Conciliando Maternidad Reflexiones

No tenemos ni idea.

Por

Hay una frase de Alba Padró, que repite de vez en cuando en circunstancias que así lo requieren, como en su libro, que me encanta: las mujeres (que es su campo de trabajo, pero esto va para todos) deberíamos aprender a callarnos más.

Antes de lanzarme a la hoguera del machismo, más que nunca hoy, escuchad lo que tengo que decir.

Todos deberíamos aprender a callarnos, porque no tenemos ni idea.

Cuando juzgamos a otra familia, que no es capaz de criar como nosotros, no tenemos ni idea.

No sabemos cuales son sus circunstancias, cual es su vida, cuales son sus dificultades y su (falta de) apoyo.

Cuando juzgamos antes de tiempo, no tenemos ni idea de la etapa de la crianza que está por venir, incluso teniendo más hijos, porque cada niño es un mundo.

Cuando juzgamos las decisiones de otros padres, no tenemos ni idea. Ni una pizca.

Las madres y los padres lo hacemos lo mejor que podemos, ahora.

Si ves a una madre gritar, no la juzgues. No, no está bien lo que hace. Pero no sabemos nada. No sabemos como fue criada ella, no sabemos con que herramientas cuenta, no sabemos si tiene ayuda en casa o no, o cual es su nivel de estrés. No sabemos si es algo puntual o si la vida se le ha desmoronado en la cara. No tenemos ni idea.

Si vemos a una familia optar libremente por una cesárea, no juzguemos. No tenemos ni idea de si su vida y la de su bebé corren riesgo, no sabemos si esa es la primera o si lleva tantas cesáreas que un parto vaginal es una sentencia de muerte. No tenemos ni idea.

Si vemos a un padre dando un biberón, porque su mujer no está dando el pecho, no lo juzgues. No sabemos las dificultades que ha tenido esa familia, la falta de apoyo que han podido encontrar, el dolor que han podido sufrir dando el pecho, lo duro que les pueda resultar el duro trabajo de la lactancia materna en exclusiva. No tenemos ni idea.

Tú también lo haces lo mejor que puedes, pero no tienes ni idea.

No tienes ni idea de la que te puede venir, cambie mucho la vida o sólo lo normal del crecimiento.

No juzgues a la madre en paro que lleva a sus hijos a la escuela infantil. No sabes si la crianza en exclusiva es demasiado para ella. Puede que lo haga en contra de sus principios, pero por el bien de su salud mental. Yo he estado ahí.

No juzgues a la madre que da un biberón de leche, o le dice a su bebé que la lactancia materna a demanda está genial, pero ahora no. Su lactancia puede que sea mucho más dura que la tuya, puede que sea un infierno. Yo he estado ahí.

No juzgues a una familia que le pone el móvil a su hijo en un restaurante, para poder comer tranquilos. No sabes si usan el móvil para todo y para no tener que criar (que también esto puede ser muy duro para ellos), o si necesitan respirar 10 minutos después de no haber salido a comer fuera en años, y no tener con quien dejar a esos niños que estarían mejor en cualquier otro lugar. Yo he estado ahí.

No juzgues a otra familia por las decisiones que toma hoy, porque puede que esa familia seas tu mañana. Puede que todos tus principios e ideas de crianza se vayan al garete porque tu vida no cuenta con las circunstancias idóneas para ello. Yo he estado ahí.

No pasa nada, lo hacemos lo mejor que podemos. Y no tenemos ni idea de la que está por venir.

Cuando otra familia llore amargamente por quedarse en casa durante la contención del coronavirus, no la juzgues.

No sabes su historia.

No sabes si son 2 adultos y 1 niño en casa, muy pequeño y muy tranquilo que te deja hacer de todo y hasta descansar.

O si es una madre que no duerme, que tiene a su marido fuera sin poder volver, que tiene a 3 a su cargo, uno de ellos gran dependiente, sin ayuda de nadie, y que además tiene que trabajar.

No tenemos ni idea. Ni puta idea.

Así que no juzguemos sin más. No juzguemos, chimpun.

Todos lo hacemos lo mejor que podemos, y si no, es porque aún no sabemos hacer más.

No sabemos en la etapa vital que está otro padre, otra madre, otra familia. No sabemos si parten desde nuestra línea de salida, o muchísimo más allá.

Todos tenemos el derecho a equivocarnos, y a mejorar. Y no tenemos ni idea de lo que pasa en casa de los demás.

También te puede interesar:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: