Después de nuestra odisea anual que supone visitar a la familia en Cataluña, a casi 800 kilómetros de casa, os vengo a contar nuestros mierdiconsejos infalibles (ya te gustaría maja…) para viajar con niños pequeños y casi no morir en el intento.

Viajar con niños pequeños… ¿es tan malo?

Si sois nopadres o estáis aún embarazados y no entendeis el porque de tantos posts de padres clamando a los cuatro vientos al respecto de las vacaciones, a que viene tanta queja, os recomiendo ver el post de Nuria sobre esta maravillosa época del año.

Y no, no odiamos a nuestros hijos y no son una carga. Pero seamos sinceros. Cuesta adaptarse de la vida nopadre a la vida padre (quien inventó ese dicho?!! Está un pelin outdated, no?) y a mi al menos me está costando cambiar el chip de viajes en pareja a viajes con hijos.

Es así, y no me avergüenza decirlo. Me cuesta. Y os cuento el porque.

Viajar con niños pequeños es toda una odisea

Ya antes de empezar es toda una tarea titánica el preparar un viaje con niños. Si vas en coche, tienes que ver como meter las 300 maletas y bultos varios en tu limitado coche. Si viajas en avión o en tren es peor todavía, porque tienes que hacer auténticas ecuaciones dignas de un proyecto de ingeniería aeroespacial, para decidir que llevar y que dejar.

Así que empiezas el periplo ya con los nervios a flor de piel y con ganas de volverte a tu casa, que al menos allí lo tienes todo descontrolado (en serio, ¿que has fumado hoy?).

Porque te cabe siempre la duda de si llevas suficientes trastos como que tu hijo subsista fuera de casa o si va a haber un cataclismo porque te has decidido a llevar 2 baberos, en vez de 3, o has optado por dejar la mitad de su baúl de los juguetes en tierra.

Y ahí estás tu, plantado/a delante del coche (o tren, o avión), esperando y deseando lo mejor para la travesía que has decidido emprender.

Nosotros este año hemos cometido el error de plantear unas vacaciones demasiado extremas (no de riesgo, pero si de intensidad) para ir con niños pequeños, y el año que viene vamos a intentar que los planes sean menos, los días sean más tranquilos y el destino esté a menos horas de viaje. (Más te vale maja, que ya pintan las vacaciones divertidas… )

El desplazamiento, nuestra mayor angustia a la hora de viajar con niños pequeños.

Como os contaba al principio, una de las hazañas más duras  a la que nos tuvimos que enfrentar estas vacaciones es sin lugar a dudas el inmenso viaje que teníamos por delante.

Que ya es un viaje largo si vas solo con adultos, parando lo justo y muy brevemente… pero cuando viajas con niños pequeños, es un viaje que se puede hacer eterno. Y es que 800 kms no se hacen en un par de horas, y nuestras opciones en cuanto a avión o tren de alta velocidad son complejas, escasas y muy caras. Así que coche tocaba, y un sinfín de horas dentro del mismo.

Nuestras claves para sobrevivir a un viaje con niños pequeños.

En esta pequeña lista os dejo alguna de los puntos que yo considero que han sido claves, o deberían haberlo sido, para sobrellevar un viaje con niños lo mejor posible.

He de confesar antes de nada, que a la ida venía nuestra sobrina con nosotros, e iba más tranquila suponiendo que en parte ella le haría el viaje más llevadero a su prima. Y que a la vuelta me temía lo peor de lo peor.

Al final, ni tan bueno ni tan malo. Pero así es la vida, nunca es lo que te esperas y siempre te sorprende.

Como os decía, estas creo que son las claves básicas para que cualquier viaje con niños pequeños sea algo más llevadero (por que llamarlo éxito puede llegar a ser muy pretencioso).

Paciencia

Parece obvio, no? Pues seguro que a muchos se nos olvida, y de vez en cuando, tras un grito de más nos encontramos intentando profundizar el mantra de que nos calmemos. Al fin y al cabo, muy seguramente la decisión de viajar es exclusivamente nuestra. A veces se nos olvidan las palizas que les damos a los peques con viajes demasiado extenuantes para ellos y no nos paramos a pensar que los pobres no han elegido esto y no se sienten a gusto todo el tiempo.

Por ello, cuando creas que la situación te supera, respira, busca un lugar tranquilo para parar y despejarnos todos un poco. A veces es mejor llegar tarde que llegar mal (consejito vendo).

Previsión

En ocasiones, lo único que pasa es que el niño quiere algo concreto en ese momento. Quiere jugar con otra cosa, quiere entretenerse con otra cosa o quiere comer algo.

