mano sujetando galleta de zanahoria y nueces, receta para niños BLW
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Galletas de zanahoria y nueces BLW friendly.

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En vista de que soléis pedir algunas cosas de manera repetida cuando las menciono de tanto en cuando, os voy a dejar una nueva sección con miniposts, con tips cortitos, recetas y otros, y la voy a inaugurar con un clásico infalible: las galletas de nueces y zanahoria.

La receta es del libro Baby Led Weaning de Begoña Prats, y triunfa cada vez que las hacemos.

Galletas de zanahoria y nueces en un formato BLW friendly.

O lo que es lo mismo, ofrecidos en un tamaño y consistencia que pueden gestionar desde casi el inicio de la alimentación complementaria.

Como os hablé en el post de BLW, las zanahorias y las nueces son dos alimentos potencialmente peligrosos por el riesgo de atragantamiento que suponen.

Por eso, de ofrecerlos antes de una cierta edad (idealmente a partir de entre los 3 y los 5 años, según gestione el niño), deberían ser hervidos o cocidos, machacados, o hechos puré.

Ésta receta, que combina la zanahoria y las nueces picadas en formato galleta, son ideales para cuando hemos introducido los 6 alimentos que la ocmponen y pueden ser un snack perfecto para los pequeños y los no tan pequeños.

Deja el rollo y danos la receta.

Pues eso, que ahí va. Galleta de zanahoria y nueces, con avena y pasta de dátiles.

Lo más importante que hay que preparar con algo de antelación (si no tenéis siempre un bote preparado en la nevera como yo) es la pasta de dátiles. Para esta receta muy específicamente, la textura ideal es de una densidad muy alta, por lo que después de poner en remojo dátiles con agua hasta cubrir, durante un día si es fría o durante al menos media hora si es caliente, los escurriremos por completo antes de triturar todo hasta conseguir una pasta con un procesador o batidora de mano.

Para una bandeja de galletas (unas 20-24 galletas) necesitaréis:

– 5 o 6 cucharadas (medidoras de 15 ml) de pasta de dátiles

– ½ taza o 125 ml de aceite de oliva suave

– ½ taza o 125 ml de leche. De vaca (a partir del año), materna, de fórmula, o de avena/almendras/nueces (siempre que no lleven azúcar).

– 1 taza (de 250 ml) de zanahoria rallada (o picada con procesador).

– 6 nueces completas picadas (o almendras, avellanas, cacahuetes…)

–  2 tazas (de 250 ml) de copos de avena (integrales, gruesos para unas galletas más crujientes, suaves para unas galletas más compactas)

– ¼ de taza o 4 cucharadas (medidoras de 15 ml) de harina integral (o polvo de nueces. Yo las guardo en un bote y se va quedando un polvillo de los trozos rotos, que voy guardando para esto).

Precalentamos el horno a 180/185 º con calor arriba y abajo. Si tenéis ventilación forzada, enhorabuena por la inversión acertada, ponedlo a 175/180º.

En un bol con unas varillas o un espátula (yo uso para los líquidos la primera y una vez incorporo los sólidos la segunda), vamos mezclando los ingredientes en el orden que os los he puesto en la lista.

Todos por igual.

El truco para que se horneen todas por igual y no tengamos unas galletas más crujientes y secas y otras más húmedas y endebles es hacerlas todas con la misma cantidad de masa.

Para ello, yo uso una cuchara de helado pequeña, con la cual cojo una porción bien apretada de la masa, que será algo seca y muy densa, y la coloco sobre el papel de horno en su bandeja, aplastando un poco al dejarla sobre el mismo.
A continuación, cojo un tenedor que voy humedeciendo en un bol con agua, y aplasto las bolas hasta tener unos círculos de unos 4-5 mm de grosor, todas por igual. Si se os rebela mucho la masa, podéis extenderla con una espátula sobre una bandeja de horno forrada, y hacer cortes con un cuchillo o una espátula, o para un look más rústico, hornearlo todo del tirón y luego partirlo a mano. No importa como lo hagáis, estas galletas de zanahoria y nueces, o cualquier otra galleta, quedan perfectas (al gusto) si las horneamos por igual.

Preparados, listos, al horno.

Finalmente metemos la bandeja en el horno y las dejamos hornear entre 20 y 30 minutos. A mi personalmente me gustan cuando se quedan más secas y crujientes, como lo que entendemos por galletas en nuestro entorno. Por ello las dejo 30 minutos a 180 grados con ventilador, pero hay que estar muy pendiente porque una vez que se van secando, se pueden quemar muy rápidamente.

Al finalizar el tiempo de horneado, las sacamos del horno y las dejamos sobre la bandeja unos 5-10 minutos (si no están demasiado tostadas) y las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo antes de disfrutarlas.

plato con galleta de zanahoria y nueces, receta para niños BLW

Si guardáis estas galletas de zanahoria y nueces en un tupper o bote con tapa, os aguantan unos cuantos días en bastante buen estado. Eso si se van poniendo blandas con el paso de los días. Eso es si tenéis la suerte de que duren más de un día.

Si queréis darle un toque extra, poner un poco de canela y un toque mínimo de jengibre, incluso clavo molido si habéis sido tan afortunados de encontrar en el super, os dará un toque super otoñal y especial a estas galletas.

Y con esto y unas galletas, os espero otro día con más tips y recetas.

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