ERES UNA BUENA MADRE

Después de un tiempo bastante largo sin escribir vuelvo por fin al blog. El trabajo, no solo el de madre, me ha tenido absorbida, y cuando los días solo tienen 24 horas, al final algo se tiene que caer, y en este caso, son los hobbies, entre ellos, el blog.

Pero  mientras trabajaba, me ha dado mucho tiempo para pensar. Para bien y para mal. Porque como seres irracionales que somos, pues darles vueltas al coco es algo que hacemos de maravilla.

Como madre novata que se precie, me cuestiono mucho todo lo que hago y lo que no hago. Mis inseguridades, mi tendencia de sobreanalizar y autoexigirme en exceso y el estilo de vida que hemos elegido, ayudan mucho a que esos pensamientos en muchas ocasiones no sean muy adecuados.

Así que hoy necesito escribir este post. Por mí. Y por todas las madres (y padres) que según el día, se sienten perdidos. Dudan de sí mismos. Se ven abrumados por la maternidad y por la constante mirada reprobatoria de parte de la sociedad.

Necesito recordarme, recordarnos, que lo estamos haciendo lo mejor que podemos.

Que somos buenos padres.

Porque para recordarnos que lo hacemos mal o no, pero cada uno tiene su opinión ya está el mundo.

Estos últimos días he hablado mucho en mi entorno, sobre la presión de la sociedad en nuestras crianzas. Hagas lo que hagas, siempre habrá quien no esté de acuerdo contigo. Y te lo harán saber. Hayas preguntado o no.

Hoy en día cualquiera tiene derecho a opinar sobre tu crianza, no solo tu entorno más cercano. El seguidor de Instagram, el lector de tu blog, la vecina de tu abuela o el cajero del supermercado. Todos saben exactamente como es tu familia y como deberías criar a tus hijos. Bueno, lo primero no, pero eso no les impide opinar con toda la ligereza del mundo.

Cuando eres padre novato, cuando tu manera de criar a tus hijos no acaba de encajar con lo “habitual”, esa es una carga a veces pesada. El sentirte cuestionado constantemente, el escuchar a diario frases como “pues de toda la vida se ha hecho así” o “por un poco no pasa nada”, el tener que explicar a todo el mundo porque tu estilo de crianza es válido, es una tarea extenuante. Por si ser padres no fuera ya agotador de por sí. Gracias.

Por eso, hay días que necesito leerlo. Necesito verlo por escrito, necesito que mi YO objetivo, mi YO tranquilo y sosegado, le diga a ese manojo de nervios que puedo llegar a ser, que no lo hago mal.

Que soy una buena madre.

Que lo estoy haciendo bien.

Hay días que me cuesta verlo, que me cuesta creerlo. Hay días en los que por fin he conseguido que entre algo de trabajo en casa. Que tanta falta hace, tanto a la economía familiar, como a mis engranajes laborales.

Y me desdoblo como puedo para conseguir sacar todo adelante. Dejando de lado mi descanso, dejando de lado la organización del hogar, exprimiendo cada minuto que tengo, trabajando mientras doy el pecho, madrugando más de la cuenta para aprovechar esos huecos faltos de exigencia.

Pero me agobio. Me estreso. Pierdo la paciencia y ella lo nota. En ella se nota.  Se vuelve más exigente, se vuelve más dependiente de mí, está más irascible.

Y me siento mal. Me siento entre la espada y la pared de la conciliación, no sabiendo si lo hago bien.

Porque por suerte dejé atrás un trabajo estable para poder estar presente, para poder dedicarle tiempo, para estar solo por y para ella. Y no lo estoy.

Estoy pero no estoy.

Pero tampoco puedo dejarlo ir. Necesito ayudar en casa, aportar, necesito trabajar, necesito producir. No sólo cuidando de ella.

En esos días, siento que no estoy siendo una buena trabajadora, siento que estoy fallando como la madre que quiero ser. Pero al final el día tiene 24 horas, la vida es como es, y hago lo que puedo.

Lo mejor que puedo.

Y necesito recordar.

Que soy una buena madre.

Me esfuerzo día a día en leer todo lo que puedo sobre educación positiva, me empapo lo que puedo de grupos en los cuales este tema es un pilar básico, y me apoyo en gente que piensa como yo. Que la violencia, física o verbal, no dan buenos resultados. Que educar en positivo es una tarea dura, pero necesaria. Porque da sus frutos, pero hay que ser constantes.

