fotografía de un taller de isabel cuesta una madre molona realizada por Lourdes Balduque
Conciliando Crianza Maternidad

Disciplina positiva con Una madre molona. Un taller de 10.

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Por fin saco un hueco para hablaros del taller de disciplina positiva al que acudimos SantoPadre y yo, impartido por Isabel Cuesta (Una madre molona) y Marido, y de lo mucho que merece la pena.

Por cierto, la foto de portada, de uno de los talleres de Isabel es de Lourdes Balduque, que ha sabido captar a la perfección la energía que desprenden Molona y Marido en su taller.

La disciplina positiva se aprende mejor en un taller.

Es un hecho que las cosas, cuando las palpamos y las vivimos, las integramos más. Esto es algo que también se ve en disciplina positiva: si tu vivencias un aprendizaje, como en un taller, integras mejor lo aprendido.

Y os puedo asegurar que incluso si habéis leído bastante sobre disciplina positiva, ir a un taller merece muchísimo la pena, al menos el que imparte Isabel (y marido, que ha pasado de becario a frontrunner). A mi así me lo ha parecido.

Las dinámicas, que te hacen vivir las experiencias como lo harían los niños y las explicaciones cercanas, para mi han marcado la diferencia.

Si quieres saber lo que siente un niño cuando le hablas desde tu altura, pide a otra persona que te hable subida a una silla, y verás que no sienta muy bien.

Os reconozco que a pesar de las inmensas ganas que tenía de ir, por mi y especialmente por SantoPadre, tenía un poco de miedo de que se me quedara corto, al haber tenido ya contacto con este tema.

El taller de una madre molona merece la pena incluso si ya te has informado de antemano.

Y es que después de leerme casi 5 libros (tengo uno por ahí que se me resiste muuucho), y estar continuamente hablando y escuchando acerca de disciplina positiva, no sabía si ir a un taller iba a servir de poco.

Pero como os contaba antes, nada más lejos de la realidad.

Desde que entré por la puerta, hasta que salí de allí desmontada y emocionada, no dejé de aprender cosas, o más bien integrar de verdad aquello que había leído y no acababa de comprender muy bien.

¿Pero que es eso de un taller de Disciplina positiva?


Para los que no sepáis que es esto de un taller de disciplina positiva, como le ocurrió a algún obligado de la sala, os intentaré resumir ambas cosas lo más brevemente posible.

La disciplina positiva, a diferencia de lo que muchos creen, no es un método educativo (tan sólo) sino que es una filosofía de vida, una manera de afrontarla.

Se trata de educar desde el respeto, a nosotros mismos, a nuestros hijos (como iguales nuestros que son, pero en desarrollo) y a las circunstancias.

Es una forma de educar y vivir, en la cual el foco está en nosotros, y somos nosotros los que adaptamos nuestra manera de actuar para ser ejemplo de nuestros hijos, educando desde el respeto a su maduración y sus capacidades en cada momento. Se trata de educar y establecer límites de una manera respetuosa y amable, de dar a nuestros hijos las herramientas para ser los adultos del futuro, competentes y emocionalmente maduros.

Esto, no es ni mucho menos una moda, aunque si es cierto que su validación científica es más bien reciente, y aquí a España ha llegado hace muy poco tiempo.

Y en los talleres realizados por ponentes certificadas todo esto lo aprendemos a base de una teoría muy bien explicada y de dinámicas que nos hacen ponernos en situación y ver las cosas desde otra perspectiva.

¿Pero para esto tengo que estudiar?

Llámalo estudiar, reeducarse, cambiar la mentalidad o aprender una nueva manera de relacionarse. El caso es que si.

Photo by The Climate Reality Project on Unsplash

Venimos de una educación que es más o menos diametralmente opuesta a lo que hoy en día conocemos que es lo mejor para el desarrollo favorable y positivo de nuestros hijos y su cerebro.

Y es muy posible, como en mi caso, que a pesar de que quieras educar de una manera diferente, desde el respeto, una vez metido en “faena” no te salga. Y esto no es por otra cosa, que por la impronta que quedó en nuestro cerebro, y es en gran parte el motor para hacernos ver la importancia de hacerlo bien lo antes posible.

Por eso, porque tenemos que desaprender todo lo que llevamos aprendido desde la cuna, es importante formarnos como padres al menos en algo tan importante como la salud emocional de nuestra familia.

¿Porqué es tan importante la disciplina positiva (y acudir a un taller)?

Pues desde mi experiencia personal, os diré que es vital para que nuestros hijos el día de mañana sean adultos responsables y felices.

Aunque yo ya lo sabía de sobra, en el taller de disciplina positiva de Isabel, volví a sentir como mi educación, especialmente en la primera etapa de mi vida, está siendo un gran lastre para mi.

La manera en que me educaron (que fue lo mejor que por entonces sabían hacer, pero que hoy sabemos que no es lo ideal), ha hecho de mi una persona insegura, con poca o nula autoestima, con miedo a todo y sin saber muy bien lo que quiero en la vida.

Todo esto, son consecuencias a una educación basada en la obediencia y en la dependencia de los padres.

Por hoy no voy a profundizar más en la disciplina positiva en si, más adelante os iré hablando de cuestiones importantes, pero por hoy todo lo que os quiero recomendar es que si os es posible, valoréis acudir a un taller.

Ir a un taller de disciplina positiva, mejor en pareja.

Y este ya si es mi consejo final. Que vayáis los dos al taller de disiciplina positiva, que acudáis como equipo que debéis ser, que ambos viváis la experiencia y sobre todo integréis la información a través de las dinámicas.

Pareja leyendo un libro de disciplina positiva tras acudir a un taller.
Photo by Cassidy Rowell on Unsplash

No es lo mismo vivirlo que contarlo, y en mi caso además, se me estaba haciendo complicado explicarle a SantoPadre la disciplina positiva, porque tampoco acababa de entenderla en su conjunto.

Soy consciente de que es un gasto muy grande, especialmente en los tiempos que corren, pero al igual que os dije cuando os hablé de viajar a contramarcha, hay cosas en las que bien merece gastar el dinero y hacer un esfuerzo extra, y esta es una de ellas.

La educación, la salud y la seguridad de nuestros hijos deberían ser las principales preocupaciones y los principales gastos en casa. Ya podremos ahorrar en lo demás.

Porque vuestros hijos no seguirán jugando con ese juguete caro dentro de 20 años, pero si vivirán con las consecuencias (positivas o negativos) de su educación y su salud.


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