Conciliando Maternidad Reflexiones

La ¿vuelta? al cole.

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Pues ha llegado septiembre, y con él un momento crítico para muchas familias, que se ha convertido en un nido de agobio y desasosiego. La vuelta o no vuelta al cole.

La vuelta al cole ¿será o no será?

Para los que visitéis este post en otra vida, como bien hacen los podcasters os diré que es septiembre de 2020 y estamos en medio de una pandemia mundial por coronavirus. Yay.

Photo by Feliphe Schiarolli on Unsplash

Después de un semestre NOconciliando, nos enfrentamos a un comienzo de curso aún más incierto y agobiante por delante.

Porque ahora ya sabemos lo que pasa, pero además, nos vamos a enfrentar a ello en “persona” y los resultados de esto serán de variedad infinita y de resultado imprevisible.

Y así nos encontramos, que a 2 de septiembre, todo lo que sabemos (muchos, al menos en Linares, Andalucia) es que en 8 días empezamos el cole, y no tenemos idea de cómo ni de hasta cuando.

Sin libros, sin uniforme, sin directrices (que vendrán, pero hoy aún son un incierto) de cómo se habrán de comportar nuestros hijos en una situación terriblemente complicada y estresante para ellos y para sus docentes.

Pero primero, una oda a los “maestros”.

Una oda a todos los docentes, y el mayor de los reconocimientos a los equipos directivos de los centros educativos, que se han pasado el verano entero trabajando haciendo algo para lo que nadie les había preparado y en lo que nadie les ha ayudado.

El debate de si los equipos docentes trabajan o no en verano es ya agua pasada.
Salvando que la mayoría no tiene en cuenta que los docentes no acaban su jornada laboral a la misma hora que sus hijos, sino que por la tarde tienen que preparar el día siguiente.
Salvando que cuando cierran el cole ellos siguen durante semanas preparando y organizando el siguiente, y que cuando por fin acaban esta tarea, en Julio, muchos se dedican a formarse para mejorar en su labor, ya que el resto del año es imposible.
Salvando todo esto, este año, nadie va a poder decir que no han trabajado, porque han trabajado más que “nadie”.

Organizar la vuelta al cole, la muette

Hay dos cosas a las que no me gustaría haberme dedicado este verano. Una de ellas es sanitario. La otra, equipo directivo de un centro escolar.

Sin más referentes, sin más directrices que su sentido común, sin más ayudas económicas que la irrisoria (y tardía) “inyección” de dinero que da para, como mucho, un profesor nuevo por centro (holi, que mierdas se supone que tienen que hacer con eso???), han tenido que elaborar, cada uno de ellos, un plan para un futuro incierto.

Un plan para una situación sin precedentes, un plan para el cual no habían guías maestras, y para el cual sólo les ha ofrecido un índice vacío y una palmadita en la espalda. Y buena suerte muchachos.

Así que lo primero que quiero dejar por escrito, es que entiendo que este año va a ser muy duro para todos, entiendo y comprendo las frustraciones que van a surgir, entiendo que esto no va a ser un camino de rosas sea como fuere…

Pero recordemos a cada paso y a cada palabra, que los docentes y los equipos directivos son personas, a las que vamos a someter a un estrés inimaginable, y que quieren lo mismo que nosotros. Que los niños aprendan, que sean felices en la escuela y que estén lo más seguros que podamos conseguir que estén.

Y ahora… ¿qué vamos a hacer nosotros?

Pues como os comentaba en el directo de Instagram, de momento, vamos a fluir con la corriente. Hemos puesto una confianza ciega, total y absoluta en un centro que no conocemos, pero que ya nos convenció en sus puertas abiertas, y vamos a navegar las aguas que vengan.

Si esto no va a ser una manera de aprender a abrazar el caos y a vivir de una manera más fluida, yo ya no sé.

Vida, ¿qué más quieres?

De golpe y porrazo este año he tenido que enterrar, después de que me hubiese tocado darle una paliza de muerte, a mi rigidez, mi necesidad de control y mi planificación para todo. Adios, bye bye, farewell.

Esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas. Let it flow, be water my friend y a verlas venir.

