Pues antes de seguir con este maravilloso nuevo año, quería no dejar pasar la ocasión de hacer repaso del anterior.

Un año intenso.

Porque entre la locura de vida que tengo, y que estoy intentando rascar todos los huecos libres que puedo para desconectar y disfrutar de la familia, pues no he tenido ocasión ni de haceros resumen del año ni celebrar el año de blog, que cumplió su primer añito el 14 de septiembre.

Un año que comenzó a trompicones.

Y es que principios de año siempre son una locura para mi, son fechas de vacaciones, de ir y venir. De organizar el cumpleaños de la peque, de retomar el trabajo después de 1 o 2 semanas out, lo cual supone una locura…

En esos primeros meses, apenas pude colaborar en un carrusel de posts y os hablé de nuestro carrito, que ha sido uno de los posts más leídos este año.

Pero poco a poco me fui animando a hablar un poquito más de nuestras vivencias y de mis experiencias y dificultades en la maternidad.

Un año en el que ha habido mucha teta.

La lactancia ha seguido teniendo un papel protagonista en nuestra vida, a pesar de haber consolidado ya nuestro inicio en la alimentación complementaria que introducimos mediante BLW.
Un año que empezó hablando de como había sido nuestro primer año de lactancia .
En el que os hice reflexionar sobre el compromiso en la lactancia, que tan necesario es para sobrellevar las dificultades a veces no previstas en la lactancia. Os hablé de como había dejado de taparme y esconderme para darle el pecho a mi hija. Y que era aquello que podías necesitar para tu lactancia.

Madre dando el pecho en público, sentada en un sillón de una exposición de Ikea a un bebé de un año

El apoyo de otras madres ha sido fundamental para nuestra lactancia.

Os he hablado mucho de la importancia de tener una tribu y un círculo de apoyo a la hora de criar y lactar, y para ello formar parte de un GALM es una experiencia que una madre lactante no debería desestimar, incluso sin vivir grandes dificultades en su lactancia.

Este apoyo y este cariño, me llevaron a aceptar el reto de ayudar y devolver la ayuda recibida, formando parte del grupo de coordinación de la Asociación de apoyo a la lactancia de mi localidad. Junto con ellas, he ayudado como he podido a gestionar y organizar varios eventos, entre ellos uno tan importante como el V Foro de Galms, que este año anfitrionábamos nosotras, y en el que tuve el inmenso honor de además participar junto con mi pareja como ponente.

Foto de grupo de las mujeres organizadoras del V Foro Andaluz de Grupos de Apoyo a la lactancia celebrado en Linares, organizadoras por un año

Un año en el que se ha hecho muy patente la necesidad de tribu.

Porque los proverbios son muy sabios, el más sabio de todos es el que dice que para criar a un niño se necesita toda un tribu. Críes como críes, es necesario tener ese apoyo.

Yo he tenido la inmensa suerte de poder decir, y hablar de ello en nuestra ponencia, que cuento con una maravillosa tribu distribuida en el mundo físico y en el mundo online, y que gracias a ellas, ha sido más fácil sobrellevar el escaso apoyo que tenemos por tener a los abuelos lejos y/o trabajando.

Ellas son mi guía, son mi consuelo, y están ahí al otro lado de la pantalla siempre que las necesito.

Son las que me hacen creer en un mundo mejor, lejos de guerras y conflictos entre crianzas.

Un año en el que he aprendido y disfrutado tanto de la comunidad maternal.

Madresfera me ha acompañado casi a diario.
Hemos ido a todos los Espacio Madresfera que hemos podido, para seguir aprendiendo y desvirtualizar a tanta gente bonita.

Y como no podía ser menos, no podíamos perdernos evento tan importante en el mundo como el MBDay, nuestro primero, en el que disfrutamos de una gala de premios muy emocionante, de unas charlas para bloggeros fantásticas, y que hicieron que volvieramos a casa cargados de “juguetes” y libros, buen rollito, reflexiones y lecciones aprendidas.

MBDay, foto de grupo de blogueros, primer un año
Foto de Lucy Chibimundo

Un año en el que he sido consciente que conciliar no es tan sencillo.

