Pila de regalos para Papa Noel o los Reyes Magos, reflexión sobre el consumismo y como hacer para gastar menos
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Y tú de quien eres ¿de Papá Noel o los Reyes Magos?

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¿Qué eliges, Papá Noel o Reyes Magos? Pues menudo dilema.

Fotografía de Mel Poole para Unsplash

Esta pregunta, que es casi tan difícil de responder como el “ A quien quieres más ¿A papá o a mamá?, es el quebradero de cabeza de muchos ayudantes de estos mágicos seres según se van acercando las fechas.

Y si. Se van acercando a un ritmo vertiginoso ya. Muchas grandes superficies ya empezaron hace semanas (y casi meses) a llenar sus interiores de kilómetros de lineales con juguetes y juegos, para adelantar o repartir los gastos en las casas y para echarle un cable a los ayudantes y que no se tengan que hacer un Schwarzenegger en “Jingle all the way”.

Que nos gusta a los padres ser precavidos y no quedarnos sin el Turbo-Man de turno… y amortizar el árbol, que con lo que cuestan, más vale lucirlo 4 meses.

Si tu eres de los que se deja el árbol puesto hasta Marzo, déjame un comentario abajo y chocamos los cinco.

Famiilia decorando el árbol de Navidad para la llegada de Papa Noel y los Reyes Magos
Photo by Jonathan Borba on Unsplash

San Nicolás, el Tió, Papá Noel, Santa Claus, los Reyes Magos…

Viva la oda al consumismo y adiós (farewell) a la paga extra, quien tenga esa ¿fortuna?, hoy en día.

Desde que empieza el mes de diciembre, una ola de consumismo y despilfarro se apodera de todos nosotros, propiciado por unas campañas que empiezan cada año más temprano (que los polvorones están más ricos en la playa).

Y esto no sólo es un dolor para todos esos pobres ayudantes que, por si no tuvieran suficiente con la vida, tienen que ver como se las apañan para “hacer felices” a todos los niños. Es preocupante, más allá del estado en el que quedarán nuestras cuentas bancarias, los mensajes que con esto están recibiendo nuestros hijos.

Por esta razón, creo importante que hagamos una reflexión sobre las fechas que están por llegar, y busquemos la mejor solución para nuestros hijos, para su educación y para el maltrecho bolsillo de los pequeños ayudantes de nuestros amigos mágicos.

… Y encima, su cumpleaños.

En nuestra casa para colmo, el combo ganador. Un minuto de silencio por todos los padres de niños nacidos entre el 1 de diciembre y el 31 de enero.

Nuestra hija tuvo la fortuna de nacer 5 días después de la cabalgata y yo la desgracia de pasarme todas las navidades escuchando “ A ver si te vas a poner de parto con (inserte aquí su actividad navideña preferida)…!”

Y así, por si no fuera suficiente avalancha de presentes y regalos la que vivimos estas fiestas, luego llega el día de su nombre y acabamos de liarla.

Es por ello que desde el momento en el que nació, propusimos que debía haber una organización y teníamos que intentar ser muy conscientes en la forma de plantear esta parte de las fiestas navideñas.

¿Por qué es importante que nos paremos a reflexionar sobre Papá Noel y los Reyes Magos?

Pues lo primero y obvio, que a nadie se nos escapa, es que estas fechas suponen un esfuerzo extra muy grande para las familias, muchas de las cuales ya lo pasan mal de por si durante el resto del año. Y a final de año, encima toca ayudar a Papá Noel y los Reyes Magos.

Entramos de cabeza en el juego de a ver quien más, una lucha de poder que es muy perjudicial para nuestra economía, que ataca directamente a una crianza consciente y presente (más juguetes = más trabajo = menos tiempo con los niños) y que aleja a nuestros hijos de valores tan importantes como el cuidado del medio ambiente, el ahorro y el aprecio por aquello que les rodea.

Con tanto juguete, los niños no aprecian el valor de los mismos, el coste (en dinero y recursos) que supone cada uno de ellos y les cuesta tanto elegir con qué jugar que se centran en uno solo y los demás pasan a formar parte del paisaje hogareño.

En vuestra casa Papá Noel, en vuestra casa Reyes Magos.

La primera medida que adoptamos (por cronología más que nada) en casa, fue la de repartir festividades. En cada casa preguntamos a la familia con quien preferían negociar ellos los deseos, y en cada casa se escribe la carta a Papá Noel o a los Reyes Magos.

En nuestro caso, los abuelos del este tienen asignado San Nicolás el año que vamos, los abuelos del sur son fieles a los Reyes Magos y con ellos vamos a ver la cabalgata el día anterior, y en casa hablamos con Papá Noel, que ocasionalmente viene con algún regalo extra según haya más o menos familia en casa en Nochebuena.

