Primeros auxilios para padres

Hace un par de meses acudí a una charla impartida por la Asociación de apoyo a la lactancia de mi localidad, sobre primeros auxilios para padres, y me pareció tan interesante e importante, que os he querido hacer un post resumen de aquella charla.

Lo más importante

Para cualquier situación que nos ocurra en el hogar con niños especialmente, la pauta más importante que debemos recordar es la siguiente.

Ante todo, SIEMPRE mantener la calma.

Si perdemos la calma, no seremos capaces de reaccionar y tomar las decisiones y acciones necesarias.

Si además, se trata de niños, los podemos poner más nerviosos y empeorar la situación.

Ante cualquier situación de peligro, debemos seguir las siguientes pautas.

  • Mantener la calma
  • Preservar nuestra seguridad, primero, y la de la persona afectada.
  • Minimizar los riesgos posteriores. Eliminar las amenazas inminentes del entorno.
  • Pedir ayuda sanitaria.
  • Asistir al herido.

Es importante que cuando llamemos a los servicios sanitarios, marquemos el 061, que corresponde al Servicio de emergencias sanitarias.

Si llamamos al 112, también nos ayudarán, pero una vez que hayamos explicado nuestra situación, nos derivarán al 061 y tendremos que volver a pasar por el mismo trámite.

Asimismo recordaros que ante todo lo más importante es evitar posibles situaciones de peligro.

La prevención de riesgos en casa es crucial.

Y finalmente, a título personal recomiendo a todos los padres que acudan a algún curso o charla sobre primeros auxilios, para estar al tanto de como actuar en cada situación.

Obstrucción de las vías aereas

Con bebés pequeños en casa, especialmente si hemos empezado con la alimentación complementaria con sólidos, a los padres siempre nos preocupan muchísimo los atragantamientos.

Si has empezado con BLW, recordarte que es muy importante seguir las pautas de seguridad, con la finalidad de evitar situaciones de riesgo.

Antes que nada, vamos a diferenciar entre un atragantamiento y una obstrucción de la vías aéreas.

Cuando un bebé se atraganta, es lo que solemos llamar coloquialmente que “se le ha ido por otro lado”, y es una situación en la que, si no nos ponemos nerviosos y dejamos al bebé gestionar, él mismo lo resolverá con una arcada. O bien echará el alimento para fuera o se lo tragará.

En una obstrucción de las vías aéreas, tenemos un elemento que se ha quedado atascado en las vías respiratorias e impide el paso del aire.

Las señales a las que tenemos que estar atentos si ocurre una obstrucción son:

  • Tos cada vez más ineficaz
  • Respiración agitada
  • Labios azules o amoratados
  • Letargia

Si nuestro bebé presenta estos síntomas, primero procederemos a eliminar la obstrucción y llamaremos a los servicios sanitarios.

Es muy importante que nunca jamás metamos la mano, ni algún tipo de pinza u objeto, en la boca para retirar el objeto de obstrucción. Podemos provocar un retroceso y causar una segunda obstrucción.

Maniobras de desobtrucción

Según la edad y/o envergadura de nuestro bebé, procederemos de la siguiente manera:

Bebés de hasta 1 año o bebés pequeños.

En la medida de lo posible nos sentaremos en una posición que nos sea cómoda para actuar.

Cogemos al bebé y lo tumbamos apoyado sobre nuestro antebrazo, recogiendo su cabeza con la mano abierta de manera que permitamos la respiración y mantengamos despejada la zona de la boca.

Inclinamos al bebé ligeramente hacia abajo, de manera que la gravedad nos ayude con la salida del elemento que obstruye las vías.

Con el talón de la palma de la mano, golpeamos con un movimiento seco y en sentido descendente en la zona central de la espalda 5 veces.

Levantamos al bebé para comprobar su estado y si no se ha resuelto la obstrucción, giramos al bebé sobre su espalda, manteniendo la inclinación en sentido descendente, y presionamos (no golpeamos) en la zona central del pecho con el talón de la palma de la mano.

