Chica embarazada delante de un cartel motivador, preparación al parto
Embarazo

Mi preparación al parto

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Que nadie se me asusté, no estoy embarazada, os cuento esto ahora porque me he dado cuenta que nunca os hablé de mi preparación al parto.

Mi preparación al parto empezó antes de quedarme embarazada.

De hecho empezó la misma semana que tomamos la decisión de ser padres.

Acudí a mi médico de cabecera y le conté nuestros planes. Comentamos mi estado general, y revisamos mi última analítica que era reciente. De no haber tenido una revisión cercana, me habría hecho una nueva analítica.

Y me aconsejó que empezara de inmediato a cuidarme un poquito más: nada de alcohol, mantener la alimentación saludable y empezar a tomar una suplementación de yodo según unas pautas específicas.

Cuanto antes empieces tu preparación al parto, mejor.

Es muy importante que acudáis cuanto antes a una revisión y empecéis a cuidaros de cara a un embarazo.

No sólo tendréis más probabilidades de un mejor embarazo y parto, sino que estaréis proporcionando el mejor entorno posible a vuestro futuro bebé.

Ejercicio y movimiento a diario son una de las claves más importantes

Caminar todos los días al menos media hora a un buen ritmo, es una de las cosas más importantes en la preparación al parto.

En función de lo que os haya indicado vuestro médico de cabecera y/o vuestra matrona, podéis hacer algo de ejercicio unas cuantas veces en semana, adaptando la intensidad a vuestro estado físico.

Yo salía a caminar todos los días a primera hora de la mañana ( para evitar morir de calor ).

Cuando el dolor de espalda por la tirantez de la barriga fue en aumento, hacia las 16-17 semanas, me apunté a Pilates.

Es muy importante que os asegureis que son clases adaptadas al embarazo, puesto que hay cosas que evidentemente no podréis hacer y otras en las que hay que insistir, como son los ejercicios de suelo pélvico.

2 veces en semana me hacía casi dos horas de caminata a paso rápido y mi hora de Pilates. El resto de días, salía a caminar 1 hora y hacía mis ejercicios de suelo pélvico cuando me acordaba.

Mujer meditando encima de una pelota de pilates, como preparación al parto

Escuchar a nuestro cuerpo es importante.

Como os decía antes, me apunté a Pilates porque el cuerpo me daba tirones, y fue empezar las clases y mejorar mucho mi dolor y mi energía.

Pero como toda embarazada, tenía una barriga creciente que me oprimía los órganos y llegó el punto en el que tuve que dejar de ir a clase porque 3 horas de ejercicio intenso eran mucho para mi.

Así que hacía mediados del último trimestre dejé de ir a clase y me quedé en las caminatas diarias.

La alimentación de cara al embarazo.

Otro de los aspectos que más cuidé en el embarazo fue la alimentación.

No sólo dejé de comer aquello que no era seguro comer, sino que intenté comer lo más sano y equilibrado posible.

Las revisiones de peso siempre eran satisfactorias y eso que mi hija era un bebé muy grande.

No siempre es fácil, pero es importante.

Soy consciente que las idas y venidas de apetito, las necesidades de un extra de energía, las nauseas y los ardores hacen esta tarea complicada.

Pero ahora más que nunca es importante que cuidemos lo que comemos.
Tomar decisiones saludables, optar por alimentos y preparaciones sanas es de tamaña importancia, porque no es solo nuestro cuerpo del que debemos cuidar, sino que estamos gestando una nueva vida.

Las decisiones que tomemos en cuanto a nuestros hábitos alimenticios y de salud pueden marcar la diferencia en la salud de nuestro bebé.

Informarse, la preparación al parto más olvidada.

A veces a la hora de quedarnos embarazadas, lo último de lo que nos acordamos es de informarnos.

Y no sólo me refiero al parto en sí. Acudir a las clases preparto es improtante y es algo que también mucha gente pasa por alto. Importante. Digo gente y no mujeres, porque este punto de la preparación del parto debería ser para ambos padres.

Saber lactancia, de crianza, de sueño infantil, alimentación o cuidados del recien nacido es muy importante.

Yo leí la famosa trilogía de Carlos Gonzalez “Comer, amar, mamar” que reune sus títulos más famosos: Un regalo para toda la vida, Bésame mucho y Mi niño no me come.

Aparte, os dejé la newsletter de bienvenida con algunos de los libros que recomiendo para la crianza.

Hablar con la pareja de la crianza que queremos tener.

Al igual que el anterior punto, a muchas parejas se nos olvida tratar estos temas hasta que los tenemos encima.

Hablar de antemano cuando nuestra pareja, especialmente si somos primerizos y aún no hemos pasado por eso de tener un bebé, es importante para evitarnos discusiones de pareja y remar ambos en la misma dirección.

El embarazo de nuestro primer hijo es el momento ideal para tratar estos temas y es una parte, para mi, clave en la preparación al parto.

Prepararte mental y emocionalmente.

Esta parte es posible que sea la que menos cuidé durante todo el embarazo y especialmente de cara al parto.

Por una parte creo que hice bien en no agobiarme con la llegada de nuestra hija, y seguir un poco con mi día a día, sin obsesionarme con la vida que aún no tenía.

Pero por otra parte, yo pensaba que estaba emocionalmente preparada para el parto y para lo que estaba por venir, y aunque podría haber sido peor, en el momento del parto y el puerperio descubrí que a lo mejor no lo estaba tanto.

A día de hoy me habría gustado haberme preparado emocionalmente un poquito más, me habría gustado mentalizarme más de que las cosas iban a ser caóticas, que raramente saldrían como las había planeado.

Que no pasaba nada por estar empoderada y luego asustarme durante el parto, porque las circunstancias a mi alrededor no eran las más óptimas.

Que era normal sentirme sobrepasada por un puerperio algo más complejo de lo que había anticipado, y que no pasaba nada por renunciar temporalmente a la mujer que era, por el bien de mi hija.

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