En el post de hoy vengo a aportar mi visión sobre un tema que está en boca de todos últimamente: los permisos por maternidad y paternidad, y spoiler porque yo pienso que deberían ser transferibles.


¿Cómo son los permisos por maternidad y paternidad en España?


La respuesta emocional a esta respuesta es: tremendamente insuficientes. Ambos.

Si no sabes como son los permisos en España o me estás leyendo desde 2034 y no sabes como eran por 2018, te lo explico brevemente.

A día de hoy, las madres cuentan con un permiso de maternidad de 16 semanas, y los padres con 5 semanas de permiso de paternidad. Ya seas autónomo o empleado por cuenta ajena: si estás cotizando y estás al día en los pagos de la seguridad social, puedes contar con una prestación y un permiso por maternidad y paternidad.

De esas semanas de baja, de la madre son obligatorias 6 después del parto, y el resto son transferibles al padre. Del padre no son obligatorias ninguna, y NO son transferibles a la madre.
Veis ya un poquito por donde va iba la mentalidad con estos permisos ¿no?.
Y especialmente, con que pueden jugar las empresas a las cuales poco les importa la conciliación.


¿Que se está proponiendo para los permisos de maternidad y paternidad?

Lo que se está proponiendo ahora mismo desde el Congreso es igualar los permisos de maternidad y paternidad y hacerlos intransferibles. Con esta medida se pretende que los derechos de todos los trabajadores sean iguales, y que todos los trabajadores computen o “penalicen” por igual, para que no haya diferencias (objetivas) a la hora de contratar a un hombre o una mujer. Al menos no esgrimiendo la excusa de que puedan causar una baja mayor o menor.

Y a pesar de que creo que la idea de manera global está bien, creo que está muy mal planteada.


¿Porque creo que se equivocan en la manera que han planteado estos permisos por maternidad y paternidad?


Primero porque se esgrime que los derechos de los mismos sean iguales, pero todos sabemos lo que ocurre en la realidad. Bien sea por motivos ideológicos o por la dura realidad que los hombres siguen teniendo mayores sueldos en igualdad de condiciones, al final cualquier familia media va a optar por “sacrificar” durante un mayor tiempo el empleo de la madre, que suele ser la que menos cobra.


No son realmente unos permisos por maternidad y paternidad iguales.


Hay muchas personas que esgrimen que si concedemos igualdad en los permisos de maternidad y paternidad, ambos progenitores deberían supuestamente criar a los hijos por un tiempo igual. Dicho rápido y pronto, que los obligaríamos a ponerse las pilas y empezar a ser corresponsables de verdad.

Creo que en esta premisa se equivocan de lleno, porque la propuesta de estos permisos es sean en su mayor parte voluntarios. Es decir, tu tienes el derecho de tomarte este permiso, pero no la obligación. Por lo tanto, el padre que ya de por sí esté implicado, lo estará igualmente, y el que no, o bien volverá al trabajo como ya lo hacen renunciado a su derecho, o bien se tomará 16 semanas de vacaciones a la bartola.

Por qué si, fuera de la burbuja eso aún pasa.

Si estos permisos fueran exactamente iguales, con la misma cuota de obligatoriedad para ambos, me parecería más vendible el argumento de igualdad.

En ese caso, si penalizaría por igual contratar a un hombre que a una mujer, y si me valdría el argumento de que esto se hace por conseguir una igualdad laboral. Pero en realidad, les estamos dando los mismos derechos a los hombres y a las mujeres, pero no las mismas obligaciones y penalizaciones de cara a una empresa.

Estos permisos no creo que supongan un cambio real.

Así que si tu eres una empresa a la que le importa un comino la conciliación y que sigue discriminando por sexo en beneficio propio, lo único que te supondrá esta medida es que vas a tener que atar a los hombres un poquito más en corto, para que opten por renunciar a dichas bajas. Y por desgracia, esto pasa.


Aún así, ninguno de estos dos puntos que tanto me chirrían de esta nueva propuesta son los que me hacen rechazarla, y pensar que se equivocan de pleno priorizando la equiparación de bajas por delante de la ampliación de la baja maternal. Hay otros puntos que creo más importantes.