Levantamos al bebé para comprobar su estado y repetimos el procedimiento si la obstrucción no se ha resuelto.

Podeís ver aquí un video que explica muy bien como se realiza esta maniobra.

Bebés mayores de un año, corpulentos o niños.

Para esta situación, procederemos a realizar la maniobra de Heimlich.

Pondremos al niño de pie, y nos arrodillaremos detrás suya.

Abrazandolo, pondremos una mano con el puño cerrado buscando la zona del diafragma, que se encuentra justo al final de las costillas, por encima del ombligo.

Inclinaremos ligeramente al niño hacia adelante y con la otra mano, presionaremos el puño cerrado con un movimiento rápido y ascendente, para facilitar la salida del objeto.


Resolver una obstrucción respiratoria total es difícil, por lo que mantendremos la calma, llamaremos a los servicios sanitarios y seguiremos intentando solucionar la obstrucción hasta la llegada de los sanitarios.

Si el bebé o el niño no expulsa el objeto que causa la obstrucción o pierde la consciencia, pasaremos a realizar las maniobras de RCP o Reanimación CardioPulmonar, que os explico en el siguiente punto.

Parada Cardiorespiratoria

Una vez más, y aunque nos resulte complicado, lo más importante es mantener la calma en esta situación.

Si, tras un atragantamiento o tras otra circustancia, el niño pierde la consciencia, se pone morado y detectamos un movimiento torácico nulo, actuaremos de inmediato.

No nos pararemos nunca a buscar un pulso, es imperativo no perder tiempo y empezar las maniobras de inmediato.

Si no tenemos claro si estamos ante una parada cardoirespiratoria o no, SIEMPRE iniciaremos las maniobras de RCP. Ante la duda, SIEMPRE actuaremos.

Antes que nada, con urgencia pero sin perder los nervios, llamaremos a los servicios sanitarios. Esto es primordial, en especial si estamos solos, porque una vez empecemos las maniobras de RCP se nos puede olvidar llamar.

Si estás solo, llama al 061 y hablando alto, claro y de la manera más tranquila posible repite la siguiente frase:

Creo que mi hijo/hija/otro está en parada, ESTOY SOLO, mi dirección es (insertar tu localización en ese momento), necesito que envíen ayuda.

Y dejamos el teléfono y procedemos a realizar las maniobras de RCP.

Si estamos acompañados, pediremos a otra persona que realice la llamada y actuaremos de inmediato.

Las maniobras de RCP tienen la finalidad de de mantener la circulación sanguinea y respiratoria en marcha, para que los sanitarios puedan hacer algo por salvar esa vida.

Si no hacemos estas maniobras, si nos dejamos paralizar por la situación y no actuamos, las opciones de salvar esa vida que les dejamos a los sanitarios, son NULAS.

Colocaremos al bebé o al niño sobre una superficie plana y dura, tumbado boca arriba y nos situaremos, de rodillas o en una postura cómoda, a un lado del mismo. Nos aseguraremos que la cabeza está en una postura que permita la libre circulación del aire:

  • En el caso de los bebés no es necesario inclinar la cabeza hacia atrás.
  • En el caso de niños mayores, inclinaremos la cabeza ligeramente hacia atras, abriendo la vía respiratoria.

Las maniobras de RCP consisten en:

  • 30 compresiones torácicas
  • 2 ventilaciones

Esto conforma un ciclo.

En el caso de los bebés, comenzaremos el ciclo con 2 insuflaciones.

Deberemos repetir el ciclo 4 veces por minuto, para alcanzar las 100 compresiones por minuto.

Compresiones

Para realizar las compresiones, buscaremos un punto en el centro del pecho, a la altura imaginaria de la linea que trazaríamos entre un pezón y otro.

Estas compresiones las realizaremos de la siguiente manera, según se trate de un bebé pequeño o de un niño (o adulto).