Si tenemos un poco de previsión y nos acordamos de echar una mochila con juguetes y con comida “car friendly” nos ahorraremos muchos lloros y paradas.

Yo siempre suelo llevar algunos libros de formato pequeño, los que más le llamen la atención a la peque, así como juguetes compactos. Entre ellos recomiendo la famosa torre de cubos de Ikea, que es de lejos el juguete más aprovechado en nuestra casa. No salimos de casa sin él.

En cuanto a la comida, yo suelo tirar mucho de fruta y verdura pelada (manzana, zanahoria, plátano, melón), frutos secos (anacardos, pistachos, cacahuetes), pan solo o con untables sanos (hummus, aguacate, nocilla casera) y galletas caseras. Buscad snacks que le gusten a vuestro peque y manchen lo menos posible. Si eres previsor y llevas comida, te ahorras paradas y dinero, que todos sabemos lo cara que es la nocomida en las gasolineras y estaciones de servicio.

Precaución: Ojito con los más pequeños, no deberían comer frutos secos enteros antes de los 3 años por riesgo de atragantamiento. Nosotros sí le ofrecemos, siempre vigilada y sin perderla un segundo de vista. Lo bueno que tiene que todo se lo meta en la boca es que sabe gestionar muy bien los atragantamientos. Bondades de haber practicado el BLW. Aún así, no le deis este tipo de comida si no vais a estar con el ojo puesto encima de tu hijo a cada segundo. Ni aunque sepa gestionarlo.

 

Flexibilidad

Esta es otra clave, que a la hora del viaje la hemos intentado respetar al máximo, pero que ya en medio de las vacaciones se nos ha olvidado cumplir. Y lo hemos pagado todos.

Como os decía antes, cuando los peques se estén hartando del coche, o el ambiente esté ya muy cargado, es mejor buscar un buen lugar de descanso y esparcimiento para liberar tensiones. Correr un rato, que os de el aire fresco en la cara, o simplemente estirar un poco las piernas obran milagros.

Y esto es aplicable tanto a la ruta, a los horarios, la cantidad de paradas, la comida… o incluso las normas de casa.

Si, no deberíamos perder del todo la rutina y las normas, no vamos a irnos a vivir a la jungla en taparrabos, pero tenemos que ser considerados con los pequeños. Pueden estar desubicados, no entender lo que pasa y estar un poco más irascibles que de costumbre.

Es normal y lógico que tengan más rabietas, que estén menos colaborativos que en casa o que lo que normalmente aceptan de buena gana, ya no les valga. Los hemos sacado de su entorno, y eso, cuando son muy pequeños es algo que les descoloca mucho.

Por ello… el siguiente punto.

Plan de contingencia

La tablet.

Si.

La puñetera tablet, los malditos dibujos, todo aquello que juraste que no tocaría tu hija, y al final usa más de lo que te gustaría admitir.

Ahora más que nunca, va a ser tu mejor amiga. Y yo soy de esas madres que se niega a salir de casa con un móvil o una tablet para que el niño vea dibujos y se distraiga.  Para eso está la calle, los pajaritos, los parques…

Pero…

9 horas de coche, son muchas horas de coche. Asi que aquí los mendas se bajaron, no 9, 12 horas de capítulos de Pocoyo. Y bendita tablet.

Gracias a ella, hemos tenido un viaje tranquilo. Y si, pasa por atontar a un niño durante horas. No me siento orgullosa de ello. Pero con una niña que no sabe estarse quieta con cualquier otra cosa, en un coche tenemos pocas alternativas a esta edad. Así que este ha sido nuestro gran salvador a la hora de viajar con niños pequeños.

Porque por desgracia, funciona. Así que de ahora en adelante, la tablet. Y toca buscar un powerbank de estos con los que puedes cargar un portátil, 3 móviles, la nevera portátil y un Tesla.

Y finalmente, el punto más importante, para esto y para todo en la vida.

La cosas nunca no siempre van a salir como esperas.

Yo no soy ejemplo, ni soy perfecta, ni siempre soy flexible, llevo todo lo que necesito o me organizo bien… pero lo intento.

Esto es lo que quiero que os quede.

No será perfecto siempre, esto no es la receta para el éxito asegurado, son meros tips, o más bien cosas de sentido común pero que a veces en la angustia y el estrés de preparar y vivir un viaje con niños se nos olvidan. Por lo que está bien releerlos y recordarlos de vez en cuando.


Y tu, ¿que consejos o que trucos tienes a la hora de viajar?