Lecciones aprendidas – Especial #MBDay18

Hoy es el último día del especial MBDay, y os traigo un reflexión sobre lo más maravilloso que me llevé del evento: las lecciones aprendidas.

Un MBDay lleno de lecciones.

Y es que el Madresfera Bloggers Day dio para mucho, y en mi caso, fue una experiencia muy enriquecedora a niveles muy diversos. Salí de allí con un poquito más de sabiduría vital. Las charlas del #MBDay18 fueron muy iluminadoras y del resto se encargó la vida.

La mayoría son lecciones que ya he vivido en alguna ocasión o que conozco en parte, pero que a veces es necesario repasar.

Lecciones que me cuesta aprender: ser flexible.

Por echar balones fuera, desaprender una actitud que forma parte tan profunda de mi manera de ser, no es algo sencillo. Fuí educada por una pareja con un cultura nórdica, y mi padre es una persona bastante cuadriculada.

Así que yo soy bastante cuadriculada, y ser flexible es algo que no me sale solo, que tengo que aprender y reaprender de manera constante.

El MBDay fue un ejercicio muy importante de flexibilidad. La primera en la frente, porque nos cancelaron el apartamento que habíamos reservado en AirBnB tan solo una semana antes del evento. Pensaba que me iba a dar algo, ese viernes en el que a 10 minutos de recibir visita en casa, cuando vi el mensaje de la aplicación.

Pero me recompuse, con ayuda de mi tribu, y conseguí solucionar la papeleta. Y ya os digo, que me siento orgullosa, que conseguir alojamiento para 7 adultos, con un presupuesto ajustado, a 7 días de un evento al que acudían más blogueros con tus mismas pretensiones, es una proeza. Y oye, ni tan mal.

Lecciones para blogueras… y emprendedoras.

Cuando Mónica avisaba de lo mucho que íbamos a aprender en el MBDay no era farol, y las charlas para mi cumplieron con creces las expectativas.

Si quieres llegar a algún lado  con tu blog, tómatelo en serio.

Pilar, Sara y Lourdes nos enseñaron que para llevar adelante un blog (o bien podría ser un negocio) hay que dedicarle su tiempo, su espacio, hay que ser constantes y trabajar de manera inteligente. Es primordial optimizar recursos, priorizar esfuerzos y ser muy conscientes de nuestras metas y nuestros recursos.

El SEO es importante.

¡Y tanto que lo es! Yo esta lección me la traía bastante aprendida de casa, pero descubrí pequeñas enseñanzas que desconocía y fue un repaso conciso y divertido a un tema que en un blog importa. ¡Y mucho! Posicionarse es clave,  porque como bien nos  dijo Raúl: “La segunda página de Google es el mejor lugar para esconder un cadáver”

Lecciones blogueras para el mundo real: tratar con trolls

El pack de Anas (Spínola y Saro) nos contaron que son los haters y los trolls, que son las injurias y las calumnias, y como lidiar con todo esto. Yo de momento no cuento con el “honor” de haber tenido trolls merodeando mi caverna, pero aparte de que es bueno saber como actuar de antemano, son lecciones fácilmente transcribibles al mundo real.

Al odio no hay que darle oxígeno, hay que dejarlo apagar.

Marcas, cómo hacerse de querer.

La siguiente charla, aunque me interesaba en principio menos, porque aún no tengo puesta la mente en conseguir colaboraciones con marcas, fue todo un descubrimiento. Por un lado la propia ponente, Patricia, que es para mi la mayor revelación del evento, y por otro lado, las lecciones aprendidas.

Cuando en el futuro quiera hacer de esto algo más profesional, sé que cosas tener en cuenta… y que paisajes usar en una presentación.

Metablogging para bloggers que saben y que no saben.

En la última ponencia, que fue una maravillosa conversación entre Mónica y Clara, nos solucionaron todas las dudas que pudieramos tener  a los bloggers más y menos novatos.

Lecciones vitales para una madre novata

Como os conté el lunes, mi fin de semana tuvo sus momentos de tensión, de angustia y de nuevas experiencias que siempre me ponen un poquito más nerviosa de la cuenta. Os decía antes que soy una persona bastante cuadriculada y me cuesta mucho salir de esa espiral.

Teniendo en cuenta que hacía una semana casi había infartado cuando sufrimos la cancelación del alojamiento previsto para 7 personas (realoja tu a eso), que los viajes me ponen nerviosa y que llevaba una época en modo montaña rusa, yo era caldo de cultivo para explotar.

Así que cuando SantoPadre anunció que estaba malo, sentado en el tren, en mi cabeza todo el fin de semana se había torcido ya. Y suerte que me lo dijo ya en el tren, sabiendo como soy, porque si me lo llega a decir en casa, lo mismo ni cogemos el tren.

Y cuando el pobre, después de una noche horrible de fiebre, se levantó que se iba a morir, ya me imaginaba sin ir a, al menos, parte del MBDay. Oye, pero quien diría que las panteras rosas obran milagros. Bendito aceite de palma.