Compresiones en un bebé pequeño.

Con los dedos índice y corazón, presionaremos con la suficiente presión como para deprimir el torax unos 4-5 centímetros.

Compresiones en un niño mayor.

Con el talón de una mano sobre el pecho, y ayudándonos con la otra encima de la primera mano, presionaremos con la suficiente presión como para deprimir el torax unos 4-5 centímetros.

Repetiremos las compresiones 30 veces, a un ritmo de algo más de 2 compresiones por segundo.

Para que tengamos una referencia fácil, cantaremos la estrofa de la Macarena 2 veces por cada 30 compresiones.

Dale tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena, dale a tu cuerpo alegría Macarena, eeeeh, Macarena.

Insuflaciones

Lo repetimos dos veces y procedemos a la insuflaciones. Para ello, nos colocaremos siempre mirando hacia los pies, para así poder ver si el pecho se infla o no.

Una insuflación es correcta, cuando el pecho se levanta. Entonces dejamos ir el aire y permitimos deprimir esa insuflación un par de segundos. Esto lo haremos dos veces y volveremos a empezar el ciclo de compresiones.

Ante la duda de si la insuflación ha sido suficiente o no, jamás nos pararemos a revisar, seguimos repitiendo el proceso y en la siguiente insuflación ventilaremos con un poco más de presión.

Según se trate de un bebé o un niño pequeño, o de un niño mayor o un adulto, insuflaremos de la siguiente manera:

Insuflaciones en un bebé o un niño pequeño.

Con nuestra boca, tapamos ambas boca y nariz del niño.

Insuflaciones en un niño grande o un adulto.

Tapamos la nariz haciendo pinza con las manos y tapamos la boca con nuestra boca.

Este ritmo, de 30 compresiones y 2 insuflaciones, repetido 4 veces en un minuto, lo repetiremos hasta que acuda la ayuda sanitaria, sin parar.

Ahogamiento

Los ahogamientos en piscinas, rios y otros lugares acuáticos son una de las mayores causas de muerte infantil, especialmente en verano.

Con la finalidad de prevenir situaciones de peligro aplicaremos siempre, en especial con niños pequeños, la regla 10/20.

La regla 10/20

Vigilaremos al niño, mirando cada 10 segundos mínimo donde se encuentra y nos situaremos a una distancia máxima de 20 segundos de distancia del niño en caso de tener que socorrerlo.

Actuación frente a un ahogamiento

Si el niño desaparece en el agua, lo sacaremos cuanto antes del agua, y lo arroparemos con una toalla o ropa seca.

Pediremos ayuda de inmediato si nos es posible y procederemos a asistirlo, y si estamos solos, lo asistiremos hasta estabilizar la situación y poder pedir ayuda.

Si el niño tose, procederemos de la misma manera que en una obstrucción respiratoria.

Si el niño está inconsciente pero respira, lo tumbaremos, colocado sobre un costado, y con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, para evitar que se ahogue con su propia lengua.

Nunca meteremos la mano en la boca para abrir las vías o para sacar la lengua.

Si el niño entra en parada cardiorespiratoria, llamaremos para pedir asistencia sanitaria y empezaremos con las maniobras de RCP.

El ahogamiento secundario.

Incluso si el niño sale de la situación de manera aparentemente ilesa y no requiere de asistencia sanitaria inmediata, procederemos a vigilarlo de manera intensiva durante al menos 72 horas para prevenir el conocido como ahogamiento secundario o ahogamiento en seco.

Para ello vigilaremos al niño si presenta alguno de lo siguientes síntomas:

  • Tos cada vez más improductiva
  • Saliveo
  • Ruido de mocos
  • Síntomas de catarro
  • Décimas de fiebre
  • Letargia

Y si los presenta, acudiremos de inmediato a urgencias.

Envenenamiento

Si sospechamos de un posible envenamiento, lo primero que haremos será la evacuación del lugar, en especial si ha sido por vía respiratoria, para evitar un nuevo envenamiento.

