que no lo conozcais aún, BLW son las siglas de Baby Led Weaning,  cuya traducción literal sería algo así como destete guiado por el bebé, pero que se suele nombrar alimentación complementaria guiada por el bebé.

Creo que esta licencia en la traducción es cuanto menos necesaria dados los datos de éxito en nuestro país de la lactancia más allá de los 4 meses. Porque efectivamente, de manera objetiva, una alimentación complementaria, se transformará en principal, y finalmente en exclusiva obteniendo como resultado un destete que ha sido guiado por el ritmo del bebé. A lo largo de los años. No de los meses.

Pero todos sabemos que a los padres nos mueve el ansia, y cuando nos dan el famoso y desacertado papel de la alimentación complementaria en el pediatra, nos lo tomamos como una contrareloj. Asi que yo creo que la traducción inexacta es más que necesaria.

Dicho todo esto, la manera más breve de resumir el método es decir que hablamos de alimentación complementaria sin papillas. La comida no se tritura y no se da de comer al niño por otra persona, como pasa en la AC tradicional.

¿Sabíamos lo que era el BLW?

Pues como tantas otras cosas, hasta que no llegamos al grupo de apoyo a la lactancia no teníamos ni puñetera idea de que leches (o más bien lo contrario) era eso del BLW.

Nuestro entorno, tanto familiar como más cercano, es tradicional, y como en tantas otras cosas está desactualizado. Incluso la parte más alternativa de nuestra famlia, mi madre, ha demostrado ser mucho menos alternativa y muchos más “a la vieja usanza” de lo que aparentaba. Vamos, que su leche no alimentaba con 2 meses, y que a los niños se le dan potitos. Caseros, si, pero potitos. Así que eso era lo que nosotros conocíamos, y los planes que teníamos.

Cosas de la vida, yo tenía la santa Trinidad de Carlos Gonzalez en casa, pero como la alimentación complementaria me pillaba lejos, para cuando di a luz aún no había leído Mi niño no me come.
Así que sabía que hasta los 6 meses de comer alimentos ni hablar, pero poco más.

Y sinceramente de no haberlo visto con mis ojos, es muy probable que aún conociendo el método, hubieramos sido reacios a practicarlo. No lo conocíamos, y las cosas como son… da miedo.

Pero en las reuniones del grupo veíamos a niños de 7-8 meses comiendo fruta y estábamos maravillados. SantoPadre tene una relación complicada con la comida, especialmente con la comida saludable, y es un tema que nos preocupaba mucho.

Así que nos decidimos a probarlo, después de informarnos y tener muy claro lo que hacía falta para practicarlo de manera segura.

Las cosas que nos llevaron a practicar el BLW.

  • Naturalizar la introduccion de texturas y sabores.

Este primer punto, junto con el siguiente, son los que más nos preocupaban. SantoPadre tiene autentica aversión al tamaño y la textura de la verdura, que no a la verdura en sí. Obvio, como todos, hay cosas que le gustan y cosas que no, pero dentro de los sabores, le encanta la zanahoria o la calabaza en un puré, pero no la soporta en trozos más grandes de 2 x 2 mm.

Esto, en principio, al dejar al niño experimentar con la comida, familiarizandose desde pequeños con las texturas de la misma, es algo que ocurre con una incidencia muchisimo menor, ya que ellos están acostumbrados a las texturas desde el principio.

  • Crear una relación sana con la comida.

Esto va en parte unido al anterior punto, y en parte unido a crear una relación con la comida en la que respetemos la saciedad y el hambre de la peque.

  • Fomentar la autonomía.

Un punto clave en nuestra idea de crianza es fomentar la autonomía de nuestra peque, y que aprenda a hacer las cosas por si misma, respetando su madurez. Sin forzarla a hacer cosas para las que no está preparada, pero sin coartarla y cortar sus alas.

  • Mejorar los “skills”.

Este punto lo hemos descubierto con el tiempo, pero cada vez lo agradezco más. Y es que no hacía más que ver ejercicios para practicar la pinza, el agarre y la psicomotricidad. Lo que no era consciente, era que ya lo estábamos practicando en cada comida!

Las cosas malas del BLW

Realmente son pocas las cosas que a nuestro parecer son negativas, y creo que son más o menos negativos según a quien le preguntes.

