La suerte de ser madre a tiempo completo.

El post de esta semana iba a ser muy diferente, pero hoy he vuelto a reflexionar sobre un tema del que os quiero hacer pensar y reflexionar: la suerte de trabajar desde casa y criar a mi hija en casa. Suerte… ¿Realmente lo podemos llamar tal cosa?

Antes de entrar en materia, hay que analizar el significado de las palabras. Como bien dice mi querida Lucy, del blog Chibimundo, las palabras no son inocentes y siempre vienen acompañadas de un intención, buena o mala.

¿Que es la suerte?

Sobre este tema he tenido intensos debates, de esos que tanto nos gustan y nos amplían la perspectiva. Por qué, cuando a ti te dicen que tienes suerte, buena o mala, cada uno tenemos una manera de entender esa palabra.

Para mi la suerte, la buena especialmente, suele significar que algo te ha sucedido fruto del azar y/o de un poder superior. La suerte para mi significa que algo es o no es por una serie de circunstancias que se escapan  a tu control.

Aunque soy de la opinión que no todo se puede controlar y modular, repudio mucho la palabra suerte, porque para mi significa depositar la responsabilidad en factores externos a nosotros. Significa que tú no puedes hacer nada o poco por cambiar las cosas.

Y yo soy de la opinión de que tú felicidad, que tu vida y tu “destino”, más allá de la salud (en incluso en ella mucho depende de nosotros) está en tu poder. De las decisiones que tomes y los caminos que decidas seguir.

¿Porque os hablo hoy de esto?

Pues como os he dicho, para hoy tenía unos cuantos posibles posts a medio redactar, pero después de ir al banco esta mañana hemos ido al parque como intento que hagamos ya todas las mañanas. Que aquí en las tierras en las que vivimos, o vas bien pronto por la mañana a un parque con sombra, o ya no vas. Al menos no si te acuestas antes de las 11 de la noche.

El panorama era el de todos los días (salvo por las hordas de niños en su primer día de escuela de verano): niños pequeños, de más o menos la edad de Intensita… con sus abuelos. Creo que el ratio de padres con niños vs abuelos con niños debe rondar el 1 a 20… Prácticamente todos los días, los únicos padres en el parque somos mi vecino y yo.

Es algo que aunque sé de sobra, hay días como hoy en los que me sorprende. Soy una excepción a la regla.

Y me ha dado por pensar en lo que me dice y me comenta la gente, cuando les digo que mi hija no va a la guardería aún y que hasta los 6 años pretendemos que vaya las horas justas.

¿No la llevas a la guardería?

Que suerte tienes.

En ese momento, cuando me sueltan tal frase, me siento molesta.

¿Me siento afortunada por nuestra situación? Muchísimo. Estamos teniendo la crianza que queríamos para nuestra hija, y espero poder mantenerla. Me siento muy agradecida por el estilo de vida que hemos escogido… si no lo estuviera, lo cambiaría.

Pero no es así “por suerte”… no tenemos esta vida por designios del azar. Para mi, la vida que tenemos, no es fruto de la suerte.

¿Porqué me molesta tanto que lo llamen suerte?

Este es un tema que he debatido con mis amigos en alguna ocasión. La vida que SantoPadre y yo tenemos, es en la mayor parte fruto de nuestras decisiones y nuestros esfuerzos.

Repito que son decisiones que he tomado libremente porque considero que son las mejores, porque considero que las otras opciones nos harían menos felices.

Porque suponen unos sacrificios que no estoy dispuesta a tomar. Suponen una crianza que no queremos tener. Suponen renunciar a cosas a las que no quiero renunciar. Cosas que no nos queremos perder.

Pero ello no significa que nuestra crianza sea fruto de la fortuna y esté libre de sacrificios. Y es lo que parece cuando alguien te dice, que suerte la tuya.

No, no considero que sea suerte.

El que yo pueda estar toda la mañana con y para  mi hija es la consecuencia de muchas decisiones tomadas a lo largo de muchísimos años.

Decisiones que empiezan 11 años atrás, cuando decidimos renunciar a las bondades de las grandes ciudades (eventos, actividades, servicios) en pos de una vida más tranquila en cuanto a lo económico. En el lugar donde vivimos, es posible llevar una vida en lo básico similar a la de otro lugar, por mucho menos dinero. Los sueldos también son más bajos, y las oportunidades de trabajo menores, pero la vida aún así, sigue siendo más barata.
Decidimos cambiar nuestro lugar de residencia, y así trabajar para vivir, en vez de vivir para trabajar.

