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Crónica de un MBDay lleno de abrazos. #mbday19

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Este año voy a intentar resumir y compactar todo lo máximo posible la crónica del MBDay, porque me consta que me explayo mucho, y los 5 posts del año pasado son ejemplo claro de ello… pero es que aquel era un MBDay aún más esperado y ansiado por ser el primero.

Este año ya sabía lo que era, y la emoción era aún mayor.

Por muchas razones este MBDay iba a ser muy especial. Por la parte negativa, me faltaba mi querida Marta Rivas Rius, mi compañera de locuras en Asociación Mamateta. Era por una poderosísima razón, que tiene nombre y nació el 5 de marzo, pero la echaría mucho de menos ese fin de semana.

Pero por otro lado, esta vez me acompañaba parte de mi otra familia. SantoPadre e Intensita se vinieron un año más (y como lo disfrutaron), pero es que además vino Sergio Padilla, mi hermano pequeño de otra madre. Tenía muchas ganas de que conociera todo esto, y de que él también, abrazara a mucha gente con la que pasa los días, pero todavía no se había visto las caras en el mundo 1.0.

Un viaje inesperado y la mejor de las bienvenidas.

El fin de semana empezó de la mejor de las maneras posibles. Iba nerviosa porque hija sin dormir siesta en el coche iba a suponer cuanto menos un par de paradas y seguramente mucha pelea para dormirla en el coche… nada más lejos. Tras zamparse un tupper entero de colines, tan solo 15 minutos de viaje más tarde, se dormía ella sola sin más… pero es que además aguantó el viaje entero, que aprovechamos para no parar.

Bebé de 2 años durmiendo en su silla a contramarcha del coche, de camino al Mbday

Y llegamos al hotel, con la niña recién despierta y el coche que parecía que había explotado una bomba dentro. Me giré a buscar el móvil y cuando me volví a girar… no podía creer lo que veía.

PITA, PITAAAAA le grité a SantoPadre.

Él no entendía nada.

Eran las Rocios (Cano y Bernabeu), Sonia y Mónica!!!! Esto era un sueño. Ni el mayor de los premios se comparaba a esto. Llegar y poder abrazarlas, fuerte e intensamente, ha sido de lejos el mejor de los regalos de este MBDay.

Para mi el MBDay es muchas cosas, aprendo mucho, es el evento de eventos, nos llevamos cosas bonitas… pero principalmente es la razón para invertir una bonita cantidad de dinero en abrazos muy esperados y muy anhelados. Y estos 4, que luego fueron 5 al aparecer Vanessa 2 minutos más tarde, eran de los abrazos que más necesitaba.

Empezar así el fin de semana, con ese abrazo intenso y apretado de la jefa, presagiaba lo que iba a ser sino el mejor fin de semana del año, casi casi.

De abrazos va el MBDay, también el día de antes.

Y ese día me iba a llevar muchos de los más esperados. No por nada habíamos salido tan pronto. Porque me llevé esos 5 abrazos que no esperaba hasta el día siguiente, en un momento en el que yo sólo iba pensando en ese otro gran abrazo altamente esperado.

El primero de muchos abrazos. El de conocer en carne y hueso a esa persona que hoy llamo hermana, y que según el resto del mundo es la misma persona que yo. Abrazar a Eli, a la grandísima Poulain Cocó, era algo que llevaba meses esperando.

Y ese no fue el último. Vinieron muchos más. Los de Ana de Consultoría Blogger, mi gestora loca, los de Carlos y Cristina, un Papa como Vader y La Quiles, y los de las primeras de tantas compañeras blogueras. Poder ir a la presentación de Carlos y Cristina, a disfrutar del show que montan para promocionar el Cría como puedas, fue otro regalo más

Esa noche, tras una breve cena en petit comité, me acosté con la mayor de las sonrisas después de un maravilloso día que solo era el aperitivo de lo que estaba por venir.

Dormir en el hotel donde se celebra el MBDay, la mejor decisión.

Optar por dormir en el hotel del MBDay es una decisión que tardamos en tomar. Es un gasto muy importante, sumado a todos los que suponen trasladar a una familia de 3, un fin de semana completo. Pero es de lejos la mejor decisión tomada, y el dinero mejor invertido.

Y es que realmente, el 90% del MBDay va de abrazar. De dar cariño y compartir risas y buenos momentos con tanta gente con la que compartes a diario, pero de la que tantos kilómetros te separan.

Poder bajarme sola, sin despertar a la familia, con tan sólo el móvil y la cartera es uno de los mayores lujos del mundo. Si vas con niños al MBDay, sin lugar a dudas es la mejor de las opciones.

Llevar niños al MBDay no es la idea, pero algunos no tenemos la opción de dejar a los niños en casa, menos si la persona que se podría quedar con ellos también quiere ir. Así que todos en tropel, un año más.

La fiesta de los abrazos, encuentros, reencuentros y más abrazos.

Tengo a tanta gente querida, que podría escribir un post entero solo nombrándolos, y a alguien me dejaría. Como a Marina, de Tallat amb cor, a la que tenía mil ganas de conocer, y con la que apenas pude compartir un breve abrazo. Volverte a casa pensando que tenías que haber abrazado más y que te has dejado a mucha gente es la tónica general.