Nos estamos olvidando de lo importante: los niños.


Y es que en todo esto, como en tantísimas cosas en este mundo cada día más adultocentrista, se nos olvida lo realmente importante en este tema: los niños.

Si nos están dando un permiso por maternidad o por paternidad, es porque se da la premisa de que ha venido al mundo una nueva criatura que necesita de nuestros cuidados. Un ser vivo, muy frágil y aún en desarrollo, que necesita de nuestra plena atención para salir adelante y crecer sano y feliz.

Para empezar, obviamos por completo el hecho de que somos una especie que nace de manera muy prematura incluso habiendo nacido a término. Nuestra evolución nos ha llevado a tener que dar a luz a nuestras crías de manera anticipada para poder caminar erguidos. Esto es posible porque hemos aprendido a cuidar de ellas una vez en el exterior… y ello implica esa obligación, la de cuidar de ellos como principal prioridad hasta su desarrollo completo.
Idealmente esto debería desarrollarse en la manera más parecida al entorno al que estaban acostumbrados, pegados a mamá o en su defecto a su figura de apego principal hasta el momento en que su cuerpo esté verdaderamente preparado para el mundo al que han venido. Por lo que sabemos hoy en día se sitúa en torno a los 9 meses de edad… visto así, menos de 4 meses se queda más que corto.


Los permisos de maternidad no encajan con las recomendaciones de la OMS para la lactancia.


Porque además, nos pasamos la vida recordándoles a las madres una verdad innegable: la alimentación de nuestros bebés debería ser la lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses. Pero a las 16 semanas le pedimos que vuelva al trabajo, y que se las apañe ella solita para mantener esa lactancia, con situaciones más o menos conciliadoras con dicha lactancia.

Que hoy en día, cualquiera que no haya vivido una lactancia materna, pensará que no es para tanto. Pero como bien dijo Helena Herrero en una charla a la que tuve la inmensa suerte de asistir, este hecho nos lleva a condenar a las mujeres a un triple trabajo: su trabajo como empleada, su trabajo a medias en el mejor de los casos de criar a los hijos y mantener el hogar, y además el trabajo de sacarse leche para que una tercera persona pueda a alimentar a su bebé en su ausencia. Y esto no es justo, se mire por donde se mire.

Para el que piense que no es para tanto, le pediría un ejercicio práctico.

Cada día, cuando tus compañeros bajen a almorzar, tu coges tu desayuno y te vas al lugar que tus empleadores hayan considerado adecuado (baño, rincón, almacén) y te dedicas a comer con una mano y a estrujarte el pecho con la otra durante 20 minutos. No olvides revisar que has almacenado todo bien, y limpiar todo el aparataje al acabar. Y corre que no vayas a llegar tarde a tu puesto de trabajo y te tachen de mal empleado.
Cuando llegues a casa, sea la hora que sea (y cuanto más tarde peor porque más veces lo tendrás que hacer), y repite esta acción, en un lugar ya más confortable, otras tantas veces. Y sabiendo el tiempo libre que te queda como padre o madre, seguramente tendrás que volver a hacerlo mientras haces otras tantas cosas.
Una vez más, no olvides que tienes que guardarlo todo correctamente, limpiar todas esas piezas que componen el extractor, y al final del día, esterilizarlo todo. Y reza porque la lipasa no actúe dándole un sabor particular a la leche, y tengas que tirar la leche que te has sacado en el trabajo, porque allí no has podido escaldarla según te la habías sacado.

¿Entendéis porque una madre llora cuando se derrama un biberón de su leche? Este es un trabajo que no le deseo a ninguna madre y que por suerte no he tenido que vivir. Eso si, lo hemos pagado de otra manera. Por que la conciliación no existe, son los padres.


Nos olvidamos de otro punto importante: la madre.


Porque hoy en día, les pedimos a las madres que hagan lo mismo y mucho más (por menos dinero, no lo olvidéis), porque ellas pueden. Y se nos pasa que esto a lo mejor no es ni lo que quieren, ni mucho menos es justo.

