Lactancia – 1 año con la teta

13 meses han pasado ya desde que Intensita está en nuestras vidas, y con ella, la lactancia materna.

¿De verdad sabía en lo que me metía?

Antes de quedarme embarazada ya teníamos claro que queríamos que nuestro bebé tomara el pecho. Pero como la gran mayoría de la población, no tenía ninguna referencia.

Nadie en mi entorno había dado el pecho, había visto dar el pecho en contadísimas ocasiones y no sabía casi nada de lactancia.

Así que antes de dar a luz, decidí informarme un poco, y me hice con el afamado libro de Carlos Gonzalez, “Un regalo para toda la vida”. También acudimos a todas las clases preparto, donde nos inculcaron más aún que la lactancia no debe doler.

Y allí estaba yo, el día que di a luz. Con toda la información del mundo algo de información, y pensando que como lo tenía tan claro, todo iba a ir bien.

Pero como con todo en la maternidad, no sólo no tenía ni puñetera idea, sino que las cosas no iban a ser tan sencillas.

¿Mereció la pena?

Que los comienzos no fueron sencillos es algo que ya os conté aquí y que el apoyo, por parte de la rama sanitaria que te atiende en los primeros momentos de vida de tu bebé, fue en algunos casos escaso y en otros nefasto y contraproducente.

Fueron 3 meses de infierno, consecuencia directa de una lactancia difícil, 3 meses que llevaron mi cuerpo y mi aguante al límite no en pocas ocasiones. Pero como le comentaba hace unos días a otra madre en el grupo de lactancia, se pasa muy mal, se pasa muy lento cuando estás inmersa en esas dificultades… pero se pasa. Y luego te parece que no ha sido nada.

Y como si hubiese sido una película o un sueño, aquí estamos 13 meses más tarde, y cuando hablo de aquella época, cada vez la siento más ajena.

Hace poco una amiga me preguntó, ahora que lo había pasado todo, si pensaba que había merecido la pena. Y creo que para su desarrollo futuro, para los problemas que podría tener en el habla… y teniendo en cuenta lo sana que está y que no se ha puesto mala casi nunca… Creo que sí, que puedo decir que ha merecido la pena.

Hoy voy a contaros como hemos vivido la lactancia este año, como lo hemos llevado y como nos va a día de hoy. Os voy a contar todo aquello, que seguro que está escrito ya, pero que yo no leí en su día. Y por lo que me llevé no pocas sorpresas.

Los primeros 3 meses.

Los primeros meses para nosotros fueron un infierno. Creo que, teniendo en cuenta que me había informado, lo último que esperaba era tener problemas con la lactancia.

Pero así es. Por mucho que te prepares, una cosa es cierta cuando eres madre primeriza (o lactante primeriza). No tienes ni puñetera idea.

De aquella época poco me queda que añadir, más que hablaros de la importancia del apoyo.

Creo que es algo que no le he recalcado las suficientes veces a SantoPadre, pero yo hoy no estaría dando el pecho si no fuese por él.

La importancia del padre en la lactancia

Yo era una cuerpo, agotado y mentalmente exhausto, pegado a un bebé. Las 24 horas. Hasta los 3 meses las tomas eran contínuas. 20 minutos de toma, 20 minutos de sacar gases y calmar llantos, 20 minutos de sueño. Y vuelta a empezar. Día y noche.

Que mi pareja me apoyara emocionalmente, que se encargara de todo lo que alcanzaba a lograr en la casa y que me animara a seguir adelante, fue clave para nosotras.

Asimismo, creo que no me he encontrado con casi críticas a mi lactancia, ni dentro ni fuera de mi entorno. Y es algo de lo que, tras escuchar testimonios de otras madres, no puedo estar más agradecida.

Casi tanto como no haber tenido grietas. Pero creo que eso me lo debo a mí, a Carlos Gonzalez y a Lactapp.

No me cansaré de repetirlo.

LA LACTANCIA NO DUELE.

Si duele, es que algo no va bien y es imperativo acudir a una matrona especialista, a una asesora de lactancia o a un grupo de apoyo a la lactancia.

3 meses horribles. 3 meses eternos. Pero 3 meses que acabaron tan pronto como empezaron.

