cuando seas madre lo entenderás, madre sujetando a hija mirando el paisaje
Conciliando Maternidad Reflexiones

Cuando seas madre, lo entenderás.

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Y cuando fui madre, no lo entendí.

Cuando fui madre me sentí aún más perdida, dolida y desconcertada.

De entonces a ahora he realizado un gran ejercicio, de esos que tienes que ejercitar de por vida, para sanar ese sentimiento, para comprender la situación, pero sin dejar de lado lo que todo ello supuso para mí y para nosotros.

Cuando seas madre, lo entenderás…

Creo que todos hemos oído esta frase alguna vez en boca de nuestros progenitores. Cuando seas padre lo entenderás.

Y ahora comprendo lo duro que es criar, ahora comprendo ese complejo amor que sientes por tu criatura…

Pero también entiendo que tener hijos es una responsabilidad, inmensa. Que no todo vale, y que, si decidimos traer a una persona al mundo, nuestra tarea, la principal, es ayudarles a ser felices. Que somos responsables de tomar las mejores decisiones posibles para su bienestar. No sólo el físico. También el mental.

Por eso, cuando fui madre, no lo entendí.

Cuando seas madre, lo entenderás…

Y cuando fui madre entendí.

Pero no entendí lo que ella quería que entendiera.

Entendí otras cosas, que hoy duelen mucho. Entendí que había olvidado una parte de mi vida por razones poderosas, que me había creado una coraza.

Entendí que la falta de pertenencia, de presencia, de apoyo, hacen mucho daño y que es algo que, de mayores, cuesta mucho reparar.

Entendí que muchas de las cosas que habían decidido hacer ellos, no sólo no fueron positivas para nosotros, sino que son el germen de todo lo que sufrimos ahora los cuatro.

Cuando fui madre, entendí el grado de responsabilidad que tenía ser padre o madre, entendí el daño que podemos hacer si no le damos a nuestros hijos aquello que más necesitan: apoyo y amor incondicional.

Entendí que no solo vale con alimentar y mantener a esas criaturas, también tienes que intentar ser la mejor versión de ti mismo, para ellos. Porque se merecen eso y más.

Cuando seas madre, lo entenderás…

Entenderás que nada es igual, que la carga mental se multiplica, que la responsabilidad nunca acaba, que no siempre vas a tomar las mejores decisiones.

Entenderás que criar no es sencillo, que es muy duro si no tienes apoyo, que es una tarea titánica que jamás tiene final.

Pero espero que todos los que vais a ser padres o los que lo habéis sido recientemente, entendáis que lo que vosotros hagáis o dejéis de hacer importa. Mucho.

Que entendáis que vuestros hijos no se van a morir porque no les trates bien, porque no seas un adulto centrado, porque faltes a llenar ese jarrón emocional… pero seguramente los dejarás heridos y huérfanos de muchas cosas tan importantes como comer, dormir o jugar.

Cuando fui madre lo entendí.

Entendí todo lo que me quedaba por aprender, todo lo que me quedaba por solucionar.

Entendí que no sólo vale con tener claro como quieres criar… si no has sido criada así, también vas a tener que luchar contra tus impulsos, contra tu cerebro primitivo, aquel que integró todo aquello que tu no quieres traspasar.

Cuando fui madre, entendí que a veces hay que pedir ayuda, y que no vale con culpar a los demás. Que puedes ser diferente, que puedes romper la rueda, que puedes arreglar aquello que no hicieron bien desde un principio… pero que cuesta y que es un trabajo sin final.

Cuando fui madre entendí que la culpa sirve para usarla de escalón, para ver todo lo que te queda por escalar, y coger las riendas de tu vida, y de la futura, e intentar mejorar. Que si te quedas en ella, no solo no llegas a ningún lado, si no que te conviertes en aquello de lo te intentas alejar.

Cuando fui madre entendí que yo era lo primero, porque si yo no estoy bien, todo falla, nada va.

Entendí que mi madre no lo tuvo fácil en este sentido, pero también entendí que era su responsabilidad, y que hizo lo que pudo, pero que tal cosa no quita que haya algo roto. En mí, y en ellos. Algo que a mí me toca arreglar.

Cuando seas madre, lo entenderás.

Entenderás tu pasado, aquel que habías olvidado. Y entenderás que puedes ser otra madre, que no estás condenada a repetir los mismos errores (tal cosa sería imposible), pero que te lo vas a tener que currar.

Entenderás que todo esto merece la pena, porque ella es lo más importante en tu vida.

Y que, por esto mismo, cuando seas madre, no lo entenderás…


Este es un post que me ha costado mucho sacar. Soy consciente de que, si algún día llega a los ojos de aquellos protagonistas de esta historia, puede hacer daño, pero también soy consciente de que ellos hicieron su parte, y yo tengo ahora la mía: sanar.

Escribir sobre esto, liberarme de esa culpa que sentía, cuando sentía que no podía hacer otra cosa que ser reflejo de mi crianza, es mi herida a sanar. Para ser esa madre que mi hija se merece, esa que ahora tengo que ser, no sólo para ella, sino para la niña herida que un día, ilusamente, creí olvidar.

Quería hablar de esta culpa, la que sentí durante tanto tiempo, incapaz de ser la madre que deseaba ser. Cuando no entendía nada, cuando me castigaba por haber decidido ser madre a sabiendas de que algo estaba mal.

Porque podemos ser otra madre y otro padre, no tenemos porque ser un reflejo de lo aprendido. Pero es importante ser conscientes de que si llevas una mochila a cuestas, algunos días no te va a resultar sencillo ser esa madre diferente, sin más.


Hoy no voy a pediros que os suscribáis. Os voy a pedir que si sentís esta culpa, si sentís que algo no va bien y no lo sabéis solucionar, busquéis ayuda, y os dejéis ayudar.

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Comentario (1)
  1. Katherine ortiz 4 meses hace

    Emotivo post, es duro, la maternidad es muy dura… pero a la final, todo pasa por una razón y no queda otra que sanar por ell@s.

    Responder

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