O decisiones como las de apostar por una carrera laboral arriesgada, dura, solitaria, incierta y que te consume por completo, para poder trabajar desde casa. Porque emprender tiene cosas maravillosas. No tengo que rendirle cuentas a nadie, puedo escaparme del trabajo siempre y cuando lo necesite sin pelearme con nadie, puedo adaptar mis horarios a mi hija sin tener que rogar por ello.
Pero todo esto, lo cambio por una jornada interminable, por un sueldo muchísimo más bajo e incierto, por asumir toda la responsabilidad… por la única certeza de todo lo que tendré que pagar al mes siguiente… y la incertidumbre de no saber cuanto voy a ganar o perder.

Nuestra vida se sustenta en decisiones, como las de renunciar a muchísimas cosas que nos gustan como a todo el mundo para poder mantener este ritmo de vida. Por poder tener una trabajo con una jornada intensiva a costa de un sueldo precario y a tener un negocio propio y la carga que ello supone.

Esta crianza y estilo de vida que tenemos, se paga entre otras cosas renunciando a tener ningún tanto tiempo libre, o de pareja, o para dedicarle a nuestra carrera profesional.

Cuando alguien me dice, que suerte la tuya, parece que nosotros no tengamos deseos ni anhelos. Parece que me guste vivir al límite económicamente, que disfrute renunciando a tanto… Que es mi fortuna no tener vacaciones decentes o tener que sopesar muy seriamente si me gasto 15 euros en unos pantalones que claramente necesito.

Por eso me duele que lo llamen suerte.

Porque es nuestra decisión, es la vida que hemos elegido, y es la opción que más felices nos hace. Pero no me ha tocado la lotería, y no es algo que nos haya regalado nadie.

Es nuestra decisión y es nuestro esfuerzo y sacrificio. Igual que lo es el de los que eligen otras formas de vivir, más o menos tradicionales que la nuestra.

Yo jamás le diré a una madre, que tiene mucha suerte por tener una carrera profesional más respetada que la mía, por tener un sueldo digno, por poder gastar más que yo, porque sacrifican mucho por ello. Más de lo que yo estaría dispuesta a sacrificar.

Y si, soy muy consciente de que hay cosas que no se pueden elegir tan fácilmente, o cuyos caminos empiezan en lugares tan lejanos que ya son difíciles de revertir.

Yo hace dos años decía que no quería tener hijos… pero ya llevaba muchísimos años recorriendo gran parte del camino necesario para obtener la vida que queríamos, necesaria para la crianza que deseábamos.

Respeto mucho a todas las familias que no pueden, o a lo mejor no quieren tomar esas decisiones. Soy consciente de que no en todos sitios se puede vivir con el mismo dinero… pero creo firmemente en que en nosotros está el poder de cambiar las cosas, si realmente queremos tal o cual cosa más que nada en el mundo.

Los seres humanos no somos árboles que no pueden sacar sus raíces de un punto concreto del suelo, no somos piedras que no pueden cambiar para adaptarse a una vida diferente… podemos mudarnos, podemos formarnos para obtener el trabajo necesario para la vida que deseamos, podemos renunciar a unas cosas en favor de otras… si es lo que queremos.

Por eso, para mi, ser madre a tiempo completo, aparte de emprendedora, no es una suerte.

No es fruto del azar.

Es una consecuencia de nuestros actos. Es la recompensa a nuestro esfuerzo.

Es el poder que yo tengo. El de tomar decisiones en favor de este estilo de vida.

Y el que tu tienes también.

Tu tienes el poder de cambiar tu vida para que sea lo más parecida a lo que deseas tener.

¿Que estarías dispuesto a cambiar para tener esa vida que quieres tener?


Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme. Este post no es otra cosa que una reflexión acerca de los comentarios que algunas veces nos hacemos entre nosotros, alrededor de la crianza. Comentarios, que puede que se digan sin intención alguna, pero que a veces pueden llegar con un significado diferente.

Me encantaría conocer tu opinión sobre este tema, que es para ti la suerte, si tener un estilo de vida u otro es algo que tenga que ver con la suerte y cuales son los sacrificios que has hecho tu para tener el estilo de vida que tienes… y si cambiarías algo por tener uno diferente.

4 comentarios

  1. Suerte le llamarán todos aquellos que no te conozcan realmente porque quienes te conocemos tenemos claro que tu vida no es fruto del azar.

  2. Comparto totalmente tu opinión. Suerte es haber nacido en un lugar del mundo con paz o en otro con guerra, pero la vida que llevamos los adultos no es cuestión de suerte, es cuestión de decisiones tomadas. Yo no tengo una vida perfecta, ni mucho menos, vivo contando cada céntimo que gasto y exprimiendo cada segundo que pasa, pero vivo la vida que quiero ahora mismo. No creo en la suerte en este sentido, la suerte uno mismo se la construye.
    Me ha gustado mucho tu reflexión, un abrazo

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