Mujer abrumada por la culpa en la maternidad
Crianza

La culpa en la maternidad.

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Si hay un sentimiento inherente a la maternidad, más allá del amor amor incondicional, es la culpa.

Hoy os vengo a hablar de ella, y os cuento un poquito más en detalle que es este sentimiento y que hacer con el, después de haber tenido la suerte de acudir a una charla de Carmen Madueño, cuyos talleres no os podéis perder.

Sea como sea tu maternidad, ésta asoma en algún momento.

…Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa…

Confiteor

Al igual que en esta oración que se aleja cientos, sino miles, de años, la culpa en la maternidad  existe hasta donde sabemos remontarnos.

La maternidad y la culpa van de la mano, especialmente gracias a la sociedad que hemos construido, y es tan común a todas las maternidades que se han creado comunidades alrededor de ella.

¿Qué es la culpa?

La culpa, en una visión global y simplista, es un sentimiento primario desagradable, que nos indica que algo no está funcionando o ha fallado y nos permite, o al menos es lo deseable, reparar o evitar la repetición de un error o falta.

La culpa a nivel psicobiológico, supone una activación bioquímica y neurológica que enciende un mecanismo para detectar y reparar un error. Suele estar relacionado con personas empáticas (a mayor empatía mayor sentimiento de culpa) y a personas con locus interno.

A nivel sociológico, es un potente movilizador de relaciones sociales, ya que es como el sensor de aparcamiento que nos indica por donde ir o no ir. Viene determinada por nuestras propias experiencias vitales y está dirigida por nuestra cultura, sus valores morales.

Finalmente, a nivel educativo podemos determinar que este sentimiento autoconsciente se siente a manera temprana, y que ésta suele venir condicionada por la base que establecemos con nuestros primeros vínculos (la familia, la guardería).

Cabe destacar que el autoconocimiento juega un gran papel en ella, ya que las creencias que tenemos y que generan un patrón de respuestas automáticas e inmediatas, y la capacidad de nuestra gestión emocional, van a determinar que hacemos con esa culpa.

Si es inevitable… ¿qué hacemos con ella?

Pues una vez que somos conscientes de esto, de que la culpa es una parte más de nuestro ser, lo que hagamos con ella es lo que va a determinar si la culpa es una herramienta útil o por el contrario se convierte en una pesada carga.

Lo primero que tenemos que recordarnos, especialmente las madres (y padres) es que no podemos hacer a los demás responsables de nuestro estado emocional.

Si cambiamos este paradigma, y nos hacemos responsables de nuestras propias emociones, en vez de culpar a los demás de ella (me pones nerviosa, me tienes harta…), estaremos evitando muchas situaciones negativas.

Una vez sentimos culpa debemos analizar, fríamente y sin juzgar, que ha motivado esa culpa y buscar la manera de repararlo y evitar que se repita en el futuro.

¿Qué hacemos con este sentimiento?

Culpa reparadora

Cuando sentimos una culpa reparadora, en la que somos conscientes de lo que ocurre y estamos en un estado que nos permite actuar, podemos actuar así:

  • Ser conscientes del error: autoreflexión y autoevaluación.
  • Autoaceptación: aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar de nosotros.
  • Asumir las consecuencias de la falta que ha llevado a la culpa.
  • Responder a las consecuencias y/o reparar el error. Reconocemos y expresamos la culpa, y buscamos soluciones aceptables.

Culpa torturadora o paralizadora

Si por el contrario tenemos una culpa tan fuerte que nos paraliza y no nos permite actuar de la manera en la que deberíamos, podemos también usar esta situación para mejorar.

La culpa puede ser útil.

Como habéis visto, la culpa nos puede paralizar y dejarnos anclados en el problema, o puede ser motor de cambio.

Si aprovechamos está oportunidad que nos brinda el día a día para evaluamos, revisar nuestros procesos y buscar la manera de mejorar, estaremos aprovechando todo el potencial que nos ofrece este sentimiento primario.

Estos sentimientos desagradables son una perfecta herramienta para mejorar, y aprovechar estos momentos de conflicto para tomar consciencia de nuestra crianza y mejorar lo que no está funcionando como queremos.

Mamá, si tu también sientes que la culpa te aborda, valora que está fallando, que puedes hacer para remediarlo, o si por contra debes aceptar lo inevitable de la situación y centrarte en los aspectos positivos.


¿Alguna vez habéis sentido que este sentimiento os paralizaba?

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