Madre abrazando a su bebé, buena relación tras un destete respetuoso
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Destete respetuoso – No ofrecer, ¿no negar?

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Para empezar este año, vuelvo a mis raíces en el blog, a la lactancia materna, y os vuelvo a hablar del destete, en este caso del destete que llamamos respetuoso o evolutivo, así como de la táctica “no ofrecer, no negar” que se suele utilizar para encaminarlo.

Y es que, como muchas veces os he contado, si nosotros no dirigimos el destete nuestro bebé se destetará antes o después por si solo, dependiendo de muchos factores externos. Pero a veces es posible que seamos nosotras las que deseemos acelerar un poquito el proceso.

Vamos a ver como podemos llevar a cabo un destete lo más respetuoso posible y os voy a hablar de la técnica “No ofrecer, no negar” y os diré porque yo NO la estoy siguiendo a rajatabla.

Un destete respetuoso pasa por respetar a nuestro bebé.

Y el primer paso es respetar que nuestro bebé no quiera destetarse.
Esto no quiere decir que un destete dirigido por la madre no pueda ser respetuoso, pero si nuestro hijo está en las antípodas de estar preparado para dejar la teta, es muy posible que todo este proceso le resulte como un ataque y sienta que le están quitando injustamente algo que es suyo: la lactancia.

Si a nosotros nos quitan el desayuno a diario y nos obligan a desayunar algo que no queremos, sin previo aviso y sin más justificación que nosotros podamos comprender, también nos sentaría como una patada.

Por eso, si necesitamos destetar y nuestro bebé no está por la labor, no está de más que nos replanteemos el modo en el que lo estamos llevando a cabo, los tempos y cambiemos un poco la manera en la cual estamos llevando a cabo el destete.

Un destete respetuoso debe tener un ritmo aceptable para todos.

Especialmente para el bebé. Es clave que estemos atentas a aquello que nos dice nuestro bebé, y no forcemos el proceso de más, intentando acelerar el proceso porque podemos acabar con una situación peor (crisis de apego, huelgas de alimentación, etc)

El destete natural, en el que nosotras no intervenimos, se suele producir a un ritmo lento, y en la mayoría de los casos se alargaría en el tiempo durante meses, puede que (varios) años.

Como ya decíamos, si tu no haces nada, al final el destete ocurrirá. De hecho, sin ser plenamente conscientes, empezó con la alimentación complementaria. Pero es un proceso, que no intervenido, dura mucho más de lo que solemos pensar.

No obstante, existen tácticas que podemos usar para fomentar este destete y para acelerar un poquito el ritmo, si es lo que nosotras necesitamos.

No es recomendable mentir, forzar o asustar al bebé.

Si deseamos que este destete, total o parcial, ocurra de una manera más rápida tendremos que poner de nuestra parte y buscar herramientas para hacerlo de una manera respetuosa.

Para ello contamos con diferentes estrategias, unas más acertadas que otras, que nos pueden ayudar a acelerar el proceso.

Ponernos tiritas, o algo que sepa mal en los pezones, o decir que (de repente) ya no tenemos leche, son medidas desesperadas, pero no muy recomendables. No queremos mentir a nuestros hijos, y menos hacerles pasar por un mal rato. Aparte, ellos nos perciben (casi) mejor que nosotras mismas y son capaces de ver que lo que decimos no es cierto, y que de esos pechos aún nace leche.

A según que edades es mejor hablar con ellos, explicarles con honestidad lo que nos ocurre, que ya no queremos dar la teti en según que lugares porque nos incomoda, o que ya no queremos seguir lactando porque estamos cansadas o nos molesta. Ellos son capaces de empatizar (hasta cierto punto) con nosotros, y buscar estrategias, a menudo en conjunto, es mucho más saludable para nuestra relación madre/hijos.

No ofrecer, ¿no negar?

Cuando hablamos de destete respetuoso, una de las herramientas que solemos usar es el “No ofrecer, no negar”. De esta manera, nosotras no ofrecemos el pecho de manera voluntaria o activa, ofrecemos siempre como primera opción un alimento, pero si el bebé nos pide pecho no se lo negamos.

Esta herramienta es muy útil y considero que se ha de usar tal cual especialmente si el bebé es pequeño y tiene menos de 2 años.
A partir de esta edad (más o menos, según el niño), ya puedes hablar con ellos y puedes razonables tus decisiones, yo empecé a no hacer caso del no negar.

Porque, especialmente después de la gran crisis de los 2 años, a veces la lactancia se nos puede hacer cuesta arriba y somos nosotras las que necesitamos subir las marchas del destete natural (siempre sin forzar!).

