Emprender siendo madre, llevar o no los niños al colegio cuando están malitos. Madre acompañando a sus hijos a la escuela
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Emprender siendo madre.

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Creo que a día de hoy poca gente se cree aquella gran mentira que nos han contado que dice que emprender siendo madre es la solución mágica para conciliar .

Emprender siendo madre no es la panacea.

Emprender es duro, solitario y es algo que no está al alcance de todos, pues no todo el mundo se puede permitir el lujo de prescindir de un sueldo fijo y contar con la inseguridad de un sueldo variable y en muchas ocasiones muy bajo.

Pero hoy en este mini post extra no vengo a hablaros de lo que muchos padres, o no, ya conocéis de el emprendimiento.

Hoy vengo a hablaros del extra que supone ser una madre emprendedora, nosotras que somos grandes portadoras de culpa.

Para poneros brevemente en situación a los que sois nuevos por aquí, yo me dedico a hacer fotografía virtual en 3D. Es un trabajo al que le dedicó las horas que la guardería me permite, que son nada más que cuatro y media, y los pequeños ratos que puedo rascar en las horas de sueño de mi hija, que no son muchos.
Sobra decir que con ese horario y con la situación actual del mercado laboral si no fuera por el sueldo fijo de mi pareja no podríamos mantener esta situación. Vivir en un lugar que no nos gusta tanto pero que es asequible también es una gran ayuda en este sentido.

En resumen trabajo todo lo que puedo pero los resultados son cuanto menos pequeños y difíciles de obtener.

Os podéis imaginar que en esta situación cada minuto que mi hija pasa en la guardería es tiempo que yo gano y tiempo que necesito.

Y aquí viene donde emprender se hace realmente difícil porque soy yo la persona encargada de llevar y recoger a mi hija a la guardería. Más que nada para eso decido de emprender y eso que a priori es la gran ventaja del emprendimiento también es mi gran losa.

Porque te encuentras con esos días, esos días en los que tu hija no se acaba de encontrar bien pero no está del todo enferma y tú necesitas trabajar porque sino no sacas tu negocio adelante.

Esos días que te parten el corazón.

Esos días los que ella llora porque no quiere ir a la escuela infantil y tú lloras por dentro porque desearías no tener que llevarla.

Esos días se libra dentro de ti una batalla encarnizada muy dura de sobrellevar como madre y como emprendedora.

Porque cuando tienes que elegir entre tu hija y tu negocio no es tan fácil tomar las decisiones cuando la decisión es únicamente tuya.

Si la dejas en la escuela infantil para atender a tu negocio, que lo necesita, te sientes horriblemente mal por estar dejando a tu hija cuando podrías perfectamente tenerla en casa contigo. Y si decides dejarla en casa porque ese día no tiene muchas ganas de ir a la escuela infantil, estás dejando de lado a tu negocio.

No hay nadie a quien culpar de la decisión tomada, no hay nadie más que tú qué condicione esa decisión y no hay nadie me más a quien culpar de si tu hija no está contigo o si tu negocio no está atendido.

Decidas lo que decidas algo estarás haciendo mal.

No logro imaginar lo que supone no tener la opción de quedarte en casa con tu hijo, no envidio en absoluto esa situación en la que te ves obligado acudir a tu puesto de trabajo pase lo que pase.

Tan solo quiero contar esto para para mostrar que la otra opción tampoco es la mejor opción. Que aquello que nos contaron de que emprender era maravilloso para tu maternidad, que podías hacer todo aquello que quisieras ni es verdad ni es tan fácil.

Emprender desde casa, con hijos no es cuestión de suerte y no es una suerte. Conlleva trabajo, y conlleva duras decisiones

Y que es muy duro culpar a tu jefe de no poder estar con tu hija cuando ella lo necesita, cuando el jefe eres tú.


Me veo en la necesidad de añadir este pequeño anexo, para hacer hincapie en algo que pensaba que estaba claro, pero aparentemente no lo está.

Trabajar por cuenta ajena, salvo que tengas una completa y absoluta libertad de horarios y organización laboral, siempre será (para mi) peor.

El 95% de los días ésta (la de emprender) es la mejor opción, y soy muy consciente y no dejaré de repetir que lo considero un privilegio. Un privilegio por el cual nuestra familia trabaja muy duro y que conlleva una lista interminable de sacrificios, pero un privilegio que otros no tienen al fin y al cabo.

Pero como absolutamente todas las opciones, un gran poder conlleva una gran responsabilidad y esa recae única y exclusivamente en ti.

No son pocas las madres emprendedoras de mi entorno que a diario sienten esa losa encima suya. Al final, en el 99% de los casos optamos por dejar de lado nuestro negocio, renunciar (un poquito más aún) a nuestra carrera profesional y arriesgar nuestros ingresos ya de por si inciertos. Porque decidimos emprender por y para esto. Para tener esa libertad.

Pero eso no significa que no sea duro, eso no quita que hay ocasiones en las que tu jefe, tu, te dice que no hay otra y que esta reunión no se puede aplazar o que este trabajo no se puede retrasar (más). Y eres tu la mala, la culpable, la razón de que tu hija tenga que ir al cole cuando no quiera, o si tienes la suerte de tener ayuda familiar, de delegar esa ayuda a cambio de reproches y prejuicios constantes.

Porque las que trabajamos en casa, parece que no trabajamos, parece que como no tenemos a nadie a quien rendir cuentas, no tenemos nada que temer.

Repito que no me atrevería a compararlo, pero seguramente mucha gente no sea consciente de lo que supone ver que pierdes dinero, por el cual has trabajado tan duro, y la única culpable eres tú. Y como topping extra dulce, “Que suerte, que tu te la puedes quedar en tu casa”.

Que hay días, que parece que el mundo piensa que estamos en nuestra casa mirando paredes.

Así que quédatela en tu casa.

O no.

Pero la culpa es tuya.


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Comentario (1)
  1. deditosenlamasa_blw 3 meses hace

    Hola Zora. Y otra implicación extra negativa a medio y largo plazo es que -igual que una mujer que reduce su jornada trabajando por cuenta ajena-, en vuestro caso de emprendedoras y autónomas, la protección social disminuye y tanto el paro como la jubilación merman considerablemente. Vaya, que aumenta la brecha de género porque esto no está pensado ni se protege al trabajo de cuidados y crianza que es inherente a tener un hijo y qie recae una vez más en las mujeres. Y ya empueza a cabrear esta situación. A ver si nos enfada a todas y a ellos y cabiamos algo.

    ¡Un abrazo!

    Responder

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