La confianza ciega

Hay días en los que por mucho que sepas que hasta el año la comida principal es la leche, materna o artificial, que si no come nada en una comida, ya lo compensará en otra comida o al día siguiente… hay días en los que dudas. En los que temes que no se esté alimentando lo suficiente, y se vaya a quedar escuchimizado. Es completamente comprensible y nos ocurre a todos en algún momento. Confía en tu lactancia, y si hay signos que indiquen que podrías temer por la salud de tu hijo con razón, recuerda que tu pediatra está ahí para ayudarte.

La suciedad

Si. Tu casa va a acabar como un campo de batalla tras una afrenta muy reñida. Pero nada que no se arregle con un baño, una lavadora, un trapo y una fregona. En el apartado de tips os contaré como hemos hecho nosotros para minimizar esta tarea.
Pero desde luego, es algo que toda madre y padre debería saber antes de empezar, para mentalizarse o hacerlo de otra manera.

La falta de apoyo, información y/o confianza del entorno

Muchas veces lo que peor se lleva es la falta de confianza del entorno. Comer fuera de casa o que otras personas vengan a comer a casa, y practicar el BLW, puede en ocasiones traer una suerte de situaciones a veces poco agradables, y en muchas ocasiones contraproducentes para la práctica del BLW.

Desde las miradas de desaprobación, pasando por los comentarios lanzados como cuchillos cuestionando tu valía como padre (en serio vas a darle de comer así? Eso es peligrosísimo! Pero tu verás, es tu hijo…), pasando por gritos, reproches y aspavientos variados ante comida que se cae, o arcadas que todos los niños han tenido, pero como los suyos tomaban papilla y era lo “normal” no pasaba nada.

Todo esto crea un ambiente nada propicio para practicar el BLW, al menos no los primeros meses. Nosotros hubo un momento que decidimos que, teniendo la teta a nuestra disposición, la peque comería fuera de casa comida sólida únicamente en los entornos adecuados. Que no eran pocos… pero que descartaban a algunos otros.

 

Que hace falta para practicar el BLW

Información

Realmente lo único que necesitas, obligatoriamente, para practicar el BLW es información.
Es primordial conocer los requisitos que se han de cumplir, para no correr riesgos innecesarios. Nuestro hijo debe estar preparado para empezar a comer y nosotros debemos saber como ofrecer los alimentos.

Os recomiendo buscar algún buen libro, como Se me hace bola, Mi niño no me come o Baby Led Weaning.
También hay un montón de blogs geniales, especializados este tipo de alimentación, como el de Cachito a Cachito.

 

Un entorno preparado

Con un entorno preparado no me refiero tanto al lugar en sí o el mobiliario necesario para practicar BLW, que no es necesario nada especial, sino a la actitud de la familia.

Es primordial estar seguros con lo que estamos haciendo, transmitir seguridad y confianza a nuestro hijo, no agobiarnos si se monta una zona de guerra con comidas hasta en el techo y confiar en las capacidades nuestro hijo. Tener paciencia y respetar los ritmos de nuestro hijo es vital para poder crear un entorno adecuado para la práctica segura del BLW.

A ser posible tener unas nociones básicas de primeros auxilios, saber distinguir entre una arcada (en la que no debemos intervenir) y un atragantamiento, y saber como actuar en caso de encontrarnos con el segundo caso.

Y por supuesto, es primordial que estemos convencidos de querer prácticar este método. Si lo vamos a pasar fatal, es mejor no hacerlo y optar por una introducción de la alimentación complementaria con papillas. Si no estáis del todo seguros, leed este maravilloso post de Cachito a Cachito.

Un montón de cacharros

Noooooo. Para practicar BLW no se necesita nada especial más allá de un lugar donde el bebé pueda sentarse y alcanzar la comida con seguridad de no caerse. En el siguiente punto, no obstante, os hablaré de que cosas nos han sido útiles a la hora de practicar el BLW.

Que nos ha sido útil a la hora de practicar el BLW

Una trona espartana

¿Que significa esto de una trona espartana? No es nada rocambolesco, de hecho es más bien todo lo contrario. Como ya os he dicho antes, con el BLW lo menos que nos vamos a encontrar es plátano en el pelo y pera en la oreja… imaginad el resto.
Por esto, la trona, cuanto más fácil sea de limpiar y menos recovecos y cojnes y piezas tenga mejor.
Nosotros compramos la afamada Antilop de Ikea, la trona para el BLW por excelencia. Buena, bonita y barata. Se limpia enseguida, si hay mucha mugre, le pegas un manguerazo y punto, y si es imposible sacar la mugre vete tu a saber por que, por menos de 20 euros, te compras una nueva, y tan contentos.
Sin lugar a dudas la mejor adquisición. Si no os gusta esta trona, buscad una trona donde el peque se quede sentado en una posición completamente erguida. Esto es primordial para la seguridad a la hora de comer, no solo si practicamos el BLW, sino como concepto general.