Negar las tomas de manera pactada, la mejor estrategia con niños más mayores.

Como os comentaba a mitad de post, llegamos mucho más lejos, especialmente con niños un poco más mayores, hablando y negociando, que cerrándonos en banda.

Alrededor del año y medio yo empecé a pautar donde si y donde no quería dar el pecho. No me importa dar el pecho en la calle, pero según el tiempo y mi estado de ánimo, muchas veces simplemente no me apetece. Ahí empecé a negociar con ella y a decirle que podíamos tomar teti cuando llegáramos a tal o cual sitio, o que tenía que esperar un poquito. Ojo, es muy importante que esto luego se cumpla, especialmente cuando son más pequeños.

Así poco a poco, he ido acotando algunas tomas, o le he ido “negando” tomas muy juntas unas con otras. Siempre hablando con ella de antemano, explicándole qué iba a ocurrir y razonándole qué estaba ocurriendo.

Y sí, cuando los niños ya tienen una edad, esto supone que puede haber un debate, y que os sigan demandando teta o que os rebatan vuestra opinión.

Si es así, aquí es cuando podéis valorar mantener el pacto, usando esta oportunidad para hablar de limites personales, de sentimientos e incluso de convicciones, o podéis valorar hacer una excepción a la regla (temporal e informada) y con ello enseñarles valores como la flexibilidad, la empatía y la negociación.

Pactar, un buen camino hacia un destete respetuoso.

Como os decía antes, muchas de las herramientas que podéis usar se basan en la negociación y el pacto. Aprovechar esta circunstancia para enseñar a nuestros hijos buenos valores, en vez de forzar una situación, es una oportunidad de oro que nos brinda la vida.

A continuación, os voy a dejar algunas ideas, en forma de recursos, para fomentar un destete respetuoso que van más allá de la táctica “No ofrecer, no negar”.

  • Contar hasta X (5, 10, 15): Les podemos decir que pueden tomar hasta X de cada tetita. Bonus: aprendemos a contar, a medir el tiempo, a acotar actividades, etc.
  • Acotar la duración: En la misma línea anterior, podemos pactar la duración de las tomas, y enseñarles la duración de la misma con un reloj bien numerado o uno de arena.
  • Pactar momentos para la teta: Juntos, podemos establecer cuando se puede tomar tetita (después de comer, para ir a dormir, sólo cuando volvamos del parque…). Si aún les cuesta visualizarlo, podemos hacer una tabla de rutinas incluyendo este momento, para que ellos sepan en que “momento” concreto se sitúa el momento de tomar teta. Bonus: aprendemos a tener paciencia, la correlación entre actividades, a medir el tiempo, etc.
  • Tickets de teta: Este pedazo de recurso es de una amiga que da tándem a dos niñas de 2 y 4 años, y me pareció tan genial que tenía que compartirlo. De antemano pactaremos con nuestro bebé la cantidad de veces al día que pueden tomar tetita. Haremos unos tickets (a ser posible resistentes, porque los manosearemos mucho) en la cantidad pactada, y al principio del día se los daremos a nuestros hijos (o los dejaremos en un lugar a su alcance) para que los puedan usar. Una vez los han usado todos, se acabó. Bonus: es una herramienta fantástica para enseñarles economía, paciencia, ganar y gastar, etc.
  • Introducir el biberón: Y quien dice biberón, dice cualquier otro formato (más recomendable) para ofrecer leche de vaca. Pero os hablo del biberón, porque las cosas como son, es lo que estoy usando yo. De este tema ya os hablé en otra ocasión, y es tan sencillo como pactar el intercambio de ciertas tomas (o el inicio/final de las mismas) por un biberón/vaso de leche. Soy consciente de que esto supone afrontar un doble destete, pero es una medida (respetuosa) desesperada a un momento en el que la agitación y la alta demanda me superaban.
  • Cuentos para el destete: Existen cada día más recursos de apoyo para explicarles a nuestros hijos que vamos a iniciar un destete, (y recordárselo a menudo). Desde destetes parciales, hasta destete “rápidos” pasando por destetes durante un siguiente embarazo, tenéis títulos muy buenos para usar como ayuda a la hora de llevar a cabo un destete respetuoso.
    Algunos títulos son por ejemplo La teta cansada, Tetita, La fiesteta, ¿Qué hacen las tetas cuando duermen?, o Las tetas de mamá.

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  • El método padre: Esta estrategia, que es una de las principales a usar en un destete nocturno, os la dejo en último lugar porque merece un post para si mismo, que espero poder dejaros en algún momento subido al blog.

¿Qué otras ideas se os ocurren para destetar, parcial o totalmente, de una manera respetuosa?


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