En el post de hoy voy a tratar un tema que no deja indiferente a nadie, y para el cual siempre hay algún conocido o desconocido que tiene algo que opinar a favor o en contra: llevar a tu hijo a la escuela infantil.
Y es un tema que ha sido y será muy difícil y duro para mí, tomáramos la decisión que tomáramos.

Y es que si tu vas por la calle o estás en el parque en un horario escolar, con tu bebé de 12-15-18 meses (o más que aparenta mi pequeña gigante), siempre habrá quien se sorprenda. Por qué estamos muy acostumbrados a que en ese horario, si un bebé no está en la escuela infantil, está en su casa enfermo, o va de paseo con sus abuelos o cuidadores… no con su madre.

Después de 18 meses he perdido la cuenta de cuantas veces me han felicitado, se han sorprendido o me han recomendado lo contrario, por no llevar a mi hija a la escuela infantil.

Mi hija de 18 meses aún no ha ido a la escuela infantil.

Como os he contado en algunos posts anteriormente, hace 3 años tomé la decisión de dejar mi trabajo en la empresa en la que estaba, y aventurarme al maravilloso y extenuante mundo del emprendedor.

La principal razón para ello, era la de no tener que llevar a nuestro futuro hijo a la escuela infantil y que yo tuviera toda la disponibilidad del mundo y toda la flexibilidad de adaptar mis horarios a ella. A tener una crianza en casa.

Creo que mis jefes por entonces no lo comprendían, pero yo no imagino una vida en la cual yo trabajo y estoy fuera de casa durante 14 horas y al mismo tiempo soy madre. No me criaron así, y no quiero criar así.
Como he dicho muchas veces, para que otras personas críen a mis hijos desde bien temprano, no tengo hijos.

Ojo, que no critico a quien lo hace por decisión propia o porque no tienen otra opción, pero para nosotros esto era un factor imposibilitador. Si no hubiese podido cambiar ese hecho, el de pasar todo el día fuera de casa o si SantoPadre no hubiese tenido el horario que tiene, no habríamos decidido ser padres.

¿Porque mi hija no ha ido la escuela infantil?

Muchos son los motivos por los que decidimos que se quedaría en casa conmigo, y aunque creo que la mayoría los habéis pensado en alguna ocasión, os dejo una pequeña lista.

  • Para disfrutar de ella
    Las cosas como son, y lo importante lo primero. Y es que he tenido la inmensa fortuna (que no suerte) de poder disfrutar de este primer año y medio de mi hija en su totalidad. Con sus más y sus menos. Pero he podido estar ahí para todas sus primeras veces, he podido demostrarle que siempre que me necesite me encontrará cerca y que ella es ahora lo más importante. Soy consciente que no todo el mundo puede organizarse para poder hacer esto, y me alegro muchísimo de haber optado por realizar este esfuerzo.
  • Porque era muy pequeña
    Y no me refiero a su tamaño, mi hija es un mastodonte. Pero recuerdo lo pequeña e indefensa que era con 4-5 meses, que es cuando la mayoría de madres que trabajan por cuenta ajena están obligadas a dejarlos para volver a trabajar y se me parte el alma. Yo no quería que mi hija tuviera que ser cuidada por otras personas siendo tan pequeña, cuando aún necesita tanto ese vínculo con la madre.
  • Para que pudiéramos ser libres
    No digo que llevarlos a la escuela infantil sea el fin del mundo, ni les cause problemas. Pero el hecho de que mi hija tuviera que cumplir con horarios y objetivos siendo tan pequeña, por banales y sencillas que fueran esas “tareas” y por mucho que se basen en jugar, me chirriaba sobremanera.
    Y soy muy consciente que tú no puedes pedir a una guardería que se adapten a todos los niños y les den total libertad. Por eso, me alegro tanto de haberle podido regalar a mi hija la libertad de hacer exactamente lo que quisiera (que no pusiera en riesgo su integridad) en cada momento.
  • Para evitar que enfermara tanto
    Esto es algo que nos hemos evitado solo a medias, pero que cuando empieza a ir a la escuela infantil, nos comeremos de carrerilla.
    Y es que los niños en la escuela infantil se lo pegan todo entre ellos, lo cual es lógico y normal, pero es algo que he agradecido mucho posponer. Porque considero que no es lo mismo pasar una gripe con 20 meses que con 7 meses.
    Ojo, y esto no quiere decir que nos hayamos librado de todo. Al final, mi hija ha tenido contacto con niños de su edad, que iban a la escuela infantil o que tenían hermanos que iban a ella, y la mitad de cosas las ha cogido ella también. Pero bueno es, todo lo que hayamos conseguido posponer.
  • Para poder respetar sus ciclos y horarios
    Todos sabemos que los niños nacen sin horarios ni ritmos. Aunque son muy adaptables y si los llevas a la escuela infantil desde pequeñitos, enseguida cogerán el ritmo, forzar esos horarios en un momento tan crucial de autoaprendizaje no era plato de buen gusto para nosotros. De las cosas que más he agradecido es que si mi hija un día ha dormido mal y se ha despertado a las 11, no he tenido la obligación de despertarla para ir “al cole”.
    Y si, la mayoría de escuelas infantiles tienen un horario bastante amplio de entrada, pero aún así, hay un horario.
  • Por nuestra lactancia
    Vaya por delante que llevar a tu bebé a la escuela infantil no es sinónimo directo de terminar una lactancia.
    Pero también tened muy en cuenta, que no va a ser tan fácil la adaptación como lo es para las madres que dan biberón.
    Porque la mayoría de bebés que toman el pecho, no están acostumbrados al biberón o el vaso y rechazan la leche en otro formato que no sea el original. Y el trabajo de organización logística que conlleva mantener un banco de leche, el averiguar como, donde y cuando sacarse leche, el estar pendiente que la leche no tome sabores, de tener la suficiente y no malgastarla… es un esfuerzo titánico por parte de la madre que poca gente conoce y/o valora. Todo eso, son agobios que me he ahorrado, y con el que muchas madres conviven a diario.
    Y con las dificultades que hemos tenido para mantener la lactancia en los primeros meses, era un tema que me agobiaba sobremanera.
  • Por el ahorro económico
    Y es que, después de un parón de 4 meses (como autónomo, olvídate del permiso de lactancia) mi negocio estaba patas arriba, y llevar a mi hija  a la escuela infantil suponía un gasto que no iba a recuperar de momento en el tiempo que ganaba para trabajar. Era preferible adaptar mis horarios y sacrificar mi tiempo libre y de familia, y evitar ese gasto.