Y a partir de ahí, todo empezó a rodar mejor. Mejor. No perfecto. Porque la lactancia es bonita, es importante y es muy beneficiosa. Pero no mostrar la otra cara de la misma, puede llevar a graves decepciones y al fracaso en la misma.

Hasta los 6 meses.

Como ya sabréis, y si no lo sabéis, os lo recuerdo y os dejo un artículo interesante al respecto aquí, la lactancia, materna o artificial, hasta los 6 meses es exclusiva.

En exclusiva significa nada más y nada menos que solo debe tomar eso. SOLO leche. Ni agua, ni infusiones, ni zumos, ni cereales en el biberón.

Todo lo que el bebé necesita lo va a obtener de la leche, e introducir cualquier otro alimento o bebida, solo va a conseguir que nuestro bebé no se esté nutriendo como es debido.

Y repito, esto es así en lactancia materna, como en la artificial. Yo no he preparado un biberón en mi vida (salvo para hacer recetas de galletas caseras), pero hasta yo tengo claro que lo más importante en una lactancia artificial es seguir las instrucciones para preparar la leche a rajatabla. Si le echáis agua de menos estaréis hidratando de menos a vuestro bebé y podéis provocarle estreñimiento. Y si le echáis más agua de la que indica, el bebé se llenará antes y no recibirá todos los nutrientes que necesita.

Dicho esto, huelga decir que nosotros seguimos con la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Y no será que no me dieron la tabarra en mi familia para darle infusiones. Por suerte, yo me había informado mejor.

Esos 3 meses, de los 3 a los 6, para nosotros fueron los de la reconciliación. Jamás olvidaré cuando cumplió 14 semanas (3 meses y una semana)… Nos habían cambiado a nuestra hija, no era la misma.

La peque empezó a hacer tomas más espaciadas, a dormir un poquito más, los gases fueron remitiendo y yo dejé de tener hipergalactia.

Creo que al haberlo pasado tan mal el primer trimestre, de las crisis de lactancia/crecimiento de turno, si me enteré, no les di importancia. Peor no era que lo que ya habíamos pasado, desde luego.

Para esta época, en la que los peques empiezan a pesar más, os recomiendo especialmente para la noche, aprender a dar el pecho tumbados.

Considero que no hay nada peor para una madre que la falta de sueño, y teniendo en cuenta que los bebés tienen múltiples micro despertares a estas edades, ser “eficientes” en las tomas nocturnas y poder dormirse incluso mientras se da el pecho es clave. A mi me salvó de la locura de no dormir.

Aparte de esto, creo que esa época en la lactancia para nosotros fué bastante buena.

Creo que hubo como mucho un mordisco cuando todavía no tenía dientes y ya empezaba a tener algunas tomas más inquietas, pero recuerdo esa época como la “luna de miel” de nuestra lactancia.

De los 6 a los 12 meses. Una nueva fase en la lactancia.

La introducción a la alimentación complementaria.

Aquí vuelvo a hacer un apunte. Y voy a echar mano de la RAE, como hace mi querida Lucy en sus podcast.

La alimentación que no sea la leche materna o artificial, que se ofrece a partir de los 6 meses es alimentación complementaria.

Complementario/a: 1. adj. Que sirve para completar o perfeccionar algo.

Es decir, es un añadido. Un extra.

Esto significa, que el alimento principal del bebé deberá seguir siendo la lactancia (materna o artificial) y la comida que le vayamos a ofrecer a nuestro bebé, ya sean papillas o sólidos, deben de ser el complemento y se han de ofrecer después de las tomas, NO ANTES.

Es muy importante tener en cuenta esta pauta, y no agobiarnos por las cantidades de comida que pueda ingerir nuestro bebé. En este época se trata de acercar al bebé a las texturas y los sabores, de introducirle en la rutina de comer sentados a la mesa.

Nosotros para esto optamos por seguir el BLW, pero de ello os hablaré más adelante. De momento, si quereis saber que és, podeis ir a la web de Itzel para informaros un poquito más.

Yo en esta época tuve algo de agobio cuando salía de casa y se me olvidaba coger comida para ella, pero la suerte es que la teta siempre la llevas encima.

