un dia cualquiera adoslescente, niña de dos años mirando hacia atrás mientras pinta con temperas
Crianza Maternidad

Un día cualquiera… con una adoslescente de 25 meses

Por

5:10h.

Vibra la pulsera. Hoy si la noto y me dispongo a salir de la cama.

Pero me huele.

Teta.

Respiro.

5:38h.

Por fin parece que se ha vuelto a dormir y puedo escapar en modo ninja.

Cojo el portátil, y tecleo veloz, a la par que saludo a mis Mamigas y compañeros de andanzas.

Podcasts, risas, conversaciones sobre tetas, más risas…

7:56h

“Mamá???”

Ha despertado. La cojo. Me abraza y me sonríe. Me derrito.

“Quieres teta o desayuno”

“Iuuu y pata (yogur y plátano)”

Suena la canción de las 8 de Madresfera de fondo. La cantamos y la baila, en mis brazos.

La subo a la encimera, me sonríe. Me giro a por los cuencos. Saco el mío. Gritos.

“Pato mioooooooo (plato mio)” entre lloros.

“Cariño, ya voy a coger tu plato, no puedo hacer todo al mismo tiempo”

Respiro.

“Ese nena!” Sonríe otra vez.

8:07h

El resto de la siguiente hora se sucede de manera similar.  Entre gritos, lloros, tranquilidad y felicidad.

Respiro. Muchas veces.

Nos vamos al cole. Hoy quiere ir andando.

Mezcla de sentimientos.

Orgullo y felicidad. Disfrutar del momento.

Pero estoy perdiendo tiempo de trabajo. Ojala hoy duerma buena siesta.

Vuelvo a casa. Más tarde de lo que quería. Pero es por algo bueno.

[Varias horas de trabajo y algún minuto de ver a la peque por la webcam de la escuela infantil más tarde]

13:56h

La recojo de la guarde.

Sale como todos los días. Feliz pero con cara de cansada.

“Shila (mochila) mama”

Se engancha a la teta y volvemos a casa como todos los días, con el carrito vacío y la niña colgando.

Llegamos a casa. Parece que se va a dormir. Pero se acuerda de su globo del día de la paz perdido por el viento.

Se espabila.

Y empieza de nuevo el festival.

“Iuuu y plata” Es capaz de vivir a base de yogur.

Me grita que se quiere quitar la ropa del cole para no mancharla. Se tira de la chaqueta y llora.

Respiro

“Cariño, ya te quito la ropa del cole. ¿Te vienes a buscar la ropa de casa?”

Me ignora. No viene. Me voy al vestidor, a recoger la ropa de ayer.

Al final tengo que ir a por ella y me llora que quiere quitarse la ropa del cole. Si. Eso llevo esperando 15 minutos…

Respiro.

“Tetiiii” No se acaba de dormir. Le explico que vamos a hacer la comida.

Y allí vamos otra vez.

Gritos.

Lloros

Impaciencia.

15:24h

Consigo cocinar algo comestible antes de que su padre aparezca por la puerta, y lo mire con cara de: Por dios, necesito 5 minutos de time out.

El resto del día se sucedió así. Entre gritos y lloros llenos de frustración, aderezados con impaciencia.

Quiero jugar con un juego de mesa. No consigue abrirlo.

Más gritos y lágrimas.

Respiro.

“Cariño, por favor, cálmate. Ahora lo abrimos, si no puedes abrirlo tu, me pides ayuda”

Asiente. Le abro la caja.

Ya no la quiere…

Ahora quiere jugar con los bloques. Intenta abrir la puerta. Tras un único intento de 1 segundo, se pone a gritar.

“Hija, paciencia. Así no puedes abrirlo, inténtalo de otra manera”.

Se tira al suelo.  

Drama

Respiro.

Y este es un día cualquiera en la vida de una familia con aDoslecentes…

Ella tiene que aprender a gestionar sus emociones, y tenemos muchas lecciones que aprender.

Como la paciencia.

Esta es una de las mayores lecciones.

Ella es impaciente porque es un bebé. Aún no ha aprendido a gestionar sus emociones, a entender que las cosas sucederán antes o después pero hay que ser pacientes…

Y es fiel espejo nuestro, especialmente mío. Tengo que ser, yo misma , más paciente.

Aprender a adaptarme a los ritmos, en vez de forzarlos.

Aceptar que no todo el mundo es tan inmediato como yo.

Y respirar.

Mucho. Profundo.

Y luego educar, con amor y tranquilidad.

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