Antes que nada, mantendremos la calma, buscaremos el elemento que ha provocado el envenanimiento y calcularemos la posible dosis ingerida o la composición del producto que ha provocado la intoxicación.

Esto es importante para que los médicos puedan determinar si el enveneamiento es grave y que antídoto aplicar en caso de ser necesario.

Digestivo

Es importante que no provoquemos nunca el vómito, en especial si el producto ingerido es cáustco, ya que podemos causar daños aún más graves. Asismo no ofreceremos nada de beber, y acudiremos de inmediato a urgencias.

Tópico

Si el envenenamiento o intoxicación es en la piel, desvestiremos al niño y lo irrigaremos con agua durante al menos 15/20 minutos. Si es necesario, acudiremos a urgencias.

Ocular

Irrigaremos el ojo abundantemente con suero fisiológico o en su defecto con agua. Acudiremos a urgencias.

Quemaduras

Las quemaduras, ya sean por un elemento o líuqido caliente, por el contacto con fuego o una sustancia caústica, nos preocupan bastante a los padres.

Pero a veces, se nos olvidan un tipo de quemadura muy común y que dada su extensión, es una quemadura grave: las quemaduras solares.

Es importante siempre hacer uso de cremas solares con protección UVA y UVB durante todo el año y recordaros que el grado de factor solar dependerá del tipo de piel.

Las quemaduras se clasifican en grados, según la extensión, la profundidad y la gravedad de las mismas.

Para distinguirlas fácilmente os dejo una pequeña tabla:

  • 1er grado: no presentan ampollas, son dolorosas
  • 2º grado: presentan ampollas, son dolorosas
  • 3er grado: presentan ampollas, no son dolorosas (se han dañado las terminaciones nerviosas)

Es primodial saber valorarlas, ya que en el caso de quemaduras de 2o y 3er grado debemos acudir a urgencias siempre.

Cuando acudir a urgencias:

  • Si las quemaduras son de 2o o 3er grado.
  • Si la quemadura es extensa. Para que tengamos una referencia, la palma de nuestra mano representa aproximadamente el 1% de nuestra superficie corporal. Si la etensión supera el 3% se considera de gravedad.
  • Si la quemadura afecta a zonas vitales: cara, manos, pies, articulaciones (en especial las flexoras) y orificios naturales (nariz, boca, oídos, ano, uretra y vagina). Este tipo de quemaduras ponen en riesgo nuestra funcionalidad y es necesario que sean tratadas por personal sanitario.

Ante una quemadura, debemos irrigar la zona, resfrecarla, cubrirla con un paño que mantendremos humedo (nunca con un paño seco, porque se puede quedar pegado y provocar graves daños al retirarlo) y acudiremos al hospital en caso de ser una quemadura grave.

En quemaduras de 1er grado, que no reportan gravedad, refrescaremos la zona de la quemadura para bajar la temperatura y procederomos a hidratar con vaselina pura, aceite de oliva o cremas hipoelergénicas. No usaremos nunca cremas con perfume, parabenos, alcohol u otros agentes irritantes.

En quemaduras con ampollas, vigilaremos queno se infecten. Si la zona aparece roja, caliente e inflamada, es que la herida se ha infectado.

Asismo, no aplicaremos nunca cremas antibioticas o medicamentos que no nos hayan prescrito de manera explícita nuestro médico.

Cortes y heridas

Segun la extensión, la profundidad y la localización de la herida, valoraremos la opción de acudir a urgencias, para que sea cerrada. En el caso de sufrir heridas abiertas o cortes, procederemos a tratarlas según el tipo de corte.

Heridas limpias

Taponaremos la herida con una gasa o un paño limpio húmedo. Si el sangrado persiste, no retiraremos la gasa, sino que añadiremos más encima hasta que el sangrado cese.