Pero hay días, en los que el estrés me puede, y pierdo la paciencia. Días en los que mi actitud hacen que Intensita esté de peor humor, y en alguna ocasión se me escapa gritar su nombre y rogarle que pare, en vez de calmarme yo como adulto que soy, y comprender que su manera de actuar no viene del capricho, sino de la necesidad.

Días en los que solo me sale llorar de impotencia, cuando ella se descontrola, porque yo no he podido prestarle la atención que ella me pedía.

Porque estaba pero no estaba.

En  esos momentos necesito recordarme, que no lo puedo tener todo en la vida, y que dentro de mis circunstancias, me esfuerzo todo lo que puedo en criarla lo mejor que sé.

Que soy buena madre.

Soy una buena madre en el momento que las decisiones que tomo, las acciones que cometo y los cambios que llevo a cabo en mi vida, los hago por educar y criar a una niña sana, feliz, segura, sincera y empática.

Porque me informo.

A duras penas, en los pocos huecos libres que tengo, a veces mientras me dedico a tantas otras cosas. Pero me informo, acudo a podcasts, que ofrecen datos y estudios fundados, que hablan con veracidad sobre temas muy importantes, que me dan herramientas para apoyar nuestra crianza.

Porque leo.

Lo que puedo, a veces de noche en la tablet robándole horas al sueño, sobre todo aquello que me parece importante, todo aquello que requiere de un poco de conocimiento extra.

Sobre la mejor manera de alimentar a mi hija para que no tenga los problemas que tiene su padre a la hora de comer.

Sobre la mejor manera de educarla, en el respeto, forjando una autoestima en ella de la que yo carezco. Para que no dude de todo como yo, para que se quiera más de lo que me quiero yo, para que llegue tan lejos como quiera llegar, sin miedo, sin dudas. Sin zancadillarse a sí misma, como hago yo.

Porque priorizo su vida por encima de cosas más banales.

En especial su seguridad y su salud. Me esfuerzo desde el día 1 por ella.

Antepongo su seguridad y se que es más importante que tenga un buen sistema de retención infantil en el coche, a pesar de hacer pocos viajes, que tener más juguetes.

Priorizo su salud, porque sé que es más importante que aprenda a tener una relación sana con la alimentación, que tener una casa impecable.

Primo su carácter por encima de las convenciones sociales, porque sé que es más importante su desarrollo, reforzar sus dotes, que hacerla encajar en el molde que la sociedad  ha creado para ella.

Porque le doy la importancia que ella tiene.

Valoro sus sentimientos, comprendo que sus actos son consecuencia de sus necesidades. Comprendo que es un ser humano en desarrollo y que tengo que ayudarla a crecer, a evolucionar, a mejorar, pero siendo consciente de sus limitaciones.

Porque me esfuerzo en ser un buen ejemplo para ella.

Me esfuerzo en comer bien, no en decirle que coma bien. Intento ser una persona calmada, no exigirle a gritos que se calme. Procuro ser feliz, para que ella tome ejemplo. Si yo, que soy el adulto, no soy capaz de comportarme o hacer las cosas que a ella le pido, como pretendo conseguir que ella lo haga?

Porque valoro mis actos y aprendo de mis errores.

Estoy muy lejos de ser perfecta, de estar libre de pecado, de no fallar nunca. Pero es que soy humana, y eso es bueno. Es algo que ella debe de aprender. Que los adultos también nos equivocamos, que no siempre llevamos la razón, y que la manera correcta de actuar es siendo conscientes de ello, enmendando el error y mejorando para el futuro.

Por todo esto y tantas cosas más, concluyo que soy buena madre.

Yo, y tantas otras madres más.

Aunque nos llamen hippies, aunque nos miren como a locas, aunque nos discutan cada paso que damos, aunque juzguen nuestra forma de actuar sabiendo poco o nada de nuestras realidades.

Somos buenas madres, y el tiempo nos dará la razón. Nos sentiremos poderosas, no por “darle en los morros” a todos aquellos que dudaron de nosotros incluidas nosotras mismas, sino porque habremos conseguido hacerlo bien. Porque lo habremos hecho lo mejor posible.

Cada vez que dude de mi misma, volveré aquí, y me recordaré que lo hago lo mejor que puedo.