Nosotros optamos por ayudar a Papá Noel, porque así ella disfruta durante un par de semanas de los presentes y para cuando vengan los Reyes Magos, hemos vuelto a un estado más sosegado y es capaz de disfrutar también de esos regalos.

Menos (juguetes) es más (tranquilidad para mamá).

Otro tema muy importante, aparte de repartir el reparto (valga la redundancia) de presentes, es cuanto le pedimos a los Reyes Magos o a Papá Noel.

En casa no nos gusta la acumulación, somos de la filosofía del menos es más, y nos gusta mantener un cierto orden y concierto y no sufrir avalanchas de juguetes.

Por eso en casa tenemos muy medido la cantidad de juguetes que entran y la primera regla que impusimos (y que casi nadie cumple) es la de 1 solo juguete por casa, y si me aprietas, solo uno por familia (paterna y materna).

Y si tienen que ser más, que sean pequeños presentes que complementen cosas que ya tiene: más bloques de Duplo, algún animal extra de Playmobil, más pinturas, alimentos para la cocina o accesorios para sus bebés.

La regla de los 4 regalos.

Y casi tan importante como el cuanto, es el qué le regalamos, porque tenemos asumido que la carta a los Reyes Magos o a Papá Noel tiene que estar repleta de juguetes, pero esto no tiene por qué ser así. De hecho os recomiendo que no lo sea.

Hace un tiempo leí en el blog de Estoreta, un post acerca de un método que ya había oído mencionar con anterioridad. Es la regla de los 4 regalos.

En su casa cada niña recibe 4 regalos, y cada uno de ellos debe pertenecer a una categoría diferente: algo para ponerse (ropa, calzado, complementos), algo para leer, algo que necesiten (de verdad, no el clásico necesito la Barbie o la Nancy que todos hemos esgrimido en alguna ocasión) y algo que realmente deseen.

Como veis son categorías muy amplias, que pueden llevar a tener regalos similares (puede que necesiten un libro para algún proyecto o que deseen mucho un abrigo en especial), pero a la vez hay dos/tres categorías que nos obligan a regalar más allá de lo que venden en la sección de juguetes.

En nuestro caso, como es he dicho antes, el limite en casa es uno, a lo mucho 2 regalos, y esta regla la hemos repartido entre las diferentes fiestas: a Papá Noel y los Reyes Magos les pedimos algo que ella desee, y en su cumpleaños nosotros le regalamos algo que pueda necesitar y la familia puede elegir entre comprar algo para ponerse o algo para leer.

Si no lo puedes evitar, pacta una retirada temporal de juguetes.

Si tu deseo (o el de los abuelos) de colmar a los niños hace que te vengas arriba como ayudante de Papá Noel y los Reyes Magos, y entre todos hayáis creado una montaña de presentes bajo el árbol de navidad o junto a los calcetines, siempre está la opción de hacer una retirada temporal.

Una vez se hayan calmado las emociones, y tras un par de días de locura y caos en casa, podemos sentarnos con ellos y explicarles lo que vamos a hacer, en consenso, a continuación.

Elegiremos con ellos que juguetes van a quedarse para jugar durante los próximos meses, y guardaremos en alguna caja o cesto el resto de juguetes, para ir rotando y que así recuperen el interés y no se vean abrumados por una cantidad excesiva de cosas.

Y recuerda, compartir es vivir.

Si después de todo, año tras año ves que por mucha voluntad que le pongas, ya antes de que vengan sus majestades, tu casa va a explotar de tanto juguete, recuerda que hay otras familias menos afortunadas.

Antes de que lleguen los nuevos presentes, siéntate con los niños y elegid que juguetes ya casi no usan y se pueden donar.

Es importante que hagáis esto con ellos y no a sus espaldas, porque son sus pertenencias. Ellos tienen derecho a elegir qué les gusta más o menos (aunque nosotros no estemos de acuerdo) y es un ejercicio de valores muy importante el que aprenden con esta actividad. Aprenden a compartir, a ser generosos y a ayudar a los demás No sólo estaremos ganando espacio (al menos durante unos días) si no que tendremos una maravillosa oportunidad para enseñarles a ser mejores personas.

Las navidades son mucho más que Papá Noel y los Reyes Magos.

Si me permitís esta últma reflexión y entrometimiento, os pediría que puestos a gastar, estas navidades invirtáis en lo que verdaderamente importa: tiempo en familia.

Dedica gran parte de ese dineral que nos gastamos en presentes, en hacer actividades juntos, en visitar alguna ciudad nueva o incluso en permitirte unos días libres en el trabajo para estar todos juntos.

El tiempo, la dedicación y las actividades en familia, son el mayor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, y además no contamina y dura para siempre.

¡Estas navidades, regálate!

Tiempo en familia para decorar el árbol de Navidad, visitar la aldea de Papá Noel o ver la cabalgata de los Reyes Magos
Photo by Paige Cody on Unsplash

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