Heridas sucias

En caso de heridas sucias, como las de una caída, con algo de suciedad, procederemos primero a limpiar la herida con suero fisiológico o en su defecto agua, y luego taponaremos la herida a. En caso de que exista riesgo de desangramiento, taponaremos y acudiremos de inmediato a urgencias.

Heridas con objetos incrustados

Si en una herida se encuentra un objeto clavado, tal como un chuchillo, una rama, una piedra o cualquier otro objeto punzante, NO LO RETIRAREMOS NUNCA. El objeto puede estar conteniendo la hemorragia , no sabemos la gravedad de la perforación subyacente y podemos provocar una pérdida de sangre irreparable.

En este caso, fijaremos con mucho cuidado el objeto clavado, para evitar mayores daños, y acudiremos de inmediato a urgencias.

En cualquier caso, se trate de una herida o de una quemadura, no usaremos NUNCA:

  • Algodones
  • Alcohol (ni etílico ni sanitario)
  • Agua oxigenda
  • Yodo o povidona (Betadine, Povidona Iodada, Povidol, Yodal, etc)

Caídas

Ante una caída mayor de 1 metro (por ejemplo, desde el cambiador del bebé), acudiremos siempre a urgencias.

Tras una caída procederemos a calmar al bebé, y si ha de ser trasladado se hará dentro de la medida de lo posible siempre en brazos de la madre o el padre en su defecto.

Una lesión interna provoca un estado de letargo. Si el niño se duerme, pero al mover o sacudir un poco al niño reacciona es buena señal.

Acudiremos de inmediato al médico si el niño:

  • Presenta letargia o no reacciona cuando lo intentamos espabilar.
  • Vomita sin control
  • El hematoma es muy grande.
  • El niño se muestra muy irritable.

En cualquier caso mantendremos una vigilancia intensiva durante las primeras 6 horas tras la caída, y una vigilancia normal durante las 24 primeras horas.

Electrocución

Si el niño ha sufrido un calambrazo con la luz, lo que se conoce como “chispazo” o “rampazo”, vigilaremos que el niño no presente síntomas de gravedad.

Si en cambio, el niño se ha quedado enganchado o pegado a un enchufe, o un cable, primero bajaremos los fusibles de inmediato.

Atenderemos al niño, si sufre una parada cardiorespiratorio procederemos a realizar las maniobras de RCP y esperaremos a que acuda la ayuda sanitaria. En caso de que esté consciente, acudiremos de inmediato a urgencias.

Accidente de tráfico

Ante un accidente de tráfico, al igual que ante otro accidente o situación de riesgo, priorizaremos la seguridad del rescatador, primero, y de los rescatados después.

Aseguramos la zona para evitar mayores riesgos.

En un accidente de tráfico, o cualquier otro tipo de accidente, primeramente y si no existe una situación de riesgo extremo procederemos a asegurar la zona y evitar un segundo accidente. Para ello, nos pondremos el chaleco reflectante y señalaremos la zona del accidente para advertir a los demás de que circulen con más precaución o no circulen. Seguidamente llamaremos a emergencias, o pediremos que alguien haga esto por nosotros, y procederemos a evaluar a los posibles heridos.

A continuación, sacaremos el sistema de retención infantil del coche (SRI), sin desatar al niño de la misma. Para ello fijaremos e inmovilizaremos al niño en la medida de lo posible, almohadillando los huecos entre el niño y la silla con los elementos blandos que podamos encontrar a nuestro alrededor (mantas, ropa, chaquetas, cojines).

Si no es posible sacar la silla con el niño dentro, valoremos el peligro, y esperaremos a los equipos de emergencia si no hay un riesgo grave o una urgencia extrema.

Solo si vemos que la vida del niño está en peligro y no podemos realizar esta maniobra de manera segura , sacaremos al niño de la silla lo más rápido posible, intentando moverlo lo menos posible.

