Niña de dos años jugando con un tren de madera, disfrazada de superheroe
Crianza

Los maravillosos dos años.

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Mucho os he hablado de algunas de las “Maravillas de los terribles dos años”. Rabietas mil en resumen.

Pero no sólo de rabietas viven los dos años y hoy os voy a hablar de esa otra parte igual de intensa, los maravillosos dos años.

Los dos años empiezan con fuerza lo hagas como lo hagas .

Y en nuestro caso no fue para menos.

Empezamos los dos años con la última gran crisis de lactancia. La lactancia es un tema que suscita una gran bipolaridad en mi maternidad.
Está siendo por ahora lo más bonito y lo más duro de mi maternidad y provoca en mi los sentimientos más dulces y los más amargos.

Luego tenemos las famosas rabietas. No sabría deciros si es a partir de los dos años qué las rabietas se intensifican o no empiezan hasta las dos años y mi hija ha sido muy prematura en esto.

El caso es que en nuestra casa las rabietas están pegando fuerte y esto es lo que hay. No voy a darle más vueltas, es una etapa y ya pasará. Hacemos lo que podemos…

Así que resumiendo brevemente el comienzo de los dos años han sido un poco truculentos. Cómo la de cualquiera vamos.

Lo hagas como lo hagas la maternidad es intensa… pero es intensa en todos los sentidos.

¿De verdad son tan terribles los dos años?

Este es un tema que me hace pensar mucho cuando oigo la famosa frase de los terribles dos años, que yo tanto he usado también.

¿Son tan terribles, son tan tremendos?

Sí, son muy duros, muy intensos y agotadores.

Pero no sólo son eso.

También son bonitos, divertidos y emocionantes. Y hoy vengo a hablaros de todo aquello bonito, de lo cual a lo mejor no hablo tanto a menudo.

Todo lo imitan.

Y cuando digo todo es todo.

Este es el momento ideal para darnos cuenta de cómo somos nosotros y cómo es la gente del entorno de nuestros hijos.

Porque son espejo de todo aquello que ven, y de repente tienes a un mini personita que regaña a sus peluches por no atender, que hace como que pone la mesa o qué juega a qué está escribiendo un blog igual que tú.

Yo que queréis que os diga pero me derrito entera.

Y si, también a veces me mortifico por pensar que eso que está haciendo y que no me gusta pueda ser reflejo nuestro.

Pero mayoritariamente, siento puro amor, cuando tiene esos momentos de “adulto”.
Cuando coge un libro y nos lo lee, igual que hace su seño, poniendo el libro de cara a nosotros.
O cuando me pide una paleta para remover ella también la comida que estamos cocinando.
Y cuando se coloca su almohada y hace como que ronca…

La boca de trapo.

Creo que está aspecto es el que siempre he oído hablar más a mí familia de los pequeños de esta edad. Y no me extraña, porque a mí al menos me maravilla.

Eso momento en el que te miran y te sueltan una frase que solo ellos han entendido con sus gestos y toda su intencionalidad y tú de quedas mirando con cara de sorpresa pensando ¿Qué habrá dicho?

Y al igual que con los actos, también lo repiten todo y te la encuentras intentando pronunciar palabras imposibles con su boca pequeñita, y repitiendo todo aquello que tú le nombras.

Es todo un trabajo de detectives descifrar que es lo que está intentando decirte, más y cabe si tiene una educación bilingüe como la nuestra.

Fue toda una odisea (y gracias a una amiga que ya había pasado por esto y nos lo había comentado) el descubrir que eso que decía cuando señalada los colores era rojo red, y no rojo verde o rojo tres.

La pequeña exploradora.

Otra de las cosas que más me maravillan de esta etapa es la aguda curiosidad que tienen y las ganas que tienen de descubrirlo absolutamente todo.

Todo lo investigan, todo lo quieren saber, se meten hasta en el último rincón para saber que hay más allá y la curiosidad les puede.
Ir con ella de la mano y explicándole todo aquello que me va preguntando es una de las cosas que más me gustan de esta etapa. Mira mamá esto, mira mamá aquello.
Pararnos a ver el mundo con su asombro y su emoción, es todo un ejercicio que nos hace un poco más felices a los adultos, que vivimos en un mundo muy rápido y gris.

Ganando independencia.

Aunque han ido ganando independencia poco a poco, han ido aprendiendo a estar más tiempo sin estar en brazos, poco a poco a comer solos, es ahora cuando empiezan a querer hacerlo todo solos.

Él “No, mamá, yo yo yo”, es el protagonista de todos los días y si les dejamos a hacer aquello que nos piden revisando su seguridad y adaptando las tareas a su nivel podremos disfrutar de lo maravilloso que es verlos hacer cosas por ellos mismos.

Mil y una historias.

Una de las cosas que más me llenan el corazón es verla jugar sola y montarse sus propias aventuras.

Un día es la seño de Osito y Ratoncito y les pone a pintar, les enseña los nombres de las frutas.

Otro día hace de mamá y le da la teta a osito, otro día hace la torre más grande del mundo para el castillo de la princesa guerrera…

En otro momento es una superheroína y luego juega a ser un bebé. Su imaginación es maravillosa, y sentarse simplemente a ver lo que inventa es un gran ejercicio para mí, que soy una persona muy ansiosa y nerviosa.

Los dos años son muy intensos y agotadores, pero solo pasan una vez.

Y junto con todas esas rabietas, que son parte de ese gran momento de aprendizaje, están todos estos momentos y mil más que no quieres perderte bajo ningún concepto.

Os he hablado mucho de la opción de emprender en casa o de pensar en una reducción de jornada, al menos los primeros años, y ésta es una de las principales razones.

Estar ahí en esos momentos, y disfrutar al máximo de este tiempo con ellos, es un sacrificio que merece la pena valorar.

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Comentario (1)
  1. Que bonito lo que cuentas. Todo tiene una cara A y una cara B.

    A veces nos centramos solo en lo negativo y no es justo para los peques, por eso me encanta este post. Me parece que has juntado realmente todo lo bueno de los deliciosos dos años.

    A mi lo que más me ha gustado también ha sido la lengua de trapo, que ahora que Loki se acerca a los 3 ya es lengua afilada y empieza a hacer frases con una soltura que solo podía parecerse a su madre hablando.
    ^^’

    Me encanta que Intensita tenga una madre capaz de ver lo bueno de la situación <3

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