Un elemento de recogida de comida.

En este apartado, como en todo, pero muy especialmente, para gustos colores y precios. Como os podéis imaginar, el suelo alrededor de la trona de vuestro peque va a parecer un campo de paintball tras una despedida de solteros.
Una manera de ahorrarnos fregar tanto suelo, en nuestro caso parquet y por tanto nada deseable de fregar en exceso, es evitar que se caiga la comida en el suelo.
Para ello venden por ejemplo los Tidy Tot bibs, que son como una circulo de tela de babero que se extienden sobre la trona, y cuentan con un aro flexible alrededor, creando una superficie amplia alrededor. Cuando se ensucie, trapito o a la lavadora.
Otra opción son los recogedores de alimentos para la trona. Otro concepto similar al anterior. La idea es que la comida no llegue al suelo, y esto básicamente es una especie de saco que se cuelga debajo de la trona, sobresaliendo alrededor de la misma. En tela de babero, para que sea de fácil limpieza.
Y luego está nuestra opción. Nosotros que somos de presupuesto reducido y altas exigencias, necesitábamos algo que cubriera una gran extensión (tenemos una peque que en su día testeaba a conciencia su rango de lanzamiento) por un precio mínimo. La solución nos la dió el Aldi pocos días después de empezar con el BLW. Un mantel de hule en descuento. Ale, solucionado. Mantel al suelo, debajo de la trona, y cuando acabas de comer, trapito y fuera.
Con la experiencia que tenemos ahora, seguramente habría invertido en un mantel de estos antimanchas, que son de tela impermeable, que son fáciles de limpiar y se pueden meter en la lavadora. Pero oigan, por 5 euros, hemos tenido problema resuelto durante medio año. Ahora ya no lo usamos, porque apenas se le cae comida.

Menaje al gusto

Al principio nos hará falta nada. La comida mejor sobre la trona (de ahí que una trona espartana es ideal) y los cubiertos hasta que no tengan un buen manejo de el agarre de objetos, mejor no que se pueden frustrar mucho.

Yo recomiendo las precucharas de Num Num, un solo juego, que al final duran solo un par de meses, y más adelante algunas cucharas planas. Se que hay madres que recomiendan las cucharas torcidas, a nosotros no nos ha dado tiempo a probarlas, pero como todo, lo ideal es comprar un juego de un tipo e ir probando, antes de optar por comprar 3 o 4 juegos para tener quita y pon.
En cuanto a los platos… yo os recomendaría que hasta que no se haya habituado un poco a la comida, pasados 2 o 3 meses, no empecemos a introducir los platos. Siempre de plástico. Y para mi gusto, SIN ventosa… si, sin ventosa. Porque así de primeras parece una idea genial eso de que se pegue a la trona y no la puedan quitar. Pero por muy bueno que sea el plato o la base con ventosa, llegará un momento que tendrán la fuerza suficiente para quitarlo. Y de la inercia del tirón tan fuerte que habrán tenido que pegar el plato no va a acabar en el suelo debajo de la trona… va a acabar estampado en la otra pared del salón, sobre la cabeza del padre o salpicando toda la tele. Mejor que lo tiren, pero cerca, que no que salga catapultado atravesando la estancia.

Desinfectante

Sanitol, nuestro mejor amigo. Nada como un buen desinfectante (por favor, sin lejía!) y un paño humedo limpio para repasar y dejar todo bien limpio y libre de restos de producto, para tener un “plato” / bandeja de trona, y demases, libre de gérmenes.

Paciencia y buen humor

No te queda otra. Como todo en la crianza, los aprendizajes no ocurren de la noche a la mañana, los peques tardan meses en aprender y perfeccionar las técnicas y habilidades que van descubriendo.
Procura tener un buen ánimo, recuerda que la comida es un momento en el que disfrutar de la compañía de la familia, y no te preocupes por el brocolí que se ha caído al suelo. Para eso inventaron las escobas y las fregonas.

1 comentario

  1. Muchas gracias por la mención!! Y me permito compartirlo!! Es toda una aventura pero maravillosa

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