Si el niño está inconsciente pero respira, tumabermos al niño sin sacarlo del SRI sobre un lado, asegurandonos que la silla permanece estable y el niño queda en una postura que favorece la respiración y evita un posible obstrucción de la via érea con la lengua.

Si el niño está en parada cardiorespiratoria lo sospechamos, sacaremos al niño del sistema de retención con el mayor cuidado posible y lo mínimos movimientos y realizaremos las maniobras de RCP.

Salvar la vida, luego la funcionalidad, luego la estética.

Siempre priorizaremos nuestras acciones para preservar la vida por encima de la funcionalidad y la funcionalidad por encima de la estética.

Ante un accidente, especialmente los cuerpos de los niños, sufren un choque de fuerzas brutal del que desconocemos la magnitud y que puede no haberse desencadenado. Si movemos al niño, aunque sea unos centímetros, podemos causar dñaos graves e irreparables. Por ello, siempre que la situación y la gravedad lo permitan:

Mantenemos al niño en la silla del coche, inmovilizado.

Lo calmaremos con la voz, como podamos, le explicaremos la situación de la mejor manera posible, adecuando el discurso a su edad y dejaremos que sean los servicios sanitarios los que liberen al niño del sistema de retención infantil.

Atropello

Ante un atropello, las fuerzas sufridas por un cuerpo son similares a las que acontecen en un accidente de tráfico, con el agravante de que no contamos con el escudo protector que supone un sistema de retención infantil o el propio habitáculo del coche.

No movemos al niño.

Por ello, lo más importante a recordar, es que no debemos tocar al niño para nada que no sea preservar su vida.

Lo primero que haremos, al igual que en un accidente de tráfico será asegurar la zona para evitar futuros accidentes, recordando que no moveremos jamás a la victima del atropello.

Pararemos el tráfico o pediremos a una persona que lo desvíe, pero bajo ninguna cirscunstancia moveremos el cuerpo de la víctima, salvo que nos encontremos en una situación de peligro extremo, como puede ser un atropello en una via de alta velocidad donde nos es imposible parar el tráfico sin poner nuestras vidas en grave riesgo.

Intentaremos calmar al niño en la medida de lo posible, pidiendole que no realice ningún movimiento.

Sólo si está inconsciente y respira, con muchísimo cuidado giraremos su cuerpo sobre un lado para evitar el ahogamiento con la lengua.

Si está en parada cardiorespiratorio o lo sospechamos, procederemos a realizar las maniobras de RCP.

Fiebre

Una frase que repirten todos los sanitarios y los padres deberíamos aprender, es que la fiebre es nuestra amiga.

La fiebre es un síntoma más de un cuadro clínico y sirve a los médicos para determinar un juicio clínico.

Se considera que se tiene fiebre cuando la temperatura axilar es de 38º o superior.

Como bajar la fiebre.

A partir de 39º se considera una fibre activa, y valoraremos el uso de antitérmicos y la opción de refrescar al niño de la siguiente manera:

  • Lo desabrigamos, le quitamos algunas capas de ropa y de mantas.
    • Aquello que decían nuestras abuelas de que “hay que sudar la fiebre” es un mito, y lo único que conseguiremos es mantener una febre alta incluso provocarla. Hemos de tener en cuenta que los bebés nacen sin saber regular bien su temperatura corporal.
  • Le damos una ducha o un baño templados.
    • Ojo, nunca con agua fría, o podemos provocar una bajada demasiado brusca de temperatura y provocar convulsiones febriles.
  • Si el niño se encuenra molesto, haremos uso de antitérmicos en la manera que nos haya indicado nuestro médico o indique el prospecto, adecuando la dosis al peso del niño.
  • Mantendremos al niño bien hidratado, ya sea con la lactancia u ofrenciendole agua si ya tiene la edad suficiente (6 meses).

Cuando acudir a urgencias.

Si la fiebre no es responsiva, es decir, que no baja ni siquiera 0,5º en el transcurso de 1 hora, tras aplicar las medidas anteriormente nombradas, acudiremos a urgencias.

