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Recetas rápidas con los caldos suaves de Aneto.

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El post de los caldos de Jose.

Por fin vuelvo y os traigo las tan prometidas recetas (rápidas) para Jose con los caldos suaves de Aneto.

Y es que voy a aprovechar esto del jet lag por cambio horario, para salir de mi letargo bloggeril propiciado por mi tsunami laboral y un poquín de fatiga pandemial, para rescatar una divertida historia que no puedo permitir que se pierda en el olvido y dejaros unas cuantas recetas rápidas para hacer buen uso de los caldos suaves de Aneto.

Nota informativa : las fotografías no son propias y no se corresponden a las recetas indicadas.

Recetas rápidas con caldo suave Aneto.

Recetas rápidas por aquello de que somos madres, vamos con prisa, con la pandemia más, pero también para que la próxima vez que Jose se quede con mis caldos de Aneto, se prepare algo con ellos. Y no como hizo, que estuvo una semana con ellos retenidos, negando su existencia, pero sin tocarlos… igual no sabían que hacer con ellos y de ahí este post.

Si aún no sabéis de que os estoy hablando, os dejo enlazados esta maravilla de posts, que os transcribiré por aquí porque, insisto, no quiero que se pierdan.

El relato de unos caldos de Aneto perdidos (pero hallados por falta de recetas).

Los caldos de Jose.

Cuenta la leyenda, que, en una pequeña ciudad a los pies de Sierra Morena, una lozana (o eso se dice ella) muchacha estaba entusiasmada ante el aviso de entrega inminente de un esperado presente.

Nada más y nada menos que 6 litros de caldo en 2 preciosas y super útiles cajas de Aneto, 3 para ella y 3 para sus amigas de la teta.

Tamaño presente era gratamente recibido y la muchacha lozana, estaba ansiosa por recibirlo.

Más sin en cambio, la protagonista de la historia viese como pasaran los stories de compañeras escribanas luciendo sus caldos, y los suyos no arribaban.

Es una pequeña empresa de transportes, es puente y festivo, se dijo la ansiosa escribana. Así pues, si la montaña no iba a Mahoma, decidió solicitar recoger ella misma el paquete en las instalaciones de los mensajeros.

Oh, sorpresa. No era posible. El paquete ya había sido entregado. ¿Pero a dónde, si en aquel hogar nadie había, con tal presente, arribado?

Y en tal día como lunes 22, que ella no salió de casa, debido a los fluidos y efluvios de su progenie, que trabajar le habían impedido. ¿Cómo fuese esto posible?

Sin éxito alguno, por teléfono intentó arreglar el infortunio, más dióse cuenta de que en el hogar del pajarito azul, ayudarla podrían con este asunto.

Dicho y hecho, así nuestra lozana moza, escribió a los que reciben las quejas, y le dijeron que su paquete ya era suyo, que un tal Jose lo tenía en prenda.

¿Pero quién es Jose? No conozco yo a tal hombre.

Ante tal misterio, nuestra intrigada familia al completo se personó en los aposentos de la empresa de las transferencias, para averiguar, quién era este José que en su poder, tamaño presente, habiera.

Allí ayudarla tampoco pudieron, si bien el valeroso mensajero ofreciesese a recuperar la ofrenda, nuestra lozana moza tal palabra no creyera, ante la duda de valeroso caballero, de a quien habría dejado aquella fineza.

El piso B o el piso A, seguro que allí debió de arribar, díjole el valeroso mensajero, busque allí primero, y si no, me llama a mí, que yo tengo el DNI, y ya veré yo de retarle en duelo.

Pero más en el B, el único posible, tal José no existo, y nadie, tal presente, decía haber visto.

Intrigada y entretenida a la par que, airada y afligida, nuestra ya no tan joven lozana, ayuda solicitó al apoderado de la finca, en busca de aquel Jose perdido, que nadie había conocido o visto.

El H o el F, quizás pudiera ser, mi señora. Y allá que fue, la escribana errante, buscando al Jose perdido, que muy seguro, los caldos, ya se habría bebido.

En el H, tal Jose no apareció, si bien era Jose, el afable y alto señor, de muy seguro que los caldos, no robó.

Al buen caballero del F nunca encontraron, y aquí es donde, por ahora, concluye nuestro relato.

La moza encargase de llamar a la empresa que había realizado tamaña afrenta, para hacerles sabedores, de que tal Jose no apareciera y con ellos los caldos, tamaño tesoro, que esperaba la mozuela.

En dónde quedará este misterio, en el futuro lo sabremos, pero aquí una escribana suya queda comprometida a contarlo y a crear un recetario, para que su misterioso Jose, si bien no supo cómo encontrar a servidora, la mozuela, a pesar de estar su nombre en caja y buzón, sepa qué hacerse para cenar con los caldos, incomparable donación.

Pronto nuestra historia, esta que le cuenta una humilde escribana convertida a romancera poetisa, un final tendría, pues valeroso mensajero, no tranquilo quedaría, y una solución a toda costa encontraría.