Lo genial de la teta

Creo que el tener siempre la teta a mano, y no tener que sufrir por si come o bebe más o menos, dentro o fuera de casa, es lo mejor de la lactancia.

Por otra parte, no se si es por no llevarla a la guardería, no sé si por la lactancia, porque la dejamos rebozarse por el suelo,  si es por pura suerte o por que, pero la peque apenas se ha puesto mala. Así que le voy a conceder parte del mérito a la teta.

También está el tema de que, teniendo frenillo, el “forzarla” a realizar un esfuerzo para mamar (en vez de ofrecerle la solución “fácil” del biberón, en la cual no ha de hacer apenas esfuerzo maxilofacial) nos va a ayudar a minimizar los posibles futuros problemas en el habla. No quiere decir que no vayan a existir, y tendremos que estar muy pendientes. Pero es muy probable que los hayamos disminuído.

Y claro está, cuando está tranquila (lo que no es siempre), ese momento, en el que se te queda mirando, y se vislumbra una sonrisa en su cara… eso es impagable. Ese momento de conexión es único.

Los peros de la lactancia

En esta época, nuestra lactancia, ya estaba establecida. Y por norma general, no he vuelto a tener dificultades mayores con la lactancia. Pero como todo en la vida, la lactancia, incluso establecida, tiene sus peros.

Obstrucciones tardías.

Una cosa que no esperaba, tras tener una lactancia ya en marcha y sin problemas, era tener una obstrucción. De repente un día, me noté un bulto en un pecho. No sé si fué por llevar un sujetador muy apretado o porque dormí con el pecho apretado, pero de repente, 8 mese más tarde de tantas dificultados, lo inesperado. Pero bueno, solo tuve que cuidar el pecho, vacíar mucho, poner a la peque a mamar en dirección a la obstrucción y poco más. En un día había desaparecido.

Los dientes y los mordiscos

Hacia los 6 meses le empezaron a salir los primeros dientes, y empezaron los mordiscos. Y esto es algo que yo ni había oído ni había pensado antes de quedarme embarazada… pero si, a veces los peques muerden.

Suele ser por molestia o por llamar tu atención si no estás haciendo caso de lo que te están intentando “decir”. Yo en estos últimos 7 meses los he sufrido en algunas ocasiones. La mayoría de ellas han coincidido con la salida de los dientes, y procuro explicarle de manera calmada pero firme, que eso no se hace, tras apartarla del pecho.

Eso si, en dos ocasiones, me he llevado un mordisco fortuito de noche, de esos de cerrar la boca y no abrirla… y os juro que en esos momentos tu mente lo único que grita es : destete!!!

Tu bebé ya no es un muñeco de trapo

Otra cosa que no esperaba, y que  me pone muy nerviosa de tanto en cuanto, es cuando está inquieta y se pone a retorcerme el otro pezón o arañarme el pecho. Ahí es otro momento en el que, si me pilla con el día malo, no puedo quitarme la idea del destete de la cabeza.

Y luego están esos días en lo que le da por hacer lo que yo llamo lactancia acrobática. O como tomar la teta en cualquier postura, por rara que sea… y eso no siempre es cómodo para mamá.

La tetadependencia

Aquí he de romper una lanza a favor de la lactancia y aclarar que esto es principalmente cosa nuestra. Supongo que un poco por comodidad, por estilo de vida, por falta de necesidad o por designios de la vida, no hemos sido capaces de separar los conceptos dormir y teta. La peque es totalmente incapaz de dormirse si no es con la teta. De día o de noche.

Y de biberón mejor ni hablamos. No ha querido saber jamás nada de una tetina, salvo para tomar agua y tan sólo desde hacer un par de meses.

Sacarse leche no es tan fácil

Al menos, yo que vivo las 24 horas con ella en casa, no he podido plantearme tener un banco de leche y delegar las tomas.

Si bien es cierto que la frase aquella de la necesidad aprieta es tan real como la vida misma. Así que como no había necesidad real, y yo siempre iba a estar ahí, así tuviera que trabajar o necesitara descansar, la tarea se asemejaba imposible.

