Sentir rechazo por dar el pecho a mi hija.

En el post de hoy vengo a hablaros de una situación que nunca imaginé que me podría ocurrir: sentir rechazo por dar el pecho a mi hija.
Lo que se conoce como sufrir agitación por amamantamiento. Un tema muy desconocido para mi, y creo que para gran parte de la población.

¿Que es la agitación por amamantamiento?

Cuando dí a luz, a pesar de haber leído un poco sobre lactancia materna, no había oído hablar jamás de este término.La primera vez que recuerdo haber visto algo sobre este tema tan desconocido, fue leyendo Destete sin lágrimas de Pilar Martinez. Apenas llevábamos unos meses de vida y lactancia, pero como ya empezaba a interesarme más y más por estar bien informada sobre la lactancia materna y todo lo que pudiera encontrarme por el camino, me lo leí cuando lo descubrí en la biblioteca de Amazon Unlimited. Abajo os dejo el link a los libros de Pilar, que creo que no tienen desperdicio alguno para cualquier madre que esté dando el pecho.

En este libro, Pilar relataba como había madres, que podían llegar a sentir un rechazo hacia sus hijos mientras tomaban el pecho. Es un sentimiento visceral, que no puedes controlar… tu cuerpo te pide a toda costa apartar a tu hijo de tu pecho. Es algo profundo y primario, como lo describe Pilar, es como un calambre que recorre tu cuerpo.

En ese momento no le dí más importancia al tema, no más que cualquier otra posible dificultad de la cual hablaba Pilar en el libro. Suficiente teníamos ya con el frenillo.
En parte imagino que se me hacía extraña la idea de que pudieras sentir algo tan fuerte por un hijo. Y mira que yo ya había pasado por momentos duros en la lactancia, en los que se te hace muy cuesta arriba y piensas que ojala tuvieras otra salida… que valoras el destete.

Pero no imaginaba ni por un momento, que algo tan preciado para mi, tan importante para mi hija, que hago de manera tan convencida, pudiera despertar ese sentimiento en mi.

No era capaz de imaginar sentir rechazo por dar el pecho a mi hija.

No cabía en mi cabeza como era posible. Imaginaba estar agotada de no dormir, o sentir vergüenza en la calle por enseñar la teta… y por ello querer destetar.

Era incapaz de imaginar ese sentimiento. No era capaz de visualizar no querer dejar de dar el pecho, saber que no es el momento aún… y aún así, sentir ese rechazo tan profundo durante algunas tomas.

Pero vaya que si lo he sentido. Más de lo que me gustaría. Es extraño decir esto, es un poco como las contracciones. Cuando lo tengas, lo vas a saber. A lo mejor al principio no lo entenderás muy bien, no sabrás que está pasando. Pero no tardarás en comprender que estas viviendo una agitación.

Como saber si estás pasando por una agitación por amamantamiento.

Para este punto, ya que yo no soy especialista en nada, os voy a copiar los puntos que relata Pilar en su post sobre este tema, que no os podéis perder.

  • La agitación suele darse en niños mayorcitos que maman, normalmente de más de un año
    • En nuestro caso, Intensita va camino de los dos años, que ya veréis en el siguiente punto que también es un factor muy determinante.
  • En el momento en el que el niño toma pecho la mamá siente como una especie de calambre nervioso que recorre su cuerpo y querría salir huyendo de ahí, necesita parar de dar teta, es una necesidad muy intensa y muy primaria
    • Para mi la sensación es como un pinchazo en el estómago, y siento la necesidad de apartarla de mi, de recuperar mi espacio vital.
  • Es más probable que ocurra en mamás que amamantan embarazadas o en tándem y siempre el rechazo se produce sólo con el hijo mayor
    • Nosotros no hemos pasado por ahí, pero imagino que el sentimiento será aún más fuerte.
  • Puede ocurrir todos los días o sólo algunos y también en todas las tomas o sólo en algunas. Las tomas de la noche suelen ser peor toleradas por la mamá que sufre agitación
    • En nuestro caso, solo son algunos días, como os explicaré más adelante.
  • Muchas veces la agitación aparece con la ovulación o en los días del periodo.
    • Esto se cumple siempre, y tengo que controlar muy bien mis sentimientos porque se cuando empiezo a estar hormonal, se que viene esta situación  y tengo que recordarme que debo estar lo más tranquila y positiva posible.

¿Cuando estoy sintiendo yo la agitación por amamantamiento?

En mi caso, SIEMPRE que estoy ovulando o con la regla, siento la agitación en mayor o menor medida. Los puntos que os comentaré a continuación, no siempre se cumplen todos, pero como es lógico, cuantos más se cumplen, peor llevo las tomas de pecho y es mayor la intensidad de sentir rechazo por dar el pecho a mi hija.

Cuando está muy demandante y se pasa, literalmente, horas enganchada al pecho, la agitación se vuelve más y más aguda.