Arribóse a la casa, nervioso, complacido y acelerado, de tamaño presente, saber dónde había dejado.

“Venga, señora, venga, que yo lo he recordado y encontrar al vecino perdido he logrado”

¿Recuerdense del primer vecino, el que dijo tal presente no haber visto, muy insistentemente y esquivo, si, el del B, el primer destino?

En cara colorada, acorralado y vencido, reconocer su afrenta el buen Jose hizo. Que como su madre asidua al Amazon fuera, el pensose que para ella eran.

Porque es lo más corriente y al día y la hora, confundirse con el nombre de una servidora, pues Zora Groothuis en un nombre corriente, mucho más que Jose, ya no os digo una asociación de tetas, del que todo el mundo es socio y profeta.

Más los caldos no tenía, esperar a su madre habría, “Le prometo señora, que en cuanto llegue, se los tengo”.

Esta buena moza, a sus gimnasias y estiramientos marchaba, no sin antes, atónita, con buenas vecinas la buena historia ofrendaba.

Llegose a casa y el milagro se había obrado. Nervioso y afligido, aturullado al abrir la puerta mi marido, disculpose ofreciendo de vuelta los caldos, por suerte intactos aunque ya de su embalaje desprovistos.

“Siéntolo mucho, mi buen señor, yo a usted le prometo que no se repetirá la equicovación”

Aquí termina nuestro relato, no sin antes haber dado buen parte de ello, a la empresa de los líos y cajetillos, que, por favor, en caso de repetirse la ausencia, hagan uso de ese número, al cual avisaron a nuestra entretenida lozana, de que tal entrega iba a verse hecha.

Y todo este lío no es por un caldo, sino por todos aquellos envíos, que son mi trabajo. De los cuales depende en parte mi sustento, y en los cuales, por lo que ahora veo, en algunos vecinos no puedo dejar mi destino.

Suya siempre, la lozana escribana.

3 recetas fáciles y rápidas para hacer buen uso de los caldos suaves de Aneto.

Y sin más dilación, que esto largo se está haciendo un rato, os dejo con las recetas rápidas y tan deseadas, para hacer uso de esos buenos y suaves caldos de Aneto.

Noodles veggie (vegetarianos, vamos) con caldo suave de verduras Aneto.

Fotografía de ramen para ilustrar la receta de noodles veggie de las recetas rápidas con caldos suaves aneto
Fotografía de The creative exchange
  • ¼ de pimiento rojo
  • ¼ de pimiento amarillo
  • ½ cebolla morada
  • Un puñado pequeño de zanahorias baby
  • Un puñado pequeño de guisantes
  • Un “manojo” de noodles para ramen (los de Conimex vienen en formato individual).
  • Salsa de soja
  • Especias al gusto (yo uso un sazonador casero de fajitas y un extra de jengibre)
  • Caldo suave de verduras Aneto

Para 1 persona

Os he puesto esas verduras, como os podría haber puesto cualquier otras. Mi base siempre es el pimiento y la cebolla fresca, y el resto de verduras son una variación de todo lo que tengo en el congelador.

Yo empiezo echando las verduras congeladas en una sarten amplia, hasta que llevan la mitad del tiempo recomendado haciéndose. En ese momento subo el fuego, y añado los pimientos y la cebolla cortados en tiras, y dejo que se hagan solo un par de minutos, hasta que han cogido color por fuera y están “asados”. Me gusta que se queden casi crudos, y tan sólo adquieran ese tostado exterior.

En ese momento echo salsa de soja (si no tenéis, no pasa nada, se sazona y ya está) y las especias. En este punto, igual que en la elección de verduras, podéis echarle lo que os nazca. Yo improviso continuamente, es la gracia de este plato, que cada día sabe de una manera.
Algunos días uso un sazonador casero que lleva, entre otros, pimentón, canela y cayena, otras veces uso sólo algo de jengibre y ajo en polvo, otras uso curry.

También hay días que le pongo un extra de sabor, y corto un tomate seco y lo añado en este momento.

Se rehoga todo brevemente hasta que esté integrado, y se añade el caldo a fuego fuerte, y en cuanto empiece a hervir, se añaden los noodles. La cantidad de caldo también la suelo variar, dependiendo del resultado que quiero. Si los queréis más tipo Yakisoba, melosos pero sin caldo, les podéis echar caldo hasta justo cubrir las verduras (media taza aproximadamente), y si los queréis tipo ramen, con caldo, les podéis echar el doble o el triple de cantidad.

Esperamos 5 minutos (o los que indique el fabricante de los noodles) hasta que se haga la pasta, y emplatamos.

Esta que os he puesto es la versión veggie, pero hay días que le añado un huevo frito cortado en tiras, beicon muy crujiente o pechuga de pavo braseada.

Cuscus rápido con caldo suave de pollo Aneto.