Porque al final de cuentas, la que ha gestado esa nueva vida es la mujer. Y eso a parte de ser un milagro de la naturaleza, es un proceso nada inocuo para el cuerpo de una mujer incluso habiendo tenido un buen embarazo, y si no que se lo pregunten a mi oftalmólogo y a todos los fisioterapeutas de suelo pélvico.

Se nos olvida por completo, lo que supone para un cuerpo un postparto y un puerperio, que es algo de lo que no nos ha hablado nadie y dura mucho más de 45 días. En todo este tiempo, el cuerpo de la mujer tiene que volver a su ser, como el que se recupera de una operación o un accidente. Pero a las madres les pedimos que lo hagan con una sonrisa en la cara (porque, el milagro de la vida, you know), cuidando de una criatura indefensa y que vuelvan a su trabajo lo antes posible.


Y sobretodo, nos olvidamos de que cada familia es diferente.


Con esta propuesta, de hacer los permisos intransferibles se pretende cortar a todas las familias por el mismo patrón y no para todos vale lo mismo.

Si ambos progenitores quieren trabajar y criar en exclusiva el mismo tiempo, está genial. Pero no es el caso de la mayoría de parejas que conozco, ya no solo por posibilidades, sino por deseo.

Este modelo no tiene en cuenta a las familias en las que la madre quiere dedicarse exclusivamente a criar, o quiere hacerlo el padre, mientras su pareja vuelve pronto al trabajo.

No tiene en cuenta que a muchas madres (y padres) no nos interesa estar mucho tiempo de baja, porque tenemos que pagar los mismos impuestos para la mínima prestación que en muchísimos casos es menor que la facturación habitual que no puedes realizar mientras estás de baja.

Y no tiene en cuenta a las familias monoparentales, una vez más .


Qué permisos maternales y paternales creo que son necesarios.


Idealmente, creo que el mínimo aceptable serían 6 meses para cada progenitor, con un mínimo obligatorio adecuado a la realidad biológica de un postparto para la madre y un mínimo obligatorio para el padre, similar, con la idea de forzar fomentar una corresponsabilidad real.

Deberían ser, tramos obligatorios aparte, transferibles en ambas direcciones para adaptarse a todo tipo de familias.

Estos permisos deberían ser flexibles en la medida de lo posible sin ser muy perjudiciales para un empleador. De hecho, creo que en un muchos casos, hacerlos flexibles sería beneficioso no solo para la familia sino para los empleadores (nuestro caso es un ejemplo de ello).

Y por encima de todo, se debería dar un respaldo real a las familias monoparentales. Si un padre o una madre cría sin el apoyo de un pareja, bien por viudedad o por decisión propia, debería contar con ambos permisos. Si afronta el trabajo de 2 personas, debería tener también la prestación y el permiso de 2 personas.


¿Porque he firmado por la plataforma PETRA y no estoy de acuerdo con la propuesta de igualar los permisos y hacerlos intransferibles?


Porque aparte de todas las razones que os he explicado en el anterior punto, creo que prioriza los derechos de los hombres para igualarlos a los de las mujeres (que no las obligaciones de ambos) y se olvida del proceso de recuperación tras el parto y de la lactancia.

Es un paso necesario hacia el camino de tener unos permisos mucho más amplios, y soy consciente de que no podemos pasar de los permisos que tenemos a los que serían deseables de una vez.

Hay muchas pequeños escalones que subir, todos son importantes, pero a mi parecer se han equivocado de prioridad.

Si queréis saber más acerca de la plataforma PETRA, podéis leer sus principios aquí.


Con este post no quiero decir que lo que se esté proponiendo sea completamente erróneo, y entiendo que haya mucha gente que defienda esta propuesta.  Entiendo que igual que considero que esta medida no beneficiaría a mi familia de haberla vivido, habrá a quien si le parezca correcta.
Os dejo esta publicación con la idea de dar a conocer un punto de vista, como cualquier otro, y que me contéis el vuestro.

De hecho, no quiero dejar pasar la ocasión de recomendaros 2 publicaciones que piensan de otra manera, y que me han encantado y deberías leer/escuchar también.

Permisos intranseribles, cuidados transferibles de La parejita de golpe.

Permisos de paternidad. Iguales e Intransferibles en el podcast de Palabra de Pau


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