Cada vez que dudéis de vosotras mismas, os pido que os recordéis.

Que lo hacéis lo mejor que podéis.

Que sois buenas madres.

6 comentarios

  1. Me cuesta creer que pienses que eres una mala madre o que alguna vez harás algo que perjudique a Intensita. Pero si, no tener el mejor día del mundo y que toda la gente que por tener boca puede opinar y claro su opinión es la buena y no se la discutas que tú no tienes ni idea y lo haces todo mal, no son las cosas que se necesita para aumentar la autoestima. Con lo bonito que es dar tu opinión y ver los otros puntos de vista que muchas veces te hace abrir los ojos (lo mismo en un mundo perfecto somos todos así). Tengo que reconocer que soy tu fan numero 1 y que tengo la inmensa suerte de conocerte en persona y de ahí que me cueste creer que piensas eso, pero te entiendo perfectamente, solo decirte que siendo solo un 1% de buena amiga que eres como madre a intensita no le faltará nada en la vida, es más, todas las personas que te conocen no creo que tengan una mala palabra hacia ti y con eso se dice todo. Y cuando pienses estas cosas seguro que alguien muy pesado te dará el golpecito que se necesita todos los días para seguir siendo la mejor mami del mundo. Por qué no todas las familias llevan tú misma sangre y hay amigos que son un tesoro y tú eres uno muy grande.

    • Conciliando por la vida

      14 noviembre, 2017 a las 07:50

      Muchas gracias hermano de la vida! Gracias por estar ahí todos los días y querer a Intensita tantísimo!
      No es tanto que nos sintamos malas madres, sino más bien que sintamos que no lo estamos haciendo bien. Y no es así, pero la presión es muy dura, y exigirnos de más creo que es algo que suele venir con el pack (en mi caso ya venía de fábrica, así que doble ración).
      Pero si, hay gente que lo sufre más, gente que lo sufre menos, o hay días en los que no puedes mantener la coraza. Porque todo el mundo tiene una opinión y no dudará en usarla en tu contra. Y muchas veces esa opinión es la nuestra propia.
      Justo hoy, casualidades de la vida (estarán alineados los planetas en esa dirección?) Mamifutura escribía un post que te hace reflexionar mucho al respecto. https://mamifutura.com/interesante/varios/buena-madre/

  2. Intensita tiene la mejor madre del mundo para ella. Tú. Y claro que lo estás haciendo bien, con tanto amor y cariño, hacemos lo mejor que podemos. y tú haces mucho!

    • Conciliando por la vida

      19 noviembre, 2017 a las 17:20

      Y tu eres una madre fantástica. Gracias a ti y a todas las madres que se apoyan entre sí, y que nos recordamos día a día que lo hacemos lo mejor que podemos, pero si dejar de animarnos a mejorar constantemente y nunca darnos por conformes!!!

  3. Yo es que lo tengo superclaro jajaaj. A ver, el día que la cago soy plenamente consciente, al igual que sé que hay muchas cosas que seguramente podría hacer mejor. Pero, en general, intento no fustigarme sino aprender y mejorar.
    Con respecto a los comentarios, es cierto que es un rollo y que nos generan inseguridad pero, yo creo que la inmensa mayoría son frases hechas sin mala intención aunque imprudentes muchas veces. Mi plan de acción es aplicar el melapelismo jajaja.
    Luego, otro asunto es que, al menos por mi breve experiencia, con el tiempo te vas relajando, relativizas más.
    Lo estás haciendo genial así que… a por ello.

    • Preciosa! Muchas gracias por el comentario!! Aprender a fustigarme menos es algo en lo que me esfuerzo, pero no negaré que me cuesta la vida.
      Aquel post lo escribí más por el machache propio, y por los comentarios a madres amigas. Yo por suerte, no recibo demasiados, y como bien dices, entiendo que parten de un desconocimiento o una imprudencia. Muchas veces somos nosotras mismas nuestro mayor enemigo, y hace falta solo un empujoncito mínimo del exterior para caer al vacío de la culpa.
      Me alegro infinito de haber encontrado a gente como tu en mi vida, que me inspiran cada día, entre otras cosas a seguir la senda del melapelismo y a aceptarme!
      Eres una chachi mami, me encantas cantidubi, y cualquier día, tengo que pegarme un salto a tus tierras vecinas a pegarte un apretón!

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