Fotografía de cuscus para ilustrar la receta de cuscus de las recetas rápidas con caldos suaves aneto
Foto de Karolina Kolodziejczak
  • 1 vaso de cuscús mediano de trigo
  • 1 vaso de caldo suave de pollo Aneto
  • 2 huevos
  • 4 lonchas de pavo braseado Frial
  • 1 cuña pequeña de emmental (nosotros usamos 1/3)
  • Especias

Para 2 persona

Ahí donde lo veis esta receta es mi salvaculos oficial cuando llegamos tarde, no hay comida preparada y tengo poco y nada en el frigorífico. Al igual que la anterior, se presta a echarle casi de todo, y en este caso va desprovista de verduras, porque al resto de mi familia no le gusta la verdura en trocitos grandes, y por ello no me paro ni a cortarlo.

Los fines de semana solemos adelantar algo de batchcooking para tener una base para el resto de la semana, y solemos hacer un sofrito de verduras con pollo que usamos para esta base. Ahora que además es tiempo de terraza, el pollo lo asamos en la barbacoa después de marinarlo. Pero la idea general, es que cojáis lo que haya en el frigo. Pechuga de pavo, restos de pollo de un asado, salchichas, verdura congelada…

La idea es hacer algo en 10 minutos, para poder salvar los platos. Ya como queda la cocina después es otro rollo, porque igual que es la preparación más rápida que hacemos en casa, también es la que más sartenes usa.

Pero al lío. En un cazo pequeño, ponemos la medida exacta de caldo, y añadimos especias al gusto. Esto es importante, especialmente siendo caldos suaves, pues es todo el sabor que va a tener el cuscús. Yo le suelo echar Ñora picada, ajo granulado, pimienta recién molida, comino en polvo y en grano, una pizca de curry y una pizca de jengibre. Pero insisto. Al gusto. SantoPadre usa un sazonador de pollo, por ejemplo.

Lo ponemos al fuego, y en cuanto hierva, apagamos el fuego, añadimos el cuscús y lo movemos para que esté totalmente cubierto de caldo, añadimos un chorreón de aceite de oliva vigen extra y tapamos con una tapa. (Si tenéis una vitrocerámica, apartadlo totalmente del fuego).

Por otro lado, en un wok cortamos tiras de pechuga de pavo y las salteamos a fuego medio alto muy brevemente, mientras que por otro lado hacemos una tortilla francesa con los dos huevos.

Mientras todo esto se hace, cortamos en pequeños dados de aproximadamente medio centímetro la cuña de queso emmental, y si han pasado 5 minutos ya, podemos destapar el cuscús e ir “rascándolo” con un tenedor para que se vaya despegando.

Cortamos la tortilla en tiras finas, y juntamos todo en el wok donde hemos hecho las tiras de pavo, corregimos de especias si es necesario, y a comer.

Sopa de cebolla exprés con caldo Aneto.

Fotografía de sopa para ilustrar la receta de sopa de cebolla de las recetas rápidas con caldos suaves aneto
Foto de Dana De Volk
  • Media cebolla morada
  • 1 diente de ajo
  • 1 taza de caldo de cebolla
  • Un par de rebanas de pan (si puede ser chapata cortada finita, mejor)
  • Queso (una loncha de gouda o algo de queso para gratinar)

Para 1 persona

Este caldo es uno de los caldos más versátiles de la gama de caldos suaves. Hay mil preparaciones en las que se puede usar el caldo de cebolla de Aneto, es un fondo para guisos, estofados y sofritos maravillosísimo, pero si me preguntáis a mí, cada vez que consigo hacerme con un preciado y cotizado cartón de este caldo, solo quiero más de lo mismo.

Sopa de cebolla.

En esta receta, una vez más, he usado lo que siempre hay en la nevera, que es cebolla morada, pero si tenéis tiempo de tener previsión yo añadiría media chalota y quizás jugaría con diferentes variedades de cebolla dulce.

Cortamos la cebolla en tiras, y las ponemos a rehogar en una sartén con una pizca de sal (si queréis que sea extra, añadid una cucharada de mantequilla al aceite) durante unos minutos. A mitad de cocción, añadimos el ajo fileteado o prensado, como más os guste. Una vez rehogada, se le añade caldo al gusto (1 o 2 tazas) y se lleva a ebullición durante unos minutos.

Mientras esto se hace, yo descongelo un par de rebanas de pan (siempre tenemos congelado) y lo pongo a tostar en el horno con el grill a tope (las podéis tostar en un tostador o en una sartén), las saco a medio tostar, les añado el queso (y les froto un poco de ajo para un toque extra) y las pongo en el grill de nuevo, con especias variadas (cayena, romero, perejil).

Tras unos 10 minutos de cocción de la sopa, lo echamos en un cuenco y le ponemos las tostadas encima justo a la hora de emplatar.

Es una receta básica como ella sola, pero que no falla jamás, y que a mi me maravilla.


Y con esto y un bizcocho, espero que con estas recetas rápidas Jose pueda gastar los caldos suaves cuando los vuelva a “interceptar” y que no tenga que devolverlos con la cara colorá, por no saber qué hacer con ellos.


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