Esto me suele pasar en los siguientes momentos:

  • Cuando está pasando por una crisis de apego por algún cambio en nuestra rutina. Ahora mismo, que hemos empezado en la escuela infantil, el momento lapa es muy intenso.
  • Cuando está malita. Se pega al pecho y no lo suelta durante horas. Aparte las siestas son más largas y necesita pasarlas pegada a mi. Como os decía antes, estamos ya en la plena rutina del cole, lo que implica mocos mil y estar malita semana si, semana también.
  • Cuando hace calor. Aún le cuesta mucho acordarse del agua, así que suele optar por el pecho. Adivinadlo… si. El verano parece haber vuelto a nuestras tierras, y volvemos a tener noches muy cálidas.

Os lo podéis imaginar ya, ¿no?. Esta semana lo hemos tenido todo. TODO. Ha sido un momento de demanda máxima, pegada todo el día a mi, con rabietas impresionantes cuando la dejaba estar aunque fuese para ir al aseo 30 segundos. Os podéis imaginar como lo llevo ahora mismo…

Que cosas están haciendo muy difícil sobrellevar la agitación.

Aparte de todo esto, ahora mismo nos estamos acercando a los dos años. Al igual que nos pasó con el frenillo, con el parto temprano (que no prematuro) siendo primeriza, o con los dientes a tan temprana edad, yo decía que eso no podía ser. Que 20 meses es muy pronto para empezar con tal crisis…

Pues si amiga. Esas rabietas intensas, ese NO para todo y ante todo, no eran más que señales de aviso. La terrible preaDOSlescencia ha llegado para quedarse.

Otro punto maravilloso de tener una hija avanzada en algunas cosas. Yay.

Asi que ahora mismo mi hija tiene un nivel de demanda y apego de un bebé, los peores recuerdos del postparto vuelven a mi… con la diferencia que pesa 13 kilos, que es una niña super nerviosa e inquieta, y que ahora no la puedo engañar con otra cosa, como el chupete.

Y para rizar el rizo, mi pecho no es muy grande, por lo que para dar el pecho debo tenerla muy cerca, o me destroza los pezones a tirones. Que es lo que está pasando, para colmo de tener los pezones muy sensibles por las hormonas. Me duele todo, la espalda, el pecho… y las migrañas hacen de mi cabeza su hogar, con la perfecta fiesta fruto de las noches sin dormir y las hormonas en pleno apogeo.

Esta semana he estado viviendo todas aquellas cosas que hacen difícil mantener una lactancia y que a tantas madres empuja hacia un destete… todas a la vez.

Se seguro que si no tuviera un convencimiento tan fuerte por la lactancia materna, si no tuviera el apoyo de mi pareja y no tuviera la libertad laboral con la que cuento, ahora mismo nuestra situación sería muy diferente. Estaría valorando muy seriamente un destete.º

Los sentimientos en una agitación por amamantamiento.

Os podéis imaginar, las que no lo habéis vivido, que esta situación, con estos determinantes, ya es muy dura de llevar… pero bien sabéis las madres, que la cosa no acaba ahí.

Porque sentir rechazo por dar el pecho a tu hijo, o por tenerlo tan pegado a ti, o necesitar tal demanda de tí, no solo es duro por la carga física y mental que ello conlleva.

Para mi, sin lugar a dudas, lo peor es la carga de la culpa. Por mucho que sepas lo que está ocurriendo, ese sentimiento de culpa existe, y pesa como una losa, cuando tu cuerpo no puede más, cuando tu mente te pide a gritos una tregua. Y entender lo que está pasando, saber que es lo que ocurre, es bueno. Pero a mi al menos, no me alivia la carga. Porque mi cabeza entra en un conflicto muy grave, porque si sé lo que pasa, porque no soy capaz de gestionarlo y asumirlo…

Pues porque es muy difícil. Porque no es una situación sencilla y es algo que se escapa a nuestro poder.

Porque como os decía, es un sentimiento muy difícil de asumir y afrontar para una madre.

Es tu hija, lo que más quieres, es tu decisión libre la de dar el pecho a tu bebé… y aún así, tu cuerpo y tu mente, fruto del agotamiento, de las hormonas, de la demanda inesperada, rechaza al ser que más quieres.

Cualquier madre imagina, que sentir algo así por sus hijos, es algo que duele enormemente.  Son sentimientos que no comprendes, que cuestan de digerir, que duelen como estacas en el corazón.

Todo esto me ha roto.

Está pudiendo conmigo, y llevo una semana que la falta de sueño acumulada y todos estos sentimientos, me han devuelto a esa época oscura que fué mi post-parto, y que tan mal me hizo sentir en mi maternidad. Me está haciendo revivir aquella época en la que me cuestionaba porque había tomado tal decisión… si no había sido errónea.

Ha sido como reabrir una herida que por fin estaba sanando.

¿Como estamos solucionando la agitación?

Pues como tantas otras cosas en la vida, primero sabiendo que todo llega y todo pasa. Que es una fase más, que pasará, y que recordaré de manera borrosa en unos meses.

No estamos haciendo nada. Como ya os he dicho, sabemos que es una fase, y salvo hablar con ella e intentar que sus tomas sean menos intensas y opte por otro tipo de consuelo, como el bibi de agua, los abrazos de papa y mama…

Y procuramos darle todo aquello que necesita, ese apego y esa demanda, dentro de mis posibilidades.