Pero os podéis imaginar, que mi ser más oscuro decidió hacer aparición, y alimentado por mi euforia desmedida por todo lo bonito que estaba viviendo, en un momento dado cortocircuitaron mi sentido común.

Y ahí me encontraba yo, con mi hija en brazos, ofreciéndole la teta por enésima vez y peleada con ella. Con su padre discutiendo conmigo. Con razón.

Tenía toda la razón. No estaba actuando bien, estaba empeñada en seguir siendo yo la que cuidaba de ella, la que se encargaba de ella. Estaba siendo la madre hiperprotectora. Con ella y con él.

“Por favor, déjame a mi hija, y tira para adentro a disfrutar de las charlas. Yo me voy a quedar con ella, porque es para lo que he venido”

Salí corriendo al baño, a llorar… necesitaba echar al monstruo, necesitaba recomponerme y no dejarme arrastrar hacia un ataque de ansiedad.

Para sorpresa de nadie, todo fue genial. Y no es que no confíe en SantoPadre o que no lo creo capaz… el problema es mio, que no se delegar. No se cuando tengo que dejar paso a los demás, dejar la tarea en manos de otros, y acordarme de mi misma… disfrutar.

De aquella lección, lección de lecciones, guardo un precioso momento.

Atenta a las charlas, en un momento dado vi aparecer a SantoPadre, que venía a por la comida que había en la mochila… SOLO!

Con cara de asombro, le pregunté donde estaba su hija, y con una sonrisa y toda la tranquilidad del mundo me dijo:

La he dejado en buenas manos.

Efectivamente, estaba en buenas manos. Se había quedado jugando con Mamá Lanuguita y su rubio y con la chica del stand de Pocoyó.

En ese momento, mi amada Lucy, con esa sonrisa picarona que te da el saber lo que está pasando otra persona y entender esa dualidad maternal, me dijo algo que se me quedó grabado:

Tu chico es más capaz que tu de dejar a su hija en manos de una persona de confianza y delegar para hacer lo que necesita hacer.

Toda la razón del mundo. Yo no era capaz, no estaba siendo capaz.

No estaba sabiendo delegar

Ese día, en el MBDay cuando les dejé solos, apañándose, disfrutando y bregando solos… lo vi claro.

Cuando dejo ir, cuando delego, de verdad, olvidándome de todo y centrándome en lo mio, puedo por fin disfrutar.

Y es que cuando pienso que en 15 meses apenas he tenido unos cuantos ratos sola, sin ser madre las 24 horas del día… no me extraña que a veces la vida me sobrepase y esté constantemente exhausta.

Tengo que aprender a delegar de verdad, de manera completa cuando sea necesario, y tengo que dejar que los demás se “apañen” solos y hagan lo que consideren mejor.

Esta lección, junto con el resto de lecciones que aprendí ese fin de semana, son el mayor regalo que me he llevado del MBDay.

8 comentarios

  1. Grandes Lucy y SP. Y grande la lección aprendida. Experiencias que te ayudan a crecer (como persona, que tú ya eres muy MUY alta) 😘

  2. Que de lecciones nos llevamos aprendidas ese día, me alegra formar parte de una de ellas, compañera de asiento. Creo que aprendiste mucho, muchisimo ese día, de ti, como bloguera, como profesional y como madre. Y yo también aprendi de ti, una persona positiva, fuerte, con recursos y que sabe ver las cosas cuando falla.

    • Que maravilloso compartir eventazos con gente bonita. Aquella frase que me dijiste, se me quedó marcada a fuego,y el teneros cerca, me tranquilizó muchísimo!
      Eres maravillosa pequeña gran persona de mi vida!

  3. Me alegro enormemente de que hayas disfrutado y más aún de lo que has aprendido, delegar es difícil, más si tenemos personalidad perfeccionista pero es necesario, por ti y por los demás.

    • Lo mucho que te echamos de menos Itzel!!! Se me saltaban las lágrimas, de penita y de risa, con tu video para el MBDay. Pero pronto nos vamos a ver!!!
      Y si… delegar me cuesta la vida misma, pero es taaan necesario.

  4. Soy testigo directo de cómo SantoPadre disfruta de atender a vuestra hija y lo hace muy bien. Fíjate si tiene recursos que cuando el rubio se hizo cacota y tuve que entrar en la sala a por su bolsa para cambiarle se lo endosé sin pensármelo y ahí se quedó con los dos intensitos. Luego pensé que igual le había puesto en un brete 😀
    Entiendo bien las dificultades que implica el delegar cuando te has centrado de forma casi exclusiva en un hijo. No sólo delegar sino disfrutar del tiempo que ello te da. A mi me cuesta aún muchísimo hacerlo y estar tranquila pero poco a poco lo vamos consiguiendo.

    • SantoPadre es un padre maravilloso. No hace las cosas como yo las haría, y me cuesta a veces recordar que debo respetar esa diferencia en las maneras de hacer. Pero no lo cambiaría por nada del mundo y sé que puedo confiar en él.
      Delegar es un aprendizaje, para el cual hay que practicar muy mucho!

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