Así que la respuesta corta, es que vamos a vivir cada día como uno nuevo (que es) y a ver que nos trae el futuro.

De momento estamos organizando, muy tarde, de manera muy relajada y sin presiones ninguna, todo para la vuelta al cole. Una vuelta que en nuestro caso va con el extra añadido de cambio de ciclo, cambio de centro y cambio de compañeros. La party vamos. Los tempos del coronavirus me están maravillando, oigan.

Y los dioses de la maternidad dirán.

Vamos, que ya nos lo comeremos con papas.

¿Y si no podemos volver (todos) al cole?

Pues este es un escenario que se está comentando mucho, el de no acudir al centro escolar (si no mantener una educación online) para bajar de esa manera las ratios, que son el principal problema para esta pandemia. Asegurar, con la menor presencia de alumnos, la distancia social.

Y me surgen un remolino de sentimientos que sé que muchas compartís.

Por un lado, mi hija entra dentro de la categoría de niños que necesitan acudir al centro escolar, por su salud emocional (y por la nuestra). Es hija única, y en estos 6 meses se ha notado la necesidad que tiene de estar con sus semejantes. Y lo horriblemente mal que se me da a mi (como a tantísmos) ser maestra.

Así que nosotros somos de los que reclamamos que es necesaria una vuelta presencial, eso sí, con las máximas (porque todas es imposible) garantías.

Podemos (¿podemos?) asumir la no vuelta al cole.

Pero por otro lado nosotros tenemos la fortuna (que nosotros mismos nos hemos labrado y “pagamos”) de poder conciliar… mejor que otras familias, dejémoslo en eso.

Yo trabajo en casa, y quedármela, si bien es un suicidio laboral y una tortura personal, es un sacrificio, que de ser necesario, puedo acometer.

Hay quien no tiene esa fortuna, y las alternativas son terribles. Renunciar a unos ingresos (en su mayoría irrenunciables), invertir (un dinero que no se tiene) en cuidados en manos de terceros o exponer a familiares y otros (en su mayoría personas de riesgo) a un posible contagio.

¡Y qué bonito se nos va a quedar el año!

*Suspiro*

Largo y sostenido

Pues eso. Que no sabemos que hacer ni que pensar, y creo que muchas familias os sentís como nosotros.

Hay mucha gente en los bandos extremos que se han formado (otra guerra más entre p/madres, que bonito oigan) reclamando cosas muy lógicas y entendibles, como la presencialidad si o si, sea como fuere (y que se salve quien pueda) porque no pueden permitirse otra opción, y quien reclama (muy lógicamente) una opción de formación online o incluso de apoyo al homeschooling (tiemblo solo de pensarlo, yo no valgo para eso) porque el miedo al contagio es tan grande que llevar a sus hijos al cole supone un dolor inmenso.

Los comprendo a todos, pero sospecho que la mayoría vagamos entre esos dos bandos, a menudo rebotando entre estos sentimientos extremos, de no saber como coño vamos a conciliar, como vamos a hacerlo para no salir todos destrazos mental y emocionalmente de esta, y de no saber si somos unos totales irresponsables por dejar a nuestros hijos en la boca del lobo y asumir un riesgo mayúsculo después de haber estado encerrados durante 6 meses.

Muy difícil todo.

Como epitafio a esta pequeña bitácora de un año terribilis, que me gustaría haber documentado, pero la propia vida me lo ha puesto complicado, dejo aquí este recuerdo para el futuro.

Y cierro con una frase que escuché a mi querida Carolina King, con la que he hablado a menudo de estas cosas, que (nada) curiosamente son iguales a la par que diferentes al otro lado del charco:

NO HAY SOLUCIÓN BUENA.

Mama Instincts

No. No la hay. Y hagamos lo que hagamos, nos va a tocar arriesgar, sacrificar y sufrir mucho. Ojala, todos sepamos elegir la opción menos mala.

A todos. Ánimo. Mucho ánimo.

La vida nos está pidiendo casi imposibles, y va a ser muy duro para todos. Recordadlo cuando la rabia y la desesperación os abrume, e intentad no pagarlo con el de al lado, porque todos estamos en este barco lleno de mierda. Y todos vamos a sufrirlo.


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