Se que cuando pase el calor, que cuando deje de estar tan hormonal, cuando las noches sean mejores, la carga será más fácil de llevar.

Volveré a recuperar la fuerza.

Mientras, mi pareja hace lo que puede por apoyarme y animarme a lidiar con un miniser que ya tiene muy claro lo que quiere. A la que es difícil engañar o convencer de algo que no quiere. Que cuando quiere teta, no quiere otra cosa.

Pero toma el relevo cuando puede, y me ayuda a ver todo desde un punto de vista más positivo.

Y escribir esto aquí, dejar constancia, pensar que alguna madre en el futuro pueda sentir algún tipo de alivio leyendo esto, lo hacen más llevadero.


Apuntes sobre nuestra experiencia.

Las hormonas son clave.

En nuestro caso, el hecho de que yo esté ovulando o con la regla es determinante.  Después de 2 días con una agitación muy grave, le tenía auténtico pánico a la noche del domingo. Intensita mostraba signos de que iba a pasar mala noche y no defraudó. Toda la noche oscilando entre fiebre y febrícula. Toda la noche enganchada a la teta. Y cuando digo toda, es toda. Son 8 horas sin soltar la teta, salvo para coger la otra o llorar desesperada porque no la encontraba. Vamos, que esta noche tendría que haber sido la peor… pero no lo ha sido.
No ha sido una noche fácil, no dormir en toda la noche y tener a tu hija con fiebre no es precisamente una fiesta. Pero no he sufrido agitación. Y me ha sorprendido mucho. O no.

En mi caso, que sufro la agitación de manera puntual, siempre coincide con los momentos más álgidos de las hormonas, la ovulación y la regla. El hecho de que esté hormonal puede hacer que una misma noche sea llevable o se convierta en un infierno insportable.

Pero como os decía antes, todo llega y todo pasa, y este momento, como todos los demás, llegó en el peor momento, pero dos días más tarde ya ha pasado.

Y lo quería dejar por escrito, para que sepáis, y para recordarme a mi misma que hay luz al final del tunel. Que se que nuestro destete no ha llegado, que no es el momento, y que solo ha sido un bache más.

Se que nos quedan aún tiempos duros que pasar con la lactancia, pero vivo con la confianza de que las mamis de lactancia “prolongada” me cuentan que a partir de aquí, todo será más fácil.


¿Sabíais lo que era la agitación? ¿La habéis vivido? ¿Como lo habéis sobrellevado?

4 comentarios

  1. Es duro de narices, y más las que tenemos niños que por las noches son muy muy demandantes. Y claro las que tenemos las tetas pequeñas las posturas en la cama son más difíciles jajajajaja así que a mí me duele todo todo. Afortunadamente yo todavía no tengo la regla después de 18 meses, te puedes hacer a la idea todo lo que mama este niño. El día que asumi que mi hijo era así todo fue un poco mejor. Un saludo

    • Hola Andrea! Muchas gracias por el comentario, y antes que nada mucho ánimo!
      Ah, y felicitarte por esos meses sin regla! No se si es un regalo o una maldición (para mi mente agobiada es posible que fuese más bien lo segundo) que a mi no me ha tocado, y que me alegro mucho que otras madres viváis!
      En mi caso, las hormonas claramente marcan la diferencia, y es posible que aunque no tengas regla, si tu cuerpo experimenta cambios hormonales similares a los ocurridos durante la regla, puedas vivir también esta horrible sensación. Espero y deseo que no.
      Ahora, gracias de nuevo, o no, a la vida por las tetas pequeñas. Que dolores de espalda!!!
      Mucho ánimo a ti y a todas las madres de niños intensos en especial en la nocturnidad. Asumir lo que es, efectivamente ayuda mucho.
      Y creo que precisamente el que sea capaz de asumir eso el resto del tiempo, y en esos momentos no (lo cual es lógico y propio de la agitación) es lo que lo hace tan duro de llevar. Tu mente sabe una cosa pero tu cuerpo reacciona de otra manera.
      Un abrazo enorme!

  2. Pues yo era desconocedora de que esto podía suceder. Aunque cuando di el pecho al peque era desconocedora de muchas cosas. Por eso hoy en día recomiendo a toda la gente que conozco que acaban de tener peques y quieren dar el pecho que busquen grupos de lactancia y se informen bien. Gracias por dar a conocer lo que es la agitación, lo que supone… estoy segura que ayudarás a mucha gente que ha o está pasando por lo mismo. Muchos ánimo, ojalá pase pronto. No te olvides que eres una madre increíble y como dices, que son fases. Un beso enorme.

    • Hola Reiniciacc!! Muchas gracias por el apoyo! Es increíble la cantidad de cosas que desconocemos antes de ser madres. Creo que la clave está en, como bien decías, saber acudir allí donde nos pueden dar la información correcta. En este caso el Grupo de Apoyo a la Lactancia o la matrona que nos correspondan.
      Y si, al final todo son fases!

      Un abrazo inmenso

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