Personalmente creo que los beneficios de no llevarla a la escuela infantil son muchos e importantes.

De hecho, una de las reflexiones que me marcó más de leer a Carlos Gonzalez en su libro Bésame mucho, y que creo que toda familia debería valorar de manera muy objetiva la posibilidad de renunciar a algunas cosas por estar disponible para esa crianza los primeros meses o años, cogiendo una excedencia o adaptando nuestro trabajo.

Dicho esto, os vengo con los peros, que como dice mi amigo Sunne, tanto os gustan.

Que es lo que más me ha pesado de no llevar a mi hija a la escuela infantil.

Porque no, no todo ha sido color de rosa, no todo ha sido maravilloso ni positivo.

Si me preguntáis si me arrepiento de no haber llevado a mi hija antes a la escuela infantil, la respuesta es un rotundo no.
No me arrepiento de todo este tiempo, es lo que queríamos, y en gran parte, desearía aún poder encajar ese deseo con el resto de mis deseos y nuestras posibilidades.

Pero si ha habido momentos en los que he sentido que habría sido mejor que hubiese estado un par de horas con otras personas o en otro entorno. Porque creo firmemente en una frase que repetimos mucho en el grupo de Mamigas, y que a veces se me olvida que tan importante es…

Una mamá feliz es igual a un bebé feliz.

No, no siempre he sido feliz. No siempre me he sentido a gusto con nuestra decisión, y no en pocas ocasiones he deseado haberla llevado antes a la escuela infantil.
Y no lo he hecho porque al final, la suma de los puntos positivos era mayor y porque consideraba que aún no era el momento.

Pero creedme cuando os digo, que el hecho de quedarse en casa cuidando de tu hijo, y ya no te digo compaginandolo con un negocio propio, no es la solución fácil y sencilla, aunque a priori lo parezca.

Si, me he ahorrado mucho sufrimiento, no he tenido que hacer malabares para seguir unos horarios, y no he tenido que pedir favores a nadie. Pero todo esto, lo he pagado yo, con mi tiempo libre y de pareja, que han sido prácticamente inexistentes en el último año. Y eso es algo, que con el tiempo desgasta y quema.

Y por extraño que parezca, el hecho de que yo trabaje en casa y mi hija no vaya a la escuela, no ha aumentado nuestro tiempo de familia, sino que lo ha erradicado por completo. Porque yo al final necesito sacar una jornada laboral de algún sitio, y sale de todo el tiempo libre de mi pareja… lo que imposibilita que estemos los 3 juntos.

Ha llegado el momento de ir a la escuela infantil.

No lo voy a hacer por ella, porque creo que no lo necesita. Aunque si creo que ahora está lista para ello.

No, no creo que necesite socializar más. No creo que vaya a hablar antes o más por ir a la escuela infantil. No creo que todo lo que vaya a aprender allí, no se lo pueda enseñar yo. No creo que necesite ir a la escuela infantil para su desarrollo.

(Ojo, si creo que nos va a venir genial para establecer rutinas!)

No voy a llevar a mi hija a la escuela infantil por su bien (en primera instancia). Lo voy a hacer por mi. Porque necesito ser una madre feliz, para que ella sea una hija feliz.

Soy yo la que necesita tener un tiempo a mi disposición, y que otra persona, ajena a mi familia, se encargue del cuidado y la educación de mi hija, para poder recuperar algo de mi vida. Y ganar otra parte que aún parece tan inexistente.
Soy yo la que necesita poder trabajar tranquila, poder volver a tener un horario de mañanas, poder tener unas horas libres en la tarde, para dedicarlas a mi pareja y a mi hija… en familia.

Cuando tienes un hijo, te imaginas una vida en familia… y yo hace mucho tiempo que no tengo ese tiempo en familia.

Y a pesar de que se lo recomiende a todo el mundo, que lo valore e intente adaptar su vida a ello, yo no soy capaz de tomarme una excedencia de mi trabajo durante 2-3 años para dedicarme solo a criar a mis hijos.

Yo necesito seguir trabajando en mi negocio, no solo para aportar algo de dinero a mi familia, sino para ser plenamente feliz.


En otro post (que este ya es muy largo) os contaré en detalle las dificultades que suponen afrontar una crianza en el hogar, mientras intentas mantener un negocio propio a flote, y porque creo que emprender y criar en casa al mismo tiempo no es la solución para todos. Y que no es la solución fácil.