Pero está claro que el MBDay no es sólo eso, aunque a veces lo parece.

Porque poder apretar, achuchar y cuchichear con tanta gente a la que quiero y admiro, junto con una niña de 2 años, hacen complejo escuchar ninguna charla en condiciones. Pero creedme que las charlas merecen toda la pena.

Sabiduría bloggeril comprimida en “sólo te quedan 5 minutos”.

Las charlas del MBDay son siempre un espectáculo. Para poder tener una gran variedad de temas y visiones, las charlas son reducidas, pero es tanto lo que tienen que contar las ponentes, que se les suele hacer corto dando pie a momentos gag.

Este año algunas de las charlas fueron más relajadas para mi, porque mucha información ya la conocía, pero otras fueron un auténtico descubrimiento y las tengo que revisitar aún más veces (ya las he visto todas 2 veces más).

En especial, como siempre, la de Patricia Tablado vale el peso de Hugh Jackman en oro y contar con una bloguera del tamaño de Carolina King es impagable. El resto de charlas, fueron también fantásticas, en especial la de Consultoría Blogger que es muy necesaria para todos. Las charlas de Baballa y Saquito de Canela, nos regalaron dos puntos de vista muy particulares tras muchos años en el mundo del blogging. Y como siempre, la conversación de mesa camilla de la jefa y Clara Ávila, a lo Maria Teresa Campos y Terelu, es el postre perfecto de cara a los premios.

Una gran gala de premios.

He de reconocer que mis porras se cumplieron en parte, pero no se llevaron premio algunas de las personas que yo quería. Ashi esh la vida, son las marcas quienes deciden quien se lleva el premio, y sus criterios no son los propios.

En cualquier caso, cualquiera de los finalistas y la gran mayoría de los no finalistas, hacen un trabajo digno de premio, y los ganadores resultantes se lo llevaron muy merecidamente.

Como siempre, gane quien gane, los premios son un reguero de aplausos y llantos de emoción, al ver premiado tanto esfuerzo y pasión por un mundo a veces tan poco agradecido.

Pollo Pepe, buena comida y mucho más.

Un año más, la selección de patrocinadores presentes en los break, fue espectacular. Los stands y los obsequios que dan, son una auténtica pasada, y como siempre, te pierdes la mitad, decidiendo si te haces una foto aquí, abrazas allí, desvirtualizas allá.

Yo como siempre, apenas visité stands, porque este año mi objetivo era abrazar y conversar lo máximo posible con toda la gente que pudiera y no quedarme otro año sin comer.

En cambio, SantoPadre e Intensita se hicieron íntimos amigos del Pollo Pepe, que es su nueva obsesión, y visitaron todos los stands una y mil veces en los ratos de esparcimiento obligatorios durante las charlas.

Harían falta 36 horas de MBDay para poder saludar a todo el mundo, ver todos los stands con tranquilidad y no perderse ningún bocadito rico de los que preparan tan bien en Rafaelhoteles Atocha.

Fin de fiesta. Hasta el MBDay 2020.

Después de abrazar una y mil veces más, y despedirnos de quienes se marchaban “pronto”, acabamos como todos los años cenando juntos, comprobando lo mucho o lo poco que habíamos acertado las porras, y recordando abrazos mil.

Los MBDay son el único momento del año en el que tienes la excusa de hacer un viaje importante para ver a tanta gente bonita a la vez, y exprimirlo al máximo es mandatorio.

Vuelta a casa, hasta la bola del coche, llena de regalos.

Como todos los años, la welcome bag y los regalos de los patrocinadores han sido una auténtica pasada.

Tenemos la casa llena de juguetes y coitas ricas gracias a todos los patrocinadores del evento, que lo hacen posible, y hacen posible que podamos escuchar charlas tan maravillosas e interesantes.

Un año más, esperando el siguiente el MBDay.

Como todos los años, esa misma noche estábamos pensado ya en el siguiente MBDay, en los siguientes abrazos, en los siguientes corrillos de risas y saludos, de desvirtualización y de felicidad exacerbada.

Este año, ha sido una vez más, un terremoto interior a nivel de emociones, y no os negaré que he pasado unos días tristes, por la bajona tras las grandes emociones vividas y por una necesidad de revisar mis esfuerzos para focalizarme en mi objetivo.

Y es de agradecer, porque estos eventos no nos dejan tibios, nos hacen cuestionarnos y revisitarnos para revisar si estamos en el camino que queremos, o si nos hemos perdido por el bosque y hemos perdido el objetivo.

Yo este año, con un blog y medio (que no es que tenga medio blog, es que lo comparto con mi querida Marta), he descubierto que tengo que empezar a ver esto de una manera más seria y profesional. Esta vez, de verdad.

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Comentarios (2)
  1. Accidentalmente 2 meses hace

    Ese momento llegada fue maravilloso!! Qué grande vivir estos momentos así y con gente que los disfruta tanto como tú, así que gracias por acompañarnos familia!!! <3

    Responder
  2. Zora Groothuis Arroyo 2 meses hace

    Ese momento quedará siempre grabado en la memoria!

    Responder

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