Y yo que antes de ser madre, lo tenía todo solucionado, y pensaba que solo era cuestión de quererlo…

Pero conciliar y tener el modelo de familia que quiero con las circunstancias que vivimos se ha convertido en una tarea titánica, y ser madre a tiempo completo acabó por quemarme demasiado, por lo que en verano tomamos la decisión de que ese año nuestra hija empezaría en la escuela infantil, a la cual se ha adaptado muy bien.

Porque descubrí que era primero madre aunque a veces se me olvidara y que no era ni superwoman ni una supermamá, que no podía con todo, y que necesitaba empezar a delegar, y a reclamar mi tiempo y mi espacio.

Y me he quejado un poquito de algo que ya no me afecta, pero considero vital, como son los permisos por nacimiento.

La suerte de ser madre a tiempo completo, mamá sentada en el parque jugando con un bebé de un año

Un año en el que os he hablado de todo un poco.

Os he hablado de temas muy íntimos y personales. Porque hablar de ello me ayuda a gestionar, porque hablar de según que temas ayuda a visibilizar, y porque creo que la maternidad al igual que la vida, es todo. Lo bonito y lo feo, lo público y lo íntimo.

Os he hablado de cosas tan importantes como tener unas nociones básicas de primeros auxilios. Y hablando de salud, os he abierto un poquito más las puertas a mi dolencia. Hereditaria por cierto, que es una preocupación que tendremos el resto de nuestra vida con nuestra hija.

Os he abierto una ventana a mi corazón.

Os he contado porque no vamos a tener más hijos y os he contado que a veces vivo la maternidad de color gris. Os he hablado de como veo la vida y que pienso de la ayuda recibida.

He relatado como a pesar de no sentir la llamada de la maternidad, si había dado los pasos hacia la crianza que queríamos.

Os he hablado del chupete. Y después de contaros en 2017 como dormimos en casa, os he contado porque no colechar con tus hijos.

Os he hablado de cosas más banales, que nos gustan.

He compartido con vosotros que sellos de calidad de Madresfera “compartimos”, porque los hemos comprado y en casa nos gustan. Entre ellos, os he hablado de nuestra querida Robita, que ha sufrido DCA tras una inmersión no solicitada en la piscina. De los pañales que usamos en casa y de porque al final me han gustado los Megabloks.

Foto para post Yo también lo sello, bebé de un año con vestido de flores sentada jugando con Robita Robotita de Fisher Price

Porque no siempre se acierta, os he hablado de lo que no nos ha gustado tanto.

Un año en el que hemos vivido mucho.

Nos ha pasado de todo, bueno y malo. Como es la vida misma.

Pasamos por un fase de miedo al agua, viajamos mucho y hasta ganamos una silla ligera (que necesitábamos como el respirar) en un sorteo.
Otro post estrella del blog, por cierto.

Ruedas de la silla ligera compacta Kuki de Baby Monsters, para bebés de un año
Un diseño funcional y moderno

Un año intenso, extenso, duro y bonito.

Pero en definitiva, un año más, que nos ha visto crecer y que nos ha llevado hasta el día de hoy, en que la maternidad se me hace un poco menos cuesta arriba, ahora que empieza una etapa aún más intensa.

Con sus más y sus menos, creo que puedo decir que ha sido un año bueno.

Porque como bien dice Nuría de Nueve meses y un día después, un año duro no significa un año malo.

Un año en el que he hecho muchísimo.

Aunque a veces se me olvida todo lo que he conseguido sacar adelante, con una niña 24 horas en casa hasta septiembre, intentando sacar adelante un negocio y ayudando en todos mis momentos libres a buenas causas.

Este post ha sido en parte un resumen completo del año 2018 en el blog. Pero también un ejercicio muy necesario (propósitos, aquí estoy) para darme cuenta de todo lo que he conseguido lograr.

Y es que puede que no haya logrado todo lo que quería, pero si lo sumo todo, ha sido un año super productivo y positivo. Y todo ello lo he logrado a pesar de que estamos solos los 2 con una niña, que llevo 2 años sin dormir en condiciones, que emprender en solitario no es tarea sencilla y que hemos decidido tomar la ruta larga para muchas cosas en nuestra vida. Pero lo merece la pena.

Cuanto más balance hago, más me doy cuenta.


¿Vosotros hacéis balance de año? ¿Os parece un ejercicio interesante?