Si la respiración del niño es alterada o notamos dificultades para respirar, acudremos sin demora a urgencias.

Si el niño presenta manchitas rojas que no desaparecen con la presión, lo que llamaríamos sudamina, acudiremos a urgencias porque se puede tratar de un escarlatina. Para ver bien si las manchas desaparecen bajo presión, podemos usar un truco que consiste en presionar un objeto transparente contra la piel, por ejemplo un vaso, un biberón o un potito vacío, y hacerlo rodar. Si aún haciendolo rodar, se mantienen las manchas en la piel debajo del objeto presionado, acudiremos a urgencias.

Convulsiones febriles

Por mucho que nos asusten, las convulsiones febriles son normales y ceden solas en un tiempo máximo de 10 minutos.

Las convulsiones febriles son provocadas por una subida (o bajada) brusca de temperatura en un proceso febril. Se caracteriza por provocar una convulsiones sin tono ni rigidez.

Durante una convulsión febril eliminaremos todos los riesgos potenciales del entorno, que pudieran provocar una caída o un golpe.

Esperaremos a que la convulsión cese sin sujetar al niño y una vez haya pasado, llamamos al 061, en especial si es la primera vez que ocurre.

Tomamos la temperatura del niño y procedemos a refrescarlo poco a poco como hemos comentado en el punto de la fiebre. Tenemos que tener cuidado de bajar la temperatura del niño poco a poco o corremos el riesgo de provocar el efecto rebote y causar una segunda convulsión febril por un descenso muy brusco de la temperatura.

Salvo que el niño se encuentre muy molesto es mejor no administrar un antitérmico y controlar la temperatura del niño refrescándolo.

Cuando acudir a urgencias con un bebé recien nacido o lactante

Entendemos por recien nacido al bebé menor de 28 días, y al bebé lactante (ya tome lactancia materna o artificial) menor al bebé de entre 28 días y 12 meses y mayor al bebé de 12 a 24 meses.

Muchas veces los padres, en especial los primerizos, no sabemos si una situación es normal en un bebé y si reviste gravedad. Podemos llegar a dudar de si estamos acudiendo a urgencias de manera precipitada o por contra no estamos dando importancia a una situación de riesgo.

Como padres de un lactante acudiremos a urgencias si se dan los siguientes casos:

Recien nacido

  • No hace un mínimo de 7/8 pipís al día.
  • Hace menos de 3 cacas del tamaño de una moneda de dos euros al día.

Lactante

  • Llora sin lágrima
  • Su lengua no es brillante, aparece seca
  • Tiene la boca seca
  • Presenta letargia y no reacciona al intentar espabilarlo
    • Todos los puntos anteriores responden a una posible deshidratación
  • El ombligo desprende un olor putrefacto
  • Vemos manchas de sangre en el pis
    • Si al aumentar la frecuencia de las tomas no remite, debemos acudir para su revisión.

Otras situaciones que nos preocupan a los padres

Espasmos del llanto y terrores nocturnos

Denominamos espasmos del llanto cuando un niño, en una rabieta fuerte, se queda “pillado” y parece que no puede respirar. Un espasmo del llanto no debería durar más de 5 segundos.

En el caso de los terrores nocturnos, deberemos esperar a que cesen sin tocar al niño, vigilando que el entorno esté libre de riesgos.

En ambos casos, si se dan con frecuencia, se debería acudir al pediatra y comentar la situación.

Los mocos, las toses y los lavados nasales

En el caso de que el bebé presente toses o mocos, no administraremos antitusivos o antimucolíticos salvo que nos lo haya indicado el pediatra.

Si el bebé presenta dificultades para respirar o falta de apetito por un exceso de mocos, podemos proceder a realizar lavados nasales, procurando no abusar de los mismos, ya que podemos provocar una irritación de las mucosas y empeorar el problema.

No usaremos nunca los aspiramocos o sacamocos manuales.