Vista cenital de un plato de groentensoep met balletjes, sopa de verduras con albondigas, con una taza de aneto y una servilleta con bordados en los tonos de la bandera holandesa
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Recetas internacionales- Groentensoep met balletjes.

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Para la receta del mes con Aneto y Madresfera, la propuesta de abril es aportar recetas internacionales y cómo no podía ser de otra manera, tenía que honrar de alguna manera a mi familia, de ascendencia holandesa, con esta groentensoep met balletjes.

Groentensoep met balletjes, una receta muy completa y sencilla.

Una rica sopa de verduras con albondiguitas.

Antes de contaros el porqué de esta receta, os voy a dejar la receta, que es super sencilla y adaptable, y mientras se cuece a fuego lento esta rica sopa de verdura con albondiguitas, os cuento porque he decidido hacer este homenaje a mis raíces.

Sopa de verduras y albondiguitas con caldo de pollo.

Para 4 personas.

– 1 cebolla
– 1 puerro
– 3 zanahorias (de las gordas)
– 1/2 apio (yo no se lo pongo porque no nos gusta)
– 1 litro de caldo de pollo bajo en sal 100% Natural de Aneto (podéis utilizar cualquier variedad de carne o verdura, realmente)
– 400 gr de carne picada (en nuestro caso 100% ternera, pero puede ser de cualquier otro tipo).
– Pan rallado
– 1 huevo
– Nuez moscada
– Pimienta
– Sal
– Fideos (integrales en nuestro caso)
– Otras verduras que nos gusten…

Antiguamente esta sopa se fundamentaba en un potente caldo hecho a base de verdura, hortalizas y carne (si la había) cocinado a fuego lento que se usaba como fondo.
Hoy en día tenemos la suerte de que ese trabajo ya lo hace Aneto por nosotros, y podemos realizar esta rica receta en muy poco tiempo, con el mismo sabor y conservando la calidad, como si lo hubiéramos hecho todo en casa.

Preparar la groentensoep met balletjes.

Cortamos toda la verdura en juliana, más o menos fina según los gustos, y la sofreímos lentamente en una olla. Primero la cebolla, unos 5 minutos más o menos, hasta que empiece a transparentarse y a continuación el resto de verduras, que pueden ser desde las 3 mencionadas o cualquier otras.

Mientras se hace esta preparación, en un cuenco mezclamos la carne picada, con el huevo, el pan rallado, la pimienta, la nuez moscada y la sal, si decidimos usarla. Mezclamos todo bien hasta que esté integrado y formamos albóndigas pequeñitas, de unos 3 a 5 cms de diámetro, que dejaremos apartadas.

Una vez la verdura haya tomado color, al cabo de unos 10 minutos o menos si nos gusta más tierna y crujiente, echamos el caldo a esta preparación. Dejaremos la olla a fuego fuerte hasta llevar la sopa a ebullición y luego lo bajamos a fuego medio. Añadimos las albondiguitas y dejamos cocer unos 10 minutos.

Un par de minutos antes de que esté lista la sopa, añadimos los fideos integrales al gusto y dejamos cocer todo.

¡Y ya tenemos lista nuestra groentensoep met ballejtes!

Vista detalle de un plato de groentensoep met balletjes, sopa de verduras con albondigas, con una taza de aneto y una servilleta con bordados en los tonos de la bandera holandesa

Una receta 100% adaptable.

Esta receta que os he puesto puede ser tan básica o tan compleja como queráis hacerla. Si le echáis alubias rojas, o garbanzos, o si añadís más verdura podéis tener una sopa contundente para tener energía en un duro día de invierno.

¿Por qué groentensoep met balletjes como ejemplo de la gastronomía holandesa?

Durante toda la tarde he estado pensando en que receta podría hacer, que mezclara la tradición holandesa con el recuerdo que tengo yo de esos momentos familiares de unión.

La gastronomía holandesa no brilla especialmente por su espectacularidad, son comidas muy prácticas, muy sencillas, pero contundentes para poder afrontar los fríos inviernos y los suaves veranos.

Por descontado, la mayoría de comidas festivas, o son recetas campestres y humildes como ésta o son herencias de la conolización de Indonesia y las islas asiáticas.

Nada parecido a esta groentensoep met balletjes.

¿Pero qué era una receta tradicional para mi?

Por más que pensaba, solo me salían recetas, con una marcada huella oriental, también internacionales pero no lo que estaba buscando.

Hasta que me paré a pensar en esos momentos de unión familiar en los que toda la familia nos reuníamos en los pocos encuentros que teníamos al año debido a la distancia.

Recordé que mi padre a menudo, especialmente cuando el tiempo era más fresco, solía optar por una solución sencilla y “rápida” pero nutritiva para dar de comer a las 12-15 personas que nos podíamos llegar a juntar, la mayoría cansados tras un largo viaje: sopa (s de diferentes tipos) con albondiguitas. De mil versiones las hacía, aunque las más clásicas eran la de verdura y la de tomate.

Lo bueno que tenía esta receta, es que en 10 minutos tenía un buen caldo marchando, que dejaba cocer a fuego muy lento durante horas, para deleite de los que vivíamos en casa. Una vez listo esto, con la poca o mucha verdura que tuviera en casa, algo de carne, y un poco de pasta, teníamos una perfecta comida familiar.

Un poco de pan untado en mantequilla y ajo metido al horno y una sopa era el mayor de los festines en nuestra casa.

La de tomate, que tiene mucho más trabajo (mi padre escaldaba y pelaba kilos y kilos de tomate), con “balletjes”, mi favorita.

Hoy os he querido compartir algo de la gastronomía algo desconocida de Holanda, que para mucha gente termina con las patatas fritas (más bien belgas), los pinchos de pollo con salsa de cacahuete (de importación colonial) y los arenques crudos (que sólo se comen en el norte).

Las sopas potentes como la groentensoep o la tomatensoep met balletjes, así como los guisos con base de patatas como el hutspot o el stamppot, son la base de la cultura gastronómica holandesa.

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