Me compré un sacaleches, bueno, pero manual, muy tarde, y encontrar el hueco para extraerme poco o nada de leche que acabaría tirada por el sumidero, es algo que aguanté unos cuantos días. Desde entonces, tengo el sacaleches por si alguna vez surje una emergencia y por si me encuentro alguna vez con una obstrucción.

Si teneis que haceros un banco de leche, mi opinión  es que cuanto antes, mejor. Siempre con cuidado de no provocar una sobreestimulación y con ello una hipergalactia y otros tantos problemas añadidos. Pero aprovechad los momentos de exceso y la facilidad de producción del principio para ello.

Y bueno, si de verdad lo necesitais, al final poco a poco te adaptas, creo yo.

Y después de todo esto, ¿qué?

Por suerte, suelo valorar las cosas siempre en frío y con tiempo. Así que aquí seguimos.  Pero no os negaré que hay días en los que la lactancia se me hace cuesta arriba y valoro el dejar la lactancia.

Aún así, los beneficios superan para mi los puntos negativos, y aunque considero importante hablar también de las cosas un poco más tabú o más feas de la maternidad, las cosas como son. Nosotros estamos muy felices con nuestra lactancia, y haré todo lo que esté en mi mano para conseguir que dure como mínimo hasta los dos años… y como máximo, lo que ambas dos queramos.

Si necesitais hablar de vuestras lactancias, podéis dejarme un comentario, y pronto espero traeros algunos consejos que creo que son muy buenos a la hora de llevar adelante una lactancia.

 

4 comentarios

  1. Mhee sentido muy identificada con muchos de los puntos que comentas. Soy mama de dos nenes, con el primero la lactancia fue muy dificil pero el apoyo de un grupo de lactancia en mi centro de salud me sirvio de mucha ayuda. No pudimos pasar de lactancia mixta pero el peque tomo teta hasta los 3 años, he llegado incluso a dar lactancia en tandem! Con el peque me quité la espinita de lactancia en exclusiva los primeros seis meses (la experiencia es un grado) y a dia de hoy con 2 años aun sigue tomando teta. Ahora me planteo destetarlo porque me encuentro cansada y quiero mantener el recuerdo de la lactancia como algo muy bonito y no una obligacion pero no se como ¿algun consejo?

    • Hola Delia!
      Gracias por tu comentario!! Me maravilla escuchar historias de lactancias. En cuanto al destete, no puedo ayudarte mucho, no he pasado aún por ahí, y aunque ya me he leído un libro al respecto, creo que la ayuda de otras madres que si lo han vivido, es la mejor ayuda que te puedan dar. Acudir a un grupo de lactancia. Es mi consejo siempre. Si no tienes uno cerca, online tienes Alba Lactancia en Facebook. La tribu hace mucho, y creo que especialmente el destete, es muy necesario escuchar experiencias reales.

  2. Maria Angeles Garcia Garcia

    2 marzo, 2018 a las 10:15

    Buenos días, es cierto dar la teta no es fácil y he de decir que estoy de acuerdo contigo en que después se ve todo como lejano, ajeno a nosotros.
    Desde mi experiencia, dejará de necesitar la teta para dormir. Pero yo se la sigo dando por el chute de anticuerpos que le meto (palabras de la matrona).
    Eso sí, con el segundo es diferente, esa lección la llevas aprendida.
    Mi peque mayor tiene casi cuatro años y le sigo dando teta por la noche cuando quiere. Mi bebé tiene cuatro meses. La lactancia en tándem ha sido otro reto. Creo que se necesitaría más personal formado porque de ellos depende, en la mayoría de los casos, el éxito o el fracaso de una lactancia.

    • Hola Maria Angeles! Gracias por el comentario! Yo voy a mantener la lactancia todo lo que podamos, y en mi caso creo que, si a ella le parece bien, cuando llegue, el primer destete lo quiero hacer diurno, que es cuando yo más necesito que otra persona se haga cargo de ella en momentos puntuales.
      Mi mayor admiración por esa lactancia prolongada, y totalmente de acuerdo contigo. Es un tema que tratamos mucho en el grupo de apoyo, la necesidad de más personal formado y